La arcilla y su interés en la estética

La arcilla tiene un interés muy importante en los tratamientos estéticos donde sus propiedades particulares consiguen resultados sorprendentes. Aquí se los presentamos.
  
  


La arcilla es un poderoso antiséptico y un eficaz bactericida, capaz incluso de
volver potable el agua contaminada. Fija y elimina las sustancias tóxicas que
puedan estar en suspensión en cualquier medio líquido.

Debido a su poder de
evaporización, tiene la propiedad de absorber el calor. Esta facultad se utiliza
para aplicarla sobre el cuerpo humano donde atrae hacia sí elementos extraños
que puedan existir debajo de la piel y expulsarlos.


La arcilla se compone principalmente de silicatos de aluminio mezclados con
óxido de hierro, carbonato cálcico y magnesio. El silicato de aluminio favorece
la regeneración tisular y por ello se utiliza para mejorar las cicatrizaciones,
al permitir cerrar más rápidamente las heridas y úlceras.

Del mismo modo que
actúa como filtro en el medio acuoso, cuando entra en contacto con la sangre
actúa como filtro que la purifica.


Acción depurativa sobre los tejidos:


Por su alto contenido en minerales, ayuda a absorber el edema del tejido graso,
generador de celulitis. Potencia el efecto de drenaje linfático manual.


Acción exfoliativa:


Por su acción exfoliativa
sobre la capa córnea, favorece la absorción de los
productos cosméticos que se aplicarán posteriormente.


Depura la piel  de las impurezas acumuladas en la superficie, la reoxigena, la
tonifica y normaliza su textura.


Acción aclarante:


Sus componentes degradan las moléculas de melanina y hemoglobina que pueden
favorecer la aparición de manchas. Es una ayuda importante en la reabsorción de
los hematomas y aclara las manchas hipercrómicas debido a la acción del sodio,
el potasio y el azufre que contiene.


Acción estética:


Al  revitalizar los procesos biológicos, mejora el aspecto de la piel, estimula
la circulación sanguínea, provoca un efecto ionizante, elimina las toxinas de la
epidermis, fortifica los tejidos y atenúa la profundidad de las arrugas.


En los casos de acné, se aprovecha la acción microbiana de la arcilla y su poder
astringente.


El fenómeno de hiperoxidación celular lucha contra los radicales libres y por
consiguiente, actúa como producto anti-envejecimiento. 


En Cosmetología las arcillas son empleadas por sus poderes remineralizantes,
adelgazantes, revitalizadores y absorbentes. No olvidemos que el silicio, es un
mineral que reestructura los tejidos conjuntivos y lucha particularmente contra
la piel de naranja, la fibrosis y la esclerosis delos tejidos adiposos.

Fuente: Termas World