España a bordo del AVE

Más de sesenta millones por año de turistas de todo el mundo visitan España intrigados por su imponente sol, el sabor de sus cocinas regionales, el esplendor de su música y el interés por sus museos y ciudades. Pero también admirados por su gente, pura gracia, espíritu y pasión.
  
  

El
sol de Andalucía, los enormes patios con jardines y la mezquita de Córdoba,
sumada a la pura, colorida, arquitectónica y movilizadora Madrid hacen de ese
país una de las elecciones preferidas por la mayoría de los viajeros.

Uno
de los atractivos que tiene es la
posibilidad
de recorrerla a través del AVE, el flamante tren de alta velocidad que cubre un
trayecto de Madrid-Sevilla, de 470 kilómetros en apenas dos horas y cuarto,
pasando por un ensoñador paisaje con olivos.

 Este tiempo es suficiente para
mostrarnos desde el brillo de la mundana Madrid a la ciudad de las tres
culturas: la Giralda (que nuclea a las religiones islámica, judía y
cristiana).

Allí
se puede contemplar el Alcázar mudéjar, levantado sobre parte de lo que era la
Acrópolis romana, los barrios judíos de Santa Cruz y San Bartolomé, la
portentosa Catedral gótica construida en el siglo XIV por arquitectos serbios.

La
ciudad es antiquísima. Históricamente, sus habitantes más remotos habitaron
allí hace 7 mil años, primeramente lo hicieron los íberos y luego los
fenicios.

En
semana Santa, la fiesta mayor de Sevilla, la ciudad entera se transforma íntegramente
en una teatralidad folklórica. Con una sucesión de escenas de pasión en demasía,
una experiencia para ser vivida y de ninguna manera narrada.

Córdoba:
la mezquita y los enormes patios.

El
símbolo más destacado de Córdoba es su
Mezquita, que expresa lo mejor del
arte árabe hispano. Fue iniciada en el año 785 por Abderramán I y su interior
está poblado por
centenares de
columnas de mármol distribuidas en distintas gamas de colores que ilusionan
como si uno se moviera caminando hacia ellas. Su arquitectura tiene un carácter
místico.

Del
interior de la Mezquita llama la atención la superposición de la Catedral
cristiana con sus altares colocados bajo los arcos árabes. Allí yacen
enterrados Góngora y el Inca Garcilazo.

Un
lugar interesante para visitar es el Museo Arqueológico, uno de los más
renombrados de España; con su ciervo de bronce encontrado en Medina Azahara,
que constituye la pieza más importante del lugar.

Otra
imagen urbana de Córdoba son sus patios. Los más frondosos se ubican en el
Barrio de la Judería. Allí existe el “concurso de patios”, el más
premiado del Municipio, que ostenta mil quinientas macetas, cada una con su
propio geranio florecido o su malvón.

El
encanto de Madrid

Madrid
es la capital más alta de Europa con 646 m, con mayor pureza y menor índice de
humedad. Arquitectónicamente, es el resultado de la amalgama de variados
estilos superpuestos.

 El más típico se encuentra en el Viejo Madrid, sobre
todo en la elegante Plaza Mayor construida en el reinado de Felipe III a
principios del siglo XVII: con sus cuatrocientos treinta y siete balcones que dan a la memorable plaza, los madrileños fueron partícipes
de innumerables acontecimientos sociales y políticos como: torneos, bodas
reales, autos de fe y hasta fiestas populares.

 Hoy en día, sigue siendo uno de
los principales puntos de encuentro de la ciudad. Sobre todo en el rubro gastronómico,
los restaurantes y cafés invaden con sus mesas el histórico empedrado de la
Plaza.

También
hay otro lugar destacado en las fruiciones culinarias que son las famosas
“cuevas”
bajo el Arco de
Cuchilleros, quintaesencia del alma madrileña, donde se dan cita la jarana, el
cante jondo y el clásico “tapeo” hasta la madrugada.

En
el barrio fascinante de los Borbones, el más elegante y residencial de la
ciudad, se dan cita los turistas deslumbrados por el Museo del Prado, la
pinacoteca clásica más importante del mundo.

Allí, las Meninas de Velázquez,
Las Majas de Goya, las telas de El Greco y de Rafael, los Rembrandt o los
delirios infernales de El Bosco, justifican por sí solos un viaje a esta
intrigante ciudad, auténtico centro de cultura y desborde de alegría.