Europa: pánico en las granjas

Informe sobre la fiebre aftosa, el nuevo motivo de pánico que se agrega al todavía vigente por el mal de la vaca loca.
  
  


 

 

El
pánico ha vuelto al sector ganadero español. Sin recuperarse todavía del mal
de las "vacas locas", vive ahora otro drama que puede ser la ruina
para la cabaña bovina europea: la fiebre aftosa. Una amenaza que viene también
del Reino Unido y que ya ha contaminado una región francesa.

El feroz virus de
la aftosa o glosopeda no es contagioso para la salud humana, pero 60 millones de
animales, por valor de 1,5 billones de pesetas, correspondientes a 300.000
explotaciones, podrían ser víctimas de la enfermedad en España. Los ganaderos
aseguran que "es una ruina" y tratan de reforzar las medidas de
seguridad para evitar que se propague por tierra, mar y aire.

La
enfermedad de la aftosa no entraña ningún problema para la salud de las
personas. Pero el hecho de tener que sacrificar la cabaña afectada para evitar
la expansión de la plaga, constituye una enorme preocupación en el mundo
ganadero y en la Administración española .

El impacto de una crisis de esas
características en los precios podría ser espectacular para un IPC como el
español, ya castigado por la subida del porcino y la carne de pollo.

Las miles
de exploraciones españolas con unos 25 millones de cabezas de ovino y caprino y
unos 30 millones de animales de porcino, se hallan en guardia ante la
posibilidad de que el virus de la fiebre aftosa ya se haya instalado en España .

No
obstante y a diferencia de la encefalopatía espongiforme bovina (la enfermedad
de las vacas locas) , la fiebre aftosa es una plaga de la que se sabe su origen.
Se trata de un virus exótico originario de Asia que pasó posteriormente por
Sudáfrica. Técnicos españoles estiman que su paso al Reino Unido se ha
producido desde Africa, donde el último caso se registró en el año 2000.

La
inquietud de los ganaderos les ha llevado a extremar las medidas de seguridad.
Desde el 8 de marzo, cuando se
detectó el primer foco en Francia, solo se puede mover ganado con la autorización
oficial de una granja a otra o de una granja a un matadero.

El virus de la
aftosa, que tiene un proceso de incubación de siete días, afecta directamente
al engorde de los animales porque provoca fiebre, falta de apetito e inapetencia
en los animales, además de llagas en la boca y en las patas.

Contra
la "gripe " aftosa, la salida más cómoda y rápida sería la
vacunación de la cabaña. De esta forma se evitaría el riesgo de contraer la
enfermedad. Sin embargo desde la perspectiva económica de los mercados, los
ganaderos dicen que no es la solución idónea, sobre todo cuando hay un
importante mercado exterior que se puede perder y que sería muy diíicil de
recuperar.

Por eso cuando se produce la vacunación de la cabaña de un
determinado país, en este caso en la UE, se elimina el riesgo de la enfermedad,
pero se cierran las fronteras hacia los principales mercados compradores de
carnes o animales vivos. Hay una serie de países como Japón, Canadá o Estados
Unidos, que ya han cerrado fronteras como medida precautoria.

Peligro
ambiental y primer trabajador de granja con aftosa

Mientras
más de 4.000 animales ardían el pasado día 24 de abril en una monumental pira
levantada en Devon , al suroeste de Inglaterra, el Gobierno de Londres se
enfrentaba a las criticas de los ciudadanos y los ecologistas por los peligros
sanitarios derivados de los 63 gramos de dioxinas liberadas a la atmósfera
durante las seis primeras semanas de la crisis ganadera provocada por la infección.

El ministro de MedioAmbiente, Michael Meacher, admitió el riesgo sanitario de
las dioxinas (aumentan el riesgo de padecer cáncer) pero precisó que "era
imposible llevar a las incineradoras a cerca de dos millones e animales.

Por
su parte, el ministerio de Sanidad, investiga la posibilidad de que un matarife
de Cumbria, al noroeste del Reino Unido haya contraído el virus de la aftosa.
De confirmarse, se trataría del segundo caso registrado nunca en el país.

El
trabajador lleva varias semanas sacrificando cabezas de ganado en Cumbria y ha
estado en estrecho contacto con los animales infectados.

Los resultados de los
análisis aún no han confirmado nada pero parece presentar "todos los síntomas
del virus con aftas en las manos y pies además de en la boca". Que se
sepa, sólo un granjero británico se contagió de sus animales en 1966, durante
el anterior brote del virus.

Los científicos se han apresurado a insistir en
que si bien la posibilidad existe, es altamente improbable que los animales
pasen la enfermedad a los humanos.

Medidas
adoptadas por la Unión Europea

 – Prohibir la importación de carne,
leche y derivados del Reino Unido

– Desinfectar las ruedas de los vehículos y de las suelas de los zapatos de las
personas que, procedentes del Reino Unido, viajen al continente europeo

– Prohibir las importaciones de carne fresca de ganado ovino, bovino, caprino y
porcino precedentes de Argentina, país afectado por la fiebre aftosa

– Prohibir las exportaciones de todo el ganado francés vivo al resto de la UE,
tras haberse confirmado el primer foco de aftosa en el país galo.

– Prohibir las concentraciones de todo ganado susceptible de contraer la
enfermedad (mercados, subastas o certámenes ganaderos)

– Inmovilizar el ganado, excepto en su camino al matadero y siempre que en el
itinerario no haya contacto con otros animales.

– Arrojar en los contenedores de
basura todos los alimentos de origen británico, tanto de los de particulares
como los procedentes de los catering de aviones o barcos.

Situación
en Francia y Gran Bretaña