Las nueve reglas básicas de la lealtad

La lealtad es una virtud indispensable en el mundo empresarial. Conozca y practique las nueve reglas de la lealtad. Y póngase al tanto de los códigos que todos deberíamos respetar...

Como tantas otras cosas en la vida, la lealtad es un sentimiento que puede llevar años en construirse, incluso décadas, y sólo segundos para desmoronarse. Sin embargo, ¿hasta qué punto somos fieles?

¿Usted es fiel? ¿Cómo lo sabe? ¿Se ha visto en situaciones extremas en las que una decisión equivocada pudo destruirlo todo? Probablemente, nunca fue puesto a prueba. Pero ahora, usted sabrá si es fiel o no.  
 

Existen situaciones en las que usted tiene la oportunidad de probar su lealtad, sin que queden dudas de ello. Hacer algo por un amigo que puede comprometerlo.  

Cubrir a un compañero de trabajo que ha cometido un error puede quedar en la calle (junto a su familia). En algún momento, todos estaremos frente a este tipo de decisiones. 

Es por eso que, enplenitud le ofrece las nueve reglas para probar su lealtad. Sígalas al pie de la letra y hágalas parte de su conducta. Y lo más importante: sosténgalas en el tiempo. La lealtad no es algo de cinco minutos.  

Lo bueno, es que usted puede aplicar estas reglas a todos los aspectos de su vida; desde lo profesional hasta lo familiar y amoroso. 

  • Mantenga la boca cerrada 

Tan simple como eso. Un hombre leal debe mantener su boca hermética acerca de aquellos asuntos sobre los que prometió fidelidad o confidencia. Es una regla tan simple como inquebrantable.  

Alguien leal mantendrá en reserva los “asuntos de la familia”, sin importar si es un tema de incumbencia directa o no. Usted debe respetar el código. A nadie le gustan los “lengua larga”. Si tiene problemas para retener la información, usted no sólo arriesga lo que construyó a lo largo de tantos años, también se arriesga a perder la capacidad de respirar. 

Todos tenemos un amigo fiel que ha hecho las cosas más impensadas por nosotros. Ese amigo que nunca abrió la boca y ni siquiera volvió a mencionar el tema.

Esa lealtad no tiene precio y no puede ser traicionada. Hasta el fin de sus días, usted le estará agradecido, y actuará de la misma manera en una ocasión similar.  

No obstante, las traiciones dentro de las familias son constantes. Los intereses y la envidia están a la orden del día. Pero, ¿qué hacer con el traidor? ¿Desterrarlo?

Si la falta es muy grave, ése debería ser su destino. Si existe alguna atenuante, condenarlo a realizar “trabajos forzados” por un buen tiempo. Y lo peor de todo, sentirá como todos se alejan de él para platicar “a salvo”. 

  • Vaya por más 

Otra manera de probar su lealtad es con el sudor de su frente. Simplemente, hacer más de lo que se espera que haga. Si usted piensa que siendo nada más que un “cumplidor” le ayudará a ganar la confianza de los demás, se equivoca.  

Véalo de este modo: cada vez que usted trabaja en algo, lo hace por una causa. Cada vez que usted haga algo más allá de sus obligaciones, estará haciendo un esfuerzo. Y ese esfuerzo es el que lo distinguirá de los bobalicones. ¿Y quién no quiere alejarse de los bobalicones? 

Es así de simple. Vaya más lejos de sus obligaciones. El sacrificio muestra lealtad a la causa. Muestra que usted se puede auto-realizar y que le gusta trabajar por el bien de los demás.   

  • Nunca hable fuera de lugar

Otro rasgo importante de la persona leal es no sólo mantener la boca cerrada, sino hacerlo en momentos en los que sabe que podría hablar libremente. Por ejemplo, es muy común que los jefes envíen a sus empleados a realizar las tareas que ellos quieren evitar.

Aunque tenga confianza con su superior, él ha confiado en usted por algún motivo, así que haga el trabajo requerido como el profesional que es. Seguir las instrucciones sin discutir ni presentar objeciones demuestra que usted ha entendido las órdenes impartidas (algo muy poco habitual entre los más jóvenes hoy en día) y, además, significa que es un buen soldado. 

  • Respete la cadena de mando

Otra manera de probar su lealtad es respetando a las autoridades. Si alguien de rango superior le da una orden, usted sólo escucha y obedece. Piense que, alguna vez, usted será el encargado de impartir las órdenes y, lo último que querrá, es un soldado desubicado cuestionando sus peticiones.

Al igual que todos, espere su turno de ascender en la cadena de mando, o sus superiores se encargarán de complicarle las cosas.

Ninguna empresa permite que se rompan (o salteen) los eslabones de la cadena de autoridad. Es una regla que debemos aceptar, por el bien de la compañía y para nuestro propio beneficio. 

  • Respalde sus palabras con hechos 

¿Quiere que lo reconozcan como una persona leal? Entonces ha llegado a un momento clave. Muchas personas suelen hablar de fidelidad y prometen cosas o se ponen al servicio de los demás inmediatamente.  

Sin embargo, a la hora de ver los resultados estas personas brillan por su ausencia. Siempre existen inconvenientes que les impiden cumplir su cometido. Y lo peor de todo es que nadie olvida las promesas no cumplidas.  

Nadie perdona a quien promete soluciones mágicas o ayuda desinteresada y se olvida de sus palabras. Así que, ya sabe lo que nunca debe hacer. 

Pruebe su lealtad con acciones. Pruebe la lealtad de los otros cuando tengan que respaldar sus palabras con hechos concretos. ¿No hay resultados? No hay lealtad. 

  • Sacrifíquese por el equipo 

Es similar a la regla anterior. Usted actúa para probar su lealtad. Si su jefe frunce el entrecejo, póngase de pie y sirva de blanco de los misiles. Por ejemplo, si los policías lo detienen, usted dirá que actuó solo. Así, fácilmente subirán las acciones de su lealtad y podrá disfrutar del beneficio futuro de la credibilidad. 

Sacrifíquese sin dudas y sin hacer preguntas. O aquellos a los que quiere probar su lealtad cuestionarán los motivos y la sinceridad de su decisión de sacrificarse por ellos.  

En el aspecto laboral, esto ocurre todo el tiempo. Puede que se tenga que convertir en un chivo expiatorio. Pero, si vale la pena, acepte el desafío. Aún si resulta despedido, es probable que lo vuelvan a llamar una vez que los ánimos estén más calmos.  

Si no es así, al menos se habrá ganado el respeto de muchas personas que estarán dispuestas a darle una mano en cuanto puedan. Por supuesto, nunca ponga la cabeza en el horno por alguien que usted sabe no apreciará su esfuerzo.  

De todos modos, las personas que se ríen de usted por sacrificarse por los demás, son las mismas a las que usted nunca debería serles fiel. 

  • Sea constante

Esta regla puede parecer obvia, pero sepa que no lo es para muchos despistados. Incluso si tiene que decir que “No” a alguien, si sus razones son justas, estará probando su lealtad. Si usted es de aquellas personas apegadas a las normas éticas y morales, entonces tarde o temprano probará su lealtad, ya que nunca rompe las reglas (una acción necesaria).

A lo largo del tiempo, la constancia deviene en seguridad. Y la gente siente confianza por las cosas seguras. La gente gusta de la seguridad. Y, además, asocian la seguridad, la confianza y la lealtad.

Lo mismo ocurre con el referee, por ejemplo, cuando usted se reúne con sus amigos para jugar el torneo de fútbol. Muchas veces, él marca fallos en contra de su plantilla. Muchas otras, lo hace a favor. Sin embargo, siempre es constante y bien intencionado, por lo que usted siempre desea que dirija los partidos, y lamenta cuando le toca otro referee. 

  • Genere ganancias 

¿Quiere probar su lealtad? Entonces gane dinero para terceros. Son muy pocas las cosas que pueden hacer que su jefe palmee su espalda. Y esta es una de ellas. No hay nada más satisfactorio para un jefe que un empleado emprendedor que genera negocios para la empresa. 

Pero no lo haga con renuencia, ni con una sonrisa falsa. Hágalo para probar su lealtad. De hecho, hágalo con una sonrisa que denote sus buenas intenciones o, probablemente, sus intenciones serán cuestionadas. 

Sin dudas, en casi todos los negocios y trabajos, una persona hace dinero para otra persona. Es más, formamos parte de un mundo con un 1% de líderes y un 99% de seguidores. Por lo tanto, si usted es uno de los seguidores, ¿cómo es posible destacarse del resto?

Como ya se ha dicho, haciendo su trabajo con mayor esfuerzo que los demás. Genere más negocios e ingresos que nunca antes (y también más que sus compañeros), y no sólo logrará que lo consideren una persona fiel, sino que conseguirá lealtad de los otros para con usted. 

  • No se escape en épocas de tormenta 

Siempre ocurre en las épocas de mala cosecha que se ve verdaderamente la lealtad de las personas. Nunca en los buenos tiempos. Cuando las cosas salen bien en una empresa, todos hablan, sonríen y palmean espaldas.  

Pero cuando las cosas se ponen más ásperas, cuando el aumento prometido queda nada más que en una posibilidad a muy largo plazo, es cuando usted deberá probar su verdadera lealtad a su jefe. 

Lo mismo ocurre con los amigos. Cuando él lo invita a su mundo de pompas de jabón y comparten el mejor vino, es fácil ser compañeros inseparables. Pero cuando se divorcia y su mujer se lleva todas las cosas pertenencias, ¿seguirán compartiendo esos geniales fines de semana de pizza, cerveza y fútbol? 

La mayor parte de su vida, usted podrá vanagloriarse de ser una persona leal sin que tenga necesidad de probarlo. Pero cuando su empresa o su mejor amigo descienden al mismísimo infierno, entonces habrá llegado el momento de probar la verdadera lealtad. La lealtad en los hechos. 

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