¡Mi hijo miente!

Existen diversas personalidades que pueden tener nuestros hijos pero si hay algo cierto, es que ninguno se salva de las mentiras. Los padres, ¿qué debemos hacer?
Los padres, nos solemos preocupar al descubrir que nuestro hijo ha mentido, porque nos han enseñado que mentir es malo y la sociedad no lo aprueba.

Al encontrarnos en esta situación, el primer paso siempre debe ser averiguar cuál fue la mentira y porque la ha dicho. El segundo paso consistirá en buscar estrategias adecuadas, que estimulen el desarrollo de una personalidad sana y el equilibrio emocional.

Debemos distinguir en primer lugar si nos enfrentamos a una mentira o a una fantasía. El niño muy pequeño no hace la diferencia porque no es capaz de separar tu mundo interior del exterior.

El niño miente cuando premeditadamente afirma o niega un hecho que no es cierto, con intención de engañar. Para que exista la mentira, debe haber intencionalidad de modificar la realidad.

Los niños pueden mentir por muchas razones, principalmente por imitación o presión social, para recibir reconocimiento o para evitar consecuencias desagradables o responsabilidades.

En ocasiones también, inventan mentiras fantásticas para evadir un entorno desagradable o aburrido.

Cuando se descubre la mentira, el menor recibe desaprobación y normalmente, se siente culpable. Esto puede generarle miedo internos que provoquen cambios en su conducta y sus sentimientos.

Aquí, es donde los adultos deben estar más atentos.