Las mujeres, ¿más ansiosas que los hombres?

Un estudio reciente señala que, tal como lo supone mucha gente, las mujeres suelen tener más problemas de ansiedad que los hombres. Aquí, las claves para comprender el fenómeno.

Según afirma la Asociación Ayuda, una institución argentina constituida por médicos psiquiatras y psicólogos para estudiar, tratar y solucionar trastornos de ansiedad y pánico, las mujeres con síndrome de ansiedad generalizada que concurrieron a esa institución representaron el 73 por ciento de los pacientes totales.

Aunque no puede descartarse que esa preponderancia femenina se deba, al menos en parte, a una mayor predisposición de las mujeres a consultar -y no a un diferencia genuina en la incidencia de los trastornos de ansiedad en hombres y mujeres-, este hallazgo parece confirmar que las mujeres sufren más problemas de ansiedad que los hombres.

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad es un tipo de enfermedad psíquica que puede ser muy perniciosa en el desarrollo de la vida diaria, y que de hecho puede derivar en enfermedades mentales más agudas. En este sentido, también se puede señalar que son las mujeres quienes más padecen ciertos problemas emocionales relacionados, ya que el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos señala que entre el 12 y 20 por ciento de las mujeres padece de depresión, frente a una tasa de entre el 5 y el 12% en los hombres.

Las personas que sufren de trastorno de ansiedad generalizada, suelen tener síntomas, en el nivel conductual, tales como imposibilidad para relajarse, dificultades para dejar de planificar, pero también para concentrase, pensamientos catastróficos, irritabilidad, lagunas, o sensación de sentirse abrumados.

Asimismo, en el nivel físico, padecen de dolores de cabeza, hiperventilación, bruxismo (apretar los dientes), sequedad bucal, contracturas musculares, fatigas, sensaciones de ahogo, taquicardia, dolor de estómago, nauseas, dolores gastrointestinales, transpiración, inquietud, tics, y dificultad para mantener el sueño.

Razones de una diferencia de género

Los expertos señalan que el género femenino tiene mayor predisposición genética a sufrir de ansiedad por el hecho de tener más estrógenos, una hormona fundamental para su sistema reproductivo.

Pero además, durante sus años reproductivos, las mujeres experimentan una compleja interacción entre esta actividad ovárica y la serotonina, -un neurotransmisor clave en los estados de ansiedad-, por lo que no es nada raro que las mujeres vivan una vida más ansiosa que los hombres, y de hecho, los mayores cuadros de ansiedad suele darse en la mujer en su edad fértil.

Es también por esto que la mayoría de los síntomas de ansiedad se profundizan durante las etapas premenstruales, el posparto y la premenopausia. Incluso, alguno estudios señalan que casi la mitad de las mujeres que padecen o han padecido complicaciones premenstruales, como por ejemplo dolores de cabeza, o diversos malestares físicos y anímicos, suelen estar más predispuestas que sus pares a sufrir una ansiedad generalizada.

Estas son algunas de las principales causas, aunque no las únicas, que hacen que muchas mujeres se muestren constantemente en movimiento, realizando todo tipos de tareas, y planificando las que harán en el futuro durante sus pocos tiempos libres (incluso, muchas de estas mujeres tienen una constante sensación de que los problemas derivarán en tragedias).

Sin embargo, no son sólo los factores físicos o genéticos propios del género femenino los que provocan que muchas mujeres manifiesten cuadros de ansiedad generalizada. Sucede que la propia personalidad de cada mujer, muy influenciada por los condicionamientos culturales, también es más propensa a generar este tipo de enfermedad psíquica.

Esto tiene su razón en el hecho de que las mujeres suelen a menudo ocuparse, -y preocuparse-, más de su salud que sus pares masculinos, en gran medida por que para estos últimos tener disfunciones físicas o psíquicas atenta contra su virilidad, con lo cual están menos pendientes y les prestan menos atención (lo cual podrá ahorrarles síntomas de ansiedad, pero complicarles una hipotética condición no tratada)

Pero además, se encuentra el tradicional rol que desde siempre se asignó a la mujer, en el cual, aunque la misma trabaje, debe hacerse responsable en última instancia del funcionamiento de la casa, atendiendo la limpieza, la cocina, el planchado, el cuidado de los hijos, etc.

Darse cuenta

Según afirman los especialistas, uno de los principales problemas que tienen estas mujeres ansiosas, es que les suele ser difícil darse cuenta y advertir su problema, ya que como la enfermedad suele tener como punto de partida aspectos coyunturales o del entorno, muchas veces creen que su trastorno de ansiedad es en realidad un síntoma producido por estos aspectos, en las que ellas mismas no tienen mayor incidencia.

Por eso, afirman estos expertos, la consulta a un terapeuta sólo es efectuada una vez que sus malestares y síntomas se tornan verdaderamente insoportables e insostenibles, lo cual provoca también que su curación demande más tiempo.

En este sentido, es muy importante que -ante el primer síntoma de este tipo de trastorno- se consulte a profesionales de la salud mental, quienes podrán ofrecerle una asistencia psicológica o psiquiátrica.

Mientras que en el primer caso se realizarán terapias en las que se intentará encontrar cuáles son las causas inconscientes que provocan el trastorno, en la opción psiquiátrica, formulada para casos más agudos, se podrán prescribir dos tipos de medicamentos: las benzodiacepinas y los antidepresivos.

La diferencia entre estos tipos de fármacos, es que mientras que los primeros tienen efectos ansiolíticos, para tratar la tensión muscular, la hipervigilancia, las palpitaciones, las sensaciones de falta de aire, la falta de sueño, y la hiperactividad del tracto gastrointestinal, los segundos actúan sobre los neurotransmisores serotonina y noradrenalina.

Por cierto, aunque en menor proporción que las mujeres, muchos hombres también padecen el trastorno de ansiedad generalizada.

Incluso, esta condición es aún más difícil de detectar en ellos, pues cuando estos hombres se ocupan obsesivamente de sus trabajos, son hiper-responsables, excesivamente controladores, exigentes, irritables, y con poca capacidad para delegar, la sociedad tiende a calificarlos como empresarios o trabajadores exitosos, y son pocos los que advierten que todo esto puede resultar en realidad de un trastorno de salud.

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