La problemática de los cuarenta

¿Qué pasa con la familia y la pareja cuando pasamos los 40?

Las crisis, los cambios no elaborados, la necesidad de nuevas readaptaciones que no se realizan, van congelando el sistema familiar.

La familia es un sistema de cambio constante que al transformarse en disfuncional detiene su proceso evolutivo.

Cuando esto sucede, cada uno de sus integrantes poseedor de diferentes estructuras psíquicas va realizando cambios a nivel individual que aumenta la alteración del sistema familiar.

Al acercarse los padres a la plenitud de su vida intelectual, social y laboral coincide con la adolescencia de los hijos y la vejez de sus propios padres y la necesidad de una reestructuración de las funciones de la pareja fundante : lucha por el poder de decisión, administración de los ingresos, categorización de los espacios, aceptación de nuevas formas de interacción de los integrantes de la familia.

En este contexto pueden aparecer diversas problemáticas:

· Aumento de las manifestaciones neuróticas : ataduras mentales, trastornos físicos sin enfermedad que los justifique.

· Divorcios y nuevas parejas.

· Disminución de la libido.

· Dificultades de comunicación con los padres ancianos e hijos adolescentes.

· Cambio en la imagen corporal y de hábitos deportivos y sociales.

· Lenta pérdida de la autoestima y la espiritualidad.

· Preocupación exacerbada por el juicio ajeno.

· Hábitos de comportamiento discriminatorio.

· Terquedad como voluntad.

· Necesidad de control sobre los demás.

· Exagerado perfeccionismo.

· Superficialidad en las relaciones.

· Búsqueda de la alegría y la espontaneidad a través de las drogas, alcohol y excesos en la comida.

· Falta de visión global en situaciones problemáticas.

· Exacerbación del apego.

· Competencia con los hijos adolescentes.

· Negación de la posibilidad de la propia vejez.

· Carencia de actitudes solidarias, exagerado egoísmo.

La aparición de una sola de estas características es motivo de la pérdida de recursos saludables e impedimento para el bienestar individual y familiar.

La reflexión y elaboración sobre la problemática manifiesta y la búsqueda de apoyo terapéutico son necesarios para restablecer el equilibrio.