Los orígenes biológicos del envejecimiento

Un completo informe sobre los factores biológicos involucrados en el envejecimiento.
  
  

Existe una evidencia limitada de que la
genética desempeña, por sí misma, un cierto papel en el proceso de
envejecimiento, aunque se sabe que el complemento genómico regula la longevidad.

El envejecimiento en el nivel molecular,
se puede ver como un proceso que resulta de crecientes desordenes en los
mecanismos reguladores intra e intercelulares. Esto conlleva una reducción de la
resistencia del organismo al estrés intercurrente y las enfermedades. Esta
noción de “desarreglo” en gran escala es también evidente a nivel del organismo
en su conjunto, que se traduce en la erosión de la autoregulación de hormonas
fundamentales como la LH (hormona luteinizante), GH (hormona del crecimiento),
FSH (hormona folículoestimulante) y la ACTH (adrenocorticotropina).



Las hormonas y el envejecimiento

El sistema endocrinológico (que produce
las hormonas), regula la composición del cuerpo, la acumulación de grasa, la
masa ósea, la fuerza muscular, el metabolismo, el peso corporal, y el bienestar
físico. Los cambios múltiples a nivel hormonal acompañan al envejecimiento de
todos los seres vivos y, como es de esperarse, varias de las manifestaciones
fisiológicas del envejecimiento tienen que ver con los efectos de la declinación
de los niveles de hormonas.

Una de las primeras investigaciones en el
posible rol del sistema endocrino en el proceso de envejecimiento, fue conducido
por Charles Edward Brown-Séquard (1817-1894), un médico y profesor francés. A
los 72 años, Brown-Séquard se inyectó a sí mismo, de forma intramuscular,
extractos acuosos del tejido fino testicular de perros jóvenes y cerdos de
Guinea. Así en 1889, declaró que este tratamiento le produjo un aumento de
fuerza muscular y vigor sexual, por lo que se abocó al estudio del uso médico de
los extractos testiculares como medio de prolongar la vida.

En los seres humanos, el envejeciendo está
asociado a una disminución de la producción de estrógenos en las mujeres
(menopausia) y de testosterona en los hombres (andropausia), de la secreción en
las glándulas suprarrenales de deidroepiandrosterona  (DHEA) y de sulfato
de DHEA (Dhea-S) (adrenopausia), y a una disminución en la actividad de un
sistema hormonal llamado eje hormona de crecimiento (GH)/factor de
crecimiento insulino-símil (IGF)
(somatopausia). Como resultado, se están
desarrollando regímenes de reemplazo de hormonas, como una forma de retrasar o
prevenir algunas de las consecuencias del envejecimiento, aunque esté criterio
ha provocado muchas polémicas en el ámbito científico.



Envejecimiento celular

En el nivel celular, son varios los
procesos implicados en elenvejecimiento y el desarrollo de algunas enfermedades
relacionadas con la edad.

La palabra clave a este nivel es
apoptosis
, creada en 1972, y que significa el proceso de muerte no
traumática y no inflamatoria de las células –es decir, lo opuesto a la división
celular o mitosis– que regula la proliferación de células y mantiene así
el equilibrio.

Genes específicos promueven (Bax) o se
oponen (Bcl-2) a la muerte celular actuando sobre un componente en particular de
las células, las mitocondrias. Los trastornos de la apoptosis están implicadas
el desarrollo de ciertas enfermedades que son más frecuentes en las personas
mayores como el cáncer y los desórdenes neurodegenerativos, como las
enfermedades de Alzheimer y de Parkinson.

Otra parte de las células, los telómeros,
también están implicados en la regulación del envejecimiento celular. Los
telómeros consisten en repeticiones en tándem de una corta secuencia de
nucleótidos (los componentes del ADN), situados en los extremos de los
cromosomas.

Su longitud limita el número total de
generaciones que pueden alcanzar las células de un tejido u órgano (este
problema también se denomina “fin de replicación). Es decir: las células del
organismo están constantemente muriendo (apoptosis) y dividiéndose (mitosis)
para dar lugar a nuevas generaciones de células jóvenes que reemplazan a las que
murieron. La longitud de los telómeros determina hasta cuando tendrá lugar este
proceso, y cuando dejarán de nacer nuevas generaciones de células.

Se ha especulado que el limitado potencial
proliferativo de las células humanas, es el resultado de los acortamientos de
los telómeros que ocurren durante la síntesis de  DNA en cada división celular.
Es decir: cada vez que la célula se divide, acorta el telómero y, por lo tanto,
el tiempo de vida total del órgano o tejido. De alguna manera, el precio de
sobrevivir hoy es morirse mañana !!

Este proceso es parcialmente retardado por
la acción de una enzima, la telomerasa, que compensa la pérdida de algunos
nucleótidos del DNA telomérico durante cada ciclo celular, esencialmente
protegiendo y asegurándose que los cromosomas sean replicados por completo (es
decir, que los cromosomas de las nuevas células sean exactamente iguales a las
de las células que le dieron origen).

La longitud de los telómeros está,
entonces, directamente relacionado con el número de generaciones celulares. En
algunos estudios, incorporando el gen (procedimiento llamado transfección) que
produce la telomerasa a células humanas se lograron más de 400 duplicaciones de
población, concluyendo que la investigación de la renovación de los telómeros es
relevante para saber más tanto sobre la génesis del cáncer como del
envejecimiento.

En las células que
envejecen también se presentan algunos daños bioquímicos, en especial por los
famosos radicales libres originados en el metabolismo del oxígeno durante
el ciclo celular (aunque aún no se sabe por qué los radicales libres no afectan
a algunos tipos de células, como las germinativas presentes en los órganos
sexuales).

Los cambios
relacionados con el envejecimiento ocurren no sólo dentro sino también entre las
células, por la alteraciones en la matriz intercelular, el intercambio
intercelular de factores tróficos (que promueven el crecimiento), la liberación
de sustancias que favorecen los procesos inflamatorios (llamadas mediadores
de la citoquina
), y el grado de proliferación de otros tipos de células
asociadas a las que realizan el grueso de las funciones orgánicas (por ejemplo,
las interacciones entre las neuronas y las células gliales, que son las que les
proveen el “sostén” estructural: como si en una casa el hormigón de las paredes
fuera cada vez más grueso, y fuera dejando cada vez menos espacio para la gente
que vive en ella).