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Entrando en sintonía con los suegros

Aunque le gusten los chistes de suegras, yernos y nueras, es mejor para el bienestar de nuestra familia tratar de ir más allá de ellos y establecer una buena relación con nuestra familia política.
  

  

Sugerencias básicas

A continuación, le ofrecemos los principales consejos brindados por los
profesionales en
relaciones familiares

Demuestre
que ama a su pareja, dedicándole -por ejemplo- cumplidos frente a sus padres. Nada satisface más a cualquier padre que saber que su hijo o hija
están siendo cuidados y amados.

Preséntese junto a su
pareja como parte de un “frente unido”. Jamás discuta con su esposo/a delante de
alguno de sus padres. Si ve que el clima se pone tenso, simplemente dígale a su
pareja, -sin que sus suegros escuchen-, que resolverán el problema más adelante.

Entre en contacto con
ellos, sin esperar que ellos lo hagan con usted, e invítelos a su casa antes de
que ellos lo inviten a la propia. Esto le permitirá demostrar un interés por
mantener el contacto, así como también prepararse emocionalmente para la visita,
sin sobresaltos ni arreglos inesperados.

Pida siempre sus
consejos, sin importar si planea o no tomarlos. Los padres de su pareja se
sentirán muy halagados al pensar que todavía tienen cierta influencia sobre la
vida de sus hijos.

Sea creativo. Si le
incomoda que su suegra siempre intente levantar los platos después de la cena,
no la inste a quedarse sentada (no lo logrará) sino ofrézcale otra tarea, como
servir el café o jugar con el bebé.

Si usted y sus suegros
tienen personalidades verdaderamente incompatibles, trate igualmente de ser lo
más diplomático posible, evite el contacto siempre que pueda, y recuerde,
igualmente, que gracias a ellos usted vive con su ser amado.

Evite las confrontaciones
con sus suegros. Intente que sus críticas o contrastes de opinión se reserven
para ser comentados con sus personas de confianza, y no directamente con ellos.

Trate siempre de llegar a
un entendimiento con sus suegros, pero no les deje asumir el control de la
situación. Esto puede ser especialmente importante cuando llegan los hijos.
Intente fijar reglas razonables sobre los derechos y obligaciones de cada
miembro de la familia.

Comience a planificar sus
propias estrategias y organización para los día de fiestas familiares,
especialmente si suelen convertirse en un campo de batalla por cuestiones
afectivas, económicas, o políticas.

Sea siempre usted mismo/a.
No intente impresionarlos. Sea cortés y respetuoso, pero exprese sus verdaderos
sentimientos y opiniones. Ellos lo apreciarán, pues verán que
siempre habrá sinceridad en sus palabras y modo de actuar. Además, podrán
conocerlo en profundidad.

Tenga en cuenta que
muchas de las cualidades de su pareja pueden tener que ver con las de sus padres.
Cuando escogemos a nuestro esposo/a, también elegimos a parte de nuestros
suegros. Nuestras parejas son parte indisoluble de otra familia, y como tal,
debemos aceptar convivir con ellos.

Cuando haya alguna
discordia marital por cualquier razón, trate de no involucrar a los padres. No
les hable del tema a sus padres, ya que ellos no son objetivos, y siempre
estarán a su favor. Tampoco a sus suegros, con los que pasaría lo mismo, pero a
la inversa.

Nunca mezcle los tantos.
Aunque no tenga la mejor de las relaciones con sus suegros, usted jamás debe
prohibirles que ellos vean a sus hijos. Son sus abuelos y ambos, tanto ellos
como los niños, tienen derecho a entrar en contacto. Con este permiso, también
podrá ir cicatrizando algunas heridas.

Para ayudar en la
relación entre su pareja y sus propios padres, trate de nunca tomar partido de
forma muy radical por alguno de ellos. Hágales saber que ambos son igualmente
importantes para usted. Interceda en cualquier discusión entre sus padres y su
pareja, pero sólo para calmar los ánimos. Reconozca cuando su padre dice algo
que lastima a su esposo/a.

Recuerde que muchos
buenos lazos entre suegros y yernos no se hacen del día a la noche. Por el
contrario, toman mucho trabajo de ambas partes. Sepa qué es lo que a ellos
les gusta de usted, y qué les disgusta. Luego, en la medida de lo posible,
intente manejarse frente a ellos en esa dirección.

Sugerencias especiales

A continuación, le ofrecemos algunos consejos que nos han dejado los miembros
de En Plenitud, a partir de sus propias vivencias personales

Trátelos como a sus
padres verdaderos. También usted se sentirá más relajado con esa relación.

Invite a su suegra a la
casa de su madre, para que, juntas, tomen el té. Si ambas tienen afinidad, su
suegra también será más atenta hacia usted. Háblele de sus objetivos y pídales
consejos. Sepa cuales son sus recetas preferidas, para agasajarla con una comida
ideal.

Pídale a su suegra
que le
enseñe cómo cocinar la mejor comida para su pareja. Pregúntele si podría llegar más
temprano para ayudarla a preparar esa comida. Así, no sólo logrará complacer a
su pareja, sino que también logrará pasar un buen momento con su suegra, para
afianzar la relación.

Para el cumpleaños de su
pareja, envíele a su suegra un ramos de rosas con una tarjeta que diga,
simplemente, "gracias".

Si no sabe de qué hablar
con sus suegros, realice una lista para sí mismo de las cosas que podría ser
interesante comentar. Incluya preguntas sobre cómo se conocieron, cómo fue
su boda, si el hijo se parece a alguno de ellos, etc. Mostrar interés en ellos,
los hará sentirse muy bien y todos podrán entenderse mejor.

Si su pareja se encuentra
en la casa de sus padres, usted lo llama, y atiende algunos de sus suegros, no
les pida hablar directamente con su esposo/a. En su lugar, pase un rato
charlando con ellos, para que no se sientan como un simple contestador.

Felicite a sus suegros
por haber hecho el gran trabajo de criar a su esposo/a. Dígales que usted sabe
que jamás podría existir un ser humano tan excepcional si no fuera por la
educación que le han dados sus padres.

Adscríbase a la regla de
"contáctese con ellos antes de ellos se contacten con usted". En el caso de que
sean sus suegros quienes tomen la iniciativa de planificar una salida o visita,
no olvide nunca agradecerles el compromiso. Podrá sonar algo obsecuente, pero
sin dudas funciona.

No trate de complacerlos
excesivamente. Más que atento, su comportamiento será visto como falso. En su
lugar, asegúrese de sentir profundamente todo lo que quiera hacer por ellos, y
averigüe cuán necesaria es su ayuda para cada una de las cosas que piense
ofrecerles.

Si tiene que hablar con
sus suegros de cuestiones algo ríspidas, trate de charlar con su pareja antes de
la conversación, y de que ésta se encuentre presente al momento de la charla. Su
esposo/a puede darle buenos consejos previos para plantear los problemas, y
utilizar su posición durante la charla para que sus suegros sean más
receptivos.

Los malos comentarios que
puedan llegar a hacerle, provienen de sus propios defectos o inseguridades. No
les haga caso, y simplemente tómelos sin darles mayor importancia.

Siempre, pero siempre,
elogie la comida que ha cocinado su suegra, especialmente si son los platos favoritos de su pareja. No estaría mal decir "nunca podré hacer este plato de la
manera en que usted lo hace".

Intente siempre recordar que las tradiciones de cada
familia son diferentes entre sí. Si creció en una
casa en donde nadie faltaba para festejar las fiestas, eso no
significa que hacer un festejo sólo con los parientes más directos esté mal.
Trate de evitar las comparaciones.

Trate de darle todas las
cosas que sabe que a ellos les gustaría recibir. Haga esto durante un tiempo
prolongado, hasta que vea que la relación está mejorando. Pero siempre recuerde,
usted está casado/a con su hijo/a, y no con ellos.

Además de con sus
suegros, trate de preservar la buena relación con sus cuñados, ya que la misma
también es fundamental para ser bien recibido por los padres de su esposa/o.
Nunca le diga a su pareja que no le gusta su familia. Eso siempre termina mal.

No espere, para
conocerlos bien, hasta que ellos se conviertan en sus suegros. Pase un cierto
tiempo con los padres de su futura pareja, para ver compatibilidades y
discordancias. No hay razón para que la personalidad de sus suegros sólo deba
ser conocida después del casamiento. De esta forma, evitará llevarse sorpresas.

¿Aún no se ha casado y
desea realmente impresionarlos? Intente con una táctica algo pasada de moda,
pero, sin lugar a dudad, siempre eficaz. Pídales a ellos la mano de su hija. Los
padres, especialmente los hombres, suelen querer inmiscuirse en la vida de sus
hijas. ¡Y esto podrá ayudar mucho a que ellos experimenten este efecto!

Llámelos incluso cuando
no necesite algo en especial. Llamarlos sólo y únicamente para que cuiden a sus
hijos, no lo hará ver como una persona muy atenta.
Llámelos sólo para preguntarles como andan, o para invitarlos a salir
a algún lado, si es que no tienen nada que hacer. De esta forma, será mucho más
probable que lo ayuden cuando usted los necesite.

Pídales siempre sus
consejos al hacer alguna compra importante. Consiga implicarlos en todas sus
actividades, dentro de sus posibilidades. Trate de mostrarles que, en todo lo que
haga, necesitará de sus consejos.

No olvide nunca darles
pequeños presentes para cualquier día festivo, así como también hacer lo mismo
con otros parientes de su pareja.

Intente, por el contrario, no pedirles mucho a ellos.

Trate de verlos como
pares suyos, y empiecen a reírse juntos. La diferencia generacional no tiene
por qué ser un obstáculo para disfrutar socialmente de las cosas más hermosas de
la vida. No tomarse las cosas de manera muy seria, puede ayudar en la confianza
y la relajación mutua.

Muestre interés en los
hobbies o actividades que estén desarrollando alguno de sus suegros. No le
tomará mucho trabajo preguntarles, "¿Incorporó nuevas locomotoras a su colección
de trenes en miniatura?"

¡Utilice siempre sus
mejores modales! Por favor, gracias, tarjetas de agradecimiento, ofrecimientos
para ayudar con tareas, disculpas, etc.

Trate siempre de mostrarse dispuesto,
aunque afirme que le resultaría imposible hacerlo. Todas estas buenas
costumbres, ayudan a ganarse las simpatías de las personas más adultas, y por
ende más acostumbradas a los buenos modales.

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