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Las mujeres no fuimos creadas para ser víctimas

Cualquier semejanza de las historias que aquí se relatan y personajes de los que se habla, con eventos y personas de la vida real, es por supuesto, una mera coincidencia…
  
  

En
un primer artículo titulado LA ESENCIA DE LA MUJER, hablé de una pequeña
parte de la forma en la que la mujer vive el amor, dije, por si no lo leyeron
(entre otras cosas) que para la mujer lo más importante en la vida es el amor y
ahora quiero hablar específicamente de este punto y de lo que genera en el sexo
opuesto (que aprovechando, en la mayoría de los casos, 
está opuesto a que el amor sea lo más importante y mucho más
concentrado en el sexo …)

Para
empezar, quiero contarles  de un
queridísimo amigo que un día, platicando de nuestros asuntos amorosos, me dijo
que acababa de empezar  una relación
con una amiga común y que cuando hablaron de las especificaciones específicas
y las bases sobre las cuales se cimentaría dicha relación (para que todo
quedara perfectamente claro), él le dijo que ella estaba en quinto lugar dentro
de sus prioridades, y a ella no le pareció bien el asunto, increíble ¿no les
parece? Cuando yo, indignada al igual que la mencionada amiga, 
se lo comenté a otro amigo, me dijo que por lo menos Ella ocupaba un
lugar dentro de las prioridades de Él, mientras que en otros casos….. ni eso
siquiera; entonces, me quedé muda y estupefacta, paralizada ante esta “lógica
masculina”, tan diferente a nuestra forma de pensar y de sentir, en la que
cuando amamos, como ya lo dije anteriormente, en el mundo no existe NADA más
importante que el famoso HOMBRE DE NUESTRA VIDA, 
y a partir de EL y sólo de EL, existe el resto del universo, en cambio
el hombre antepone a la mujer una serie de cuestiones que van desde su realización
profesional hasta sus amigos, dependiendo de las condiciones de vida del hombre
en cuestión.

A
mi me encanta tener amigos hombres porque entonces tengo la oportunidad de
conocer el punto de vista masculino y procuro ser imparcial en mis juicios
(haciendo un gran esfuerzo) y creo que lo logro. Otro muy querido amigo que
desde hace, me parece que como 5 años, mantiene una relación sin animarse a
dar el siguiente paso (matrimonio), me dice que lo que más teme es que en el
momento en que se case, ella se convierta en una especie de aspiradora cósmica
o Triángulo de las Bermudas (ver la película La Pared) y se lo coma con todo y
zapatos y no precisamente como el lobo a caperucita roja; entonces él pospone
la boda una y otra vez y ella se siente profundamente desilusionada y triste. (¡no
aguanta nada!)

Por
supuesto hay cosas que nunca van a cambiar, como la forma tan diferente de
sentir y ver la vida que tenemos hombres y mujeres (ampliamente descrita en Los
hombres son de Marte y las mujeres son de Venus), y esa desesperación femenina
por meter al hombre dentro de su espacio y más que eso, de convertirse en el
espacio de él, a él lo hace sentirse asfixiado y con ganas de salir corriendo
lo más rápido y lejos posible, en lugar de atraerlo. Esta diferencia esencial
de comportamiento la vemos en hombres y mujeres desde que son pequeños. Desde
la tierna infancia, la niña  busca
juegos en donde delimita un espacio hacia adentro y le gusta jugar con sus muñecas
a la casita, y en cambio, al niño le gusta jugar con su pelota y lanzarla lo más
lejos posible.(Esta es una aportación de mi analista). 
La situación se agudiza cuando en la vida de la mujer no existen
intereses ni aspiraciones fuera de SU hombre. 
Actualmente por fortuna para ambas partes, 
algunas mujeres tenemos intereses diversos que complementan, sin
desplazar, el lugar en el que colocamos al amor, que para TODAS, una vez más,  siempre será lo más importante en nuestras vidas.

Mi
muy personal opinión es que la mujer tiene que tener un plan de vida propio, 
en el que el hombre, por supuesto, seguirá ocupando un lugar
privilegiado;  pero sin olvidarse de que ella es un ser humano, con el
derecho de ser tomada en cuenta (empezando por tomarse en cuenta 
ella misma)  y percatándose 
de que el verdadero PODER se obtiene cuando somos conscientes  de que los únicos y verdaderos 
cambios factibles de efectuarse,  están
dentro y no fuera de nosotras (aplicable a la vida en general) y que nunca vamos
a lograr cambiar LA ESENCIA DEL HOMBRE, ni ninguna otra situación externa. Aquí
quiero contarles la historia  de una de mis mejores amigas que durante 25 años de
matrimonio,  despertó cada día  creyendo que ella iba a cambiar a su marido y después de
esos 25 largos años, se dio cuenta de que nunca lo iba a poder cambiar, (a
menos que lo cambiara por otro) y se divorció; 
pero ahora, divorciada, de pronto la asalta la duda de si hubiera podido
cambiarlo con un poco más de paciencia (¿?), sin darse cuenta de que los
cambios que pretendemos hacer en otros, al no poder hacerlos, nos convierten 
en víctimas, de nadie más que de nosotras mismas y las mujeres, por
supuesto, no fuimos creadas para ser víctimas
sino poderosas.

¡ Eso también es parte de la
verdadera esencia de la mujer
!