Los jóvenes las prefieren gorditas

Durante los últimos años han surgido una gran cantidad de popularísimas estrellas en el mundillo adolescente, que han comenzado a proclamar orgullosamente su figura rellenita. Conoce más de cerca este fenómeno, que puede ser muy beneficioso para tu hija… y para ti
  
  


Kelly Osbourne (hija del
conocido Ozzy Osbourne) siendo protagonista de las revistas adolescentes Teen
People y Rolling Stone, siempre con una cerveza en mano. La joven cantante
rapera argentina Lissa, ocupando el lugar de la integrante más querida por los
seguidores del grupo musical Bandana.


La rapera norteamericana
Missy Elliott declamando hacerle caso omiso a los consejos de su doctor, la Disc
Jockey del mismo país, Miss Kittin, diciendo que lo que más le interesa es el
glamour, y la cantante pop Pink, afirmando verse muy bien frente al espejo.


¿Qué tienen en común
estas figuras femeninas, además de ser estrellas del pop aclamadas y respetadas
por nuestros hijos e hijas adolescentes? Que todas ellas son gordas y están
orgullosas de serlo.


Al parecer, las nuevas
generaciones, a diferencia de la nuestra, están empezando a comprender que el
físico puede ser sensual y atractivo sin portar el look andrógino tan
característico de las últimas décadas, del cual Twiggy fue una de sus precursoras, allá por los años
sesenta.


No, la nueva generación
de jóvenes y artistas pop parece no sólo mostrarse conforme con sus cuerpos
rellenitos, sino también exhibirlos con orgullo, mucha autoestima, y de ningún
modo como una especie de rareza o detalle original.


Y aunque no se sepa quien
vino primero, si el huevo (los artistas pop) o la gallina (sus jóvenes
seguidores), son muchos los expertos que afirman que gracias a esta nueva
tendencia de orgullo por los cuerpos voluptuosos, que muestran tanto las figuras
públicas, como muchos otros adolescentes, las chicas más jóvenes están perdiendo
el miedo que tenemos muchas adultas a no encajar con las formas corporales
“correctas”.


Esta desconfianza por
parte de las chicas al lema de ‘ser flaca a cualquier costo’, tiene el gran
beneficios de que las mismas puedan estar menos obsesionadas por las dietas y
look
flaco, algo que a muchas de nosotras, muy sufridas en la juventud y en
la actualidad, jamás se nos hubiera cruzado por la cabeza.


De hecho, Kelly Osbourne
es tremendamente popular entre sus pares adolescentes, quienes excedidas/os de
peso o no, toman su desfachatez y orgullo por rebelarse a las pretensiones
sociales y el mercado, como un camino a seguir e imitar.


Muchas empresas
acostumbradas a ciertos estereotipos han acusado recibo, y por ejemplo Pepsi, ha
decidido reemplazar a su chica insignia, la escultural Britney Spears, por
Beyonce Knowles, la actriz que trabajaba en Destiny””s Child, quien actualmente
ha cambiado mucho desde los tiempos en que trabajaba con su esmirriada en la
popular serie.


Knowles, que también fue
protagonista de la revista Teen Vogue, es otra orgullosa portadora de su figura
rellenita, y de hecho, luego de mostrar su nueva figura en la película “Austin
Power 3”, respondió a los maliciosos periodistas, que la atacaron por su nueva
figura, diciendo que de hecho le encantaba comer, y que justamente no lo dejaría
de hacer ahora que era una estrella consagrada, y tenía mayor libertad de
movimiento.


Causas de una tendencia


Lo cierto es que por más
que a muchos les sorprenda esta aparente nueva tendencia, la realidad no debería
ser tan llamativa como puede parecer.


Y es que si se toma en
cuenta que muchas artistas representan a su público, no sería extraño
que, además de las figuras con el clásico look raquítico, surjan otras
que aspiren a convertirse en referentes de esa población occidental que durante
los últimos 20 años triplicó su tamaño corporal, en gran parte por el mayor
consumo de papas fritas, gaseosas, golosinas, cerveza y hamburguesas.


Por eso mismo, tampoco es
nada extraño que muchas jóvenes luzcan también con orgullo sus cuerpos
rellenitos, y se nieguen a tener que dejar de vestirse como aquellas estrellas a
las que admiran y se parecen.


El mercado, siempre
atento a los cambios, también ha comenzado a experimentar el fenómeno, y hoy en
día, por ejemplo en los Estados Unidos, existen marcas en pleno crecimiento,
como por ejemplo Torrad, que se dedica exclusivamente a la venta de ropa y
accesorios de moda y muy sensuales, como las plataformas de colores, los
vestidos rockeros, los trajecitos posmodernos, o las minifaldas tableadas, pero
con talles especiales XL.


Así, sin camisolas ni
pantalones gigantes ni nada por esconder, y con todo tipo de mensajes de
superación y autovaloración, estas chicas están logrando cambiar los patrones
culturales sobre la belleza, para beneficio de nuestras propias hijas, y por qué
no, del nuestro.