Introducción a la Cábala

Concebida en la Europa medieval de siglo XII, la Cábala continúa siendo estudiada por una gran cantidad de judíos religiosos e incluso no-judíos, como la mismísima cantante pop Madonna. En esta nota, su historia, descripción, y aplicaciones modernas
  
  

Explicar completamente el funcionamiento y
utilidad de la Cábala en pocas líneas, es una tarea imposible, mediante esta
nota podrá introducirse en este particular estudio judaico, para luego
averiguar más profundamente todos sus significados y conceptos.

 La Cábala comenzó a ser practicada
en la Europa medieval por lo judíos religiosos en el final del Siglo XII, pero,
con los años, se desarrolló constantemente en su práctica y popularidad, por
todas partes del mundo, y todavía sigue siendo practicada por muchos judíos
religiosas, aunque está ganando mucho terreno y renombre entre gente no-judía,
como la cantante Madonna, que educó a su hija según esta tradición. 

Los cabalistas, aquellas personas que
estudian la Cábala, son gente que se encuentran realizando un estudio en medio
de la filosofía y el esoterismo. Son muy aferrados al pasado, observando la
tradición y las antiguas escrituras como su guía, pero, al mismo tiempo,
buscan aplicar otras creencias y visiones.

 El término Cábala, es una palabra
hebrea que significa literalmente, “recibiendo”, o “lo que se ha
recibido”. Es una tradición mitológica judía que trata de descubrir en
las antiguas escrituras puntos asombrosos, oscuros e impenetrables. Sus
estudiantes dedican a menudo sus vidas enteras al estudio y viaje interno a través
de la Cábala.

 En el Siglo XII, el misticismo
comenzó a cobrar popularidad entre los rabinos más entendidos. La ciudad de
Provence, con su fuerte comunidad judía, se convirtió en un centro de
aprendizaje, donde se estudiaban las leyes, filosofía y misticismo rabínico.
En 1280, un místico judío español llamado Moses De Leon comenzó a hacer
circular un pequeño librito entre sus compañeros. El libro en cuestión,
estaba lleno de cuentos y enseñanzas que había oído e investigando, y ganó,
rápidamente, mucha popularidad entre los pares de De Leon.

 De Leon afirmó que él no había
escrito el librito, pero que sí había servido como un escriba para las
visiones y enseñanzas de un rabino famoso, muerto hacía mucho tiempo atrás.
Este librito se convirtió en la primera parte de un inmenso trabajo que fue
conocido como el Sefer ha-Zohar, o Libro de la Radiación. Este libro fue
canonizado por los místicos judíos, y sirve incluso hoy en día como la base
de todas las enseñanzas cabalísticas.

 Los dos fundamentos básicos del
estudio cabalista se basan en las ideas de Ein Sof, y las sefirot. Ein Sof, que
significa “sin fin” en hebreo, se concibe como la radical trascendencia de
Dios. Es la energía que se encuentra alrededor de todo lo que vemos, y la
fuerza de la creación y del nacimiento.

 La Cabala explica que cuando se
contempla al Creador, se asume que todo su campo se extiende más allá de lo
que podemos ver, de forma infinita, y es por eso que El va mucho
más allá
que adelante y detrás nuestro, o al este u oeste, o al norte o
al sur, o arriba o abajo: es decir esta presente de forma infinita. Se debe
saber que Dios creó y formó todo, y está dentro de todo.
No
hay nada por fuera de él.
 

Ese “todo” es Ein Sof. Es
imposible explicar, en términos finitos, lo que se extiende hacia lo infinito.
Las  sefirot son las diez cualidades
divinas de Dios, que ayudan a crear e infundir Ein Sof, y son como un mapa de
ruta para el estudiante de Kabbalah.

 Las sefirot (plural de la palabra
sefirah) se explican brevemente como:

 1) Ayin (el Principio, la Nada) o
Keter, la Corona.

 2) Hokhmah (Sabiduría)

 3) Binah (Entendimiento): esta es la
matriz, la Madre Divina. Este sefirah, combinado con los primeros dos,
constituye la “cabeza” del cuerpo divino. Las restantes siete sefirot
son sus hijos.

 4) Hesed (Amor, o Misericordia)
 

5) Gevurah (Poder, o Juicio) – Hesed y
Gevurah forman los brazos derechos e izquierdos del cuerpo divino. Ambos son
necesarios, pero se debe alcanzar un equilibrio entre ellos, para que ni uno ni
otro adquiera más fuerza que el otro.

 6) Tif”eret (Belleza, o Compasión):
Esta sefirah es la hija de Hesed y de Gevurah, el equilibrio y ecuanimidad
alcanzados mediante la combinación de los dos contrarios. Esto también se
considera el alma humana, el centro del cuerpo divino

7) Netsah (Eternidad)

 8) Hod (Esplendor): Netsah y Hod
forman las piernas derechas e izquierdas del cuerpo divino

 9) Yesod (Fundación): representa el
falo, y la fuerza creativa de Dios

 10) Malkhut (Reino): Esto también
se representante por Shekhinah, que está considerada la contraparte femenina de
Dios

 Estos términos y explicaciones
nunca deben ser tomados literalmente; son simplemente símbolos orgánicos de
una realidad espiritual que va más allá de la comprensión normal y finita.
Ein Sof y el trabajo de las sefirot, de forma conjunta, forman una unidad, por
lo que cada una es parte de la otra.

 Cuando un estudiante se adentra en el
estudio de la Cabala, comienza con las sefirot. De Malkhut a Ayin, constituyen
una escala de asenso hacia “la vuelta a Uno”. Cada estudiante gana
mayor penetración con las sefirot, una por una, y, como se  dirigen al cuerpo divino, consiguen estar cada vez más cerca
de conocer a Dios. Las escrituras de la Cábala raramente hablan de la meditación
o la experiencia mística, pero se centran en la interacción de las sefirot y
la propia experiencia humana.

 En el pasado, el estudio de la Cábala fue
ocultado debido a sus radicales opiniones y visiones de la estricta observancia
Judía. Las enseñanzas y penetraciones fueron transmitidas oralmente de los
maestros a los estudiantes, y típicamente realizadas en grupos muy pequeños.

 En el pasado, también fueron
puestos límites y restricciones al estudio de la Cabala, extendiéndose los
requisitos de edad, códigos morales estándares. Esto no fue para mantener
oculta la Cábala de la gente, pero sí para protegerla de los malos entendidos
o confusiones que podía generar en gente inexperta. Adentrarse en las enseñanzas
místicas puede ser tentador y muy interesante, pero puede ser en última
instancia peligroso para quienes no sean bastante fuertes como para liberarse de
sus nociones tradicionales sobre Dios y uno mismo.

 Para los que busquen la verdad, sin
embargo, la Cábala puede ser una rica y vibrante fuente de profundo
conocimiento interior, y una entrada para comprender a Dios.