¿Mayores “cascarrabias”?

No todos los mayores están peleados con la vida, pero algunos sí lo están. ¡No seas uno de ellos!

PSICOSÍNDROME DEL ADULTO MAYOR “CASCARRABIAS”

 

En esta categoría se incluye a las personas que requieren los servicios de asilos, manifiestan actitudes agresivas y egocéntricas, ya que no les agrada charlar sobre su vida, aunque sin insistir se consigue que sólo hablen de ella.

 

Pueden tener sentimientos de auto-culpa, la que les llevó a estar en esas condiciones, cuando reconocen que por sus actos anteriores, sus familiares se vieron obligados a recurrir a esas instituciones y se refieren a los hijos en términos de ser malagradecidos después de todo lo que hicieron por ellos.

 

Se quejan de “la mala suerte” que les ha acompañado durante su vida, y en numerosos casos han requerido atención psicológica al manifestarse tendencias suicidas.

 

Su comportamiento puede ser agresivo, rechazando a sus compañeros y al personal que los atiende; su comunicación verbal es más limitada, lo que los vuelve más retraídos y pueden resurgir conflictos emocionales no resueltos, lo que acentuará más el estado depresivo y la desesperanza.

 

También es común encontrar que ciertas actitudes pueden manifestar inconformidad con lo que consideran un atropello a su persona; desarrollan un lenguaje “inexpresivo” que agrega distancia entre sus compañeros y familiares, porque disimulan estar bien en una aparente actitud de no querer mostrar el sufrimiento que sienten ante su situación.

 

PSICOSÍNDROME DEL ADULTO MAYOR “MUERTO EN VIDA”

 

El ser humano tiene la capacidad de sentir –aún desde su vida intrauterina- las diferentes emociones que su entorno le ofrece, y que cuando son propicias para un sano desarrollo podrán manifestar tanto el amor como la alegría por la vida.

 

Si por el contrario, se le rodea desde la infancia de rechazo, odio, tristeza y enfermedad, se podrá decir que se está formando en esa etapa una personalidad depresiva que podrá tener consecuencias graves en etapas posteriores de la vida.

 

Los grupos de personas “muertas en vida” son varios, como las que sufren enfermedades graves, malformaciones congénitas irreparables, deficiencias mentales, accidentes con secuelas irrecuperables, presos con largas condenas, estados de miseria; se podría decir que las personas depresivas crónicas se situarían en “aceptar su cruz”, porque “es la voluntad de Dios” y “esto no es vida”.

 

Afortunadamente hay personas que hacen de la misma condición una oportunidad para superar retos.

 

Entre los adultos mayores que se presenta este psicosíndrome, la situación es la más grave, ya que presentan el mayor deterioro físico y mental imaginable, y que dependen totalmente de asistencia para su precaria sobre-vivencia.

 

A su vez, tienen más oportunidades de mejorar en un asilo que con sus propios familiares, por la atención continuada que reciben, aunque en ocasiones sea deficiente, ya que por lo general asiste un médico diariamente a revisar a la persona.

 

Puede resultar paradójico, que en estado vegetativo insistan en seguir viviendo, para recibir alguna dádiva afectiva, porque aún perdiendo la capacidad de razonar, se conserva la de sentir emociones, y continuar recibiendo muestras de aprecio, la mayor de las veces, por primera ocasión.

 

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