Juan Carlos Castagnino

Su obra como muralista y su relación con la de Siqueiros.

En México, el muralismo significó la expresión pictórica de la Revolución de 1910. Tradujo visualmente la ideología subyacente a propósito, por ejemplo, de la conquista española, la situación social y el porvenir de los pueblos aztecas y americanos. Esta ola surgió del esfuerzo mancomunado de los pintores Rivera, Siqueiros y Orozco.

Se debe tener en cuenta que en el caso del muralismo, es decisivo porque se trata de alcanzar la integración entre la obra pictórica y la arquitectura. Los artistas argentinos que trabajaron en 1933 no desarrollaron las técnicas de la tradición muralista.

La propuesta de Siqueiros no podía ser asimilada por los artistas argentinos que estaban preocupados por otros problemas pictóricos y, por otra parte, no encontraron las amplias superficies que requiere la expresión mural.

Los murales de la cúpula de la Galería Pacífico, en Buenos Aires, representa la obra más lograda de un grupo de artistas que intentaron recoger la herencia de Siqueiros. Los integrantes eran: Berni, Castagnino, el español Colmeiro, Spilimbergo y Urruchúa, trabajando una superficie de quinientos metros cuadrados incluidas las lunetas y la altura es de 14 metros.

“La vida doméstica” fue el tema desarrollado por Castagnino, que habla del hombre, de la familia, del trabajo y de la conquista de la naturaleza.

Es sin duda el más dulce y el más lírico de los artistas que cubren los muros de ésta Galería. Su pintura, aún cuando resuelve exitosamente las exigencias del gran espacio, mantiene esa cualidad intimista que nunca abandonó a este singular maestro. La poética se impone como calificativo de su imaginería personal y la vez tan argentina.

 La tradición dibujística del autor, revela en buena medida su enfoque pictórico. A diferencia de los restantes, su visión es más tonal que lineal y, por ende los resultados se aproximarán más al Barroco de un Rembrandt que a la volumétrica concepción de sus colegas.

Castagnino trabaja la materia pictórica amorosamente y las figuras humanas, así masculinas como femeninas, se nos muestran envueltas en una atmósfera que paraliza las estridencias de lo rotundo.

No responde a los preceptos de la pintura de caballete, sino que teniendo en cuenta el marco arquitectónico y la superficie correspondiente: buscar la monumentalidad, es decir, dejar de lado el detalle minucioso y lograr las grandes síntesis; establecer las dimensiones, lo representado de acuerdo al ángulo de visión del observador. Representa así, la amistad, la comprensión, la libertad y la solidaridad, observándose la sencillez y la claridad gestual.

Después de la experiencia de la cúpula de la Galería Pacífico, continuó concibiendo la pintura mural como el resultado de un trabajo de equipo. Así se concretó en la Galería San José de Flores, donde trabajó junto a Policastro..

También ejecutó murales en la Galería Paris y en la Galería obelisco, como también en la Sociedad Hebraica y en algunos edificios particulares. Su intención fue la de trabajar en equipo y su búsqueda de medios masivos para llegar al espectador constituyen una originalidad en la pintura argentina.

Los temas de los murales son:

“El amor” de Antonio Berni

“La vida doméstica” de J. C. Castagnina

“El dominio de las fuerzas naturales” de Lino Enea Spilimbergo

“La fraternidad” de Demetrio Urruchúa

Murales complementarios

“La pareja humana” de Manule Colmeiro

“El dominio de las fuerzas naturales” de Antonio Berni y L. E. Spilimbergo