El porqué de las cremas de noche

Durante el día la piel está amenazada por la contaminación, los cambios de temperatura, el sol. Por lo tanto los productos que se deben utilizar son mayormente defensivos. ¿Qué quiere decir esto?

Las cremas de noche cumplen con una función de barrera contra la polución, los rayos ultravioletas y la deshidratación producida por las diferencias de temperatura y el stress.

Por la noche, aprovechando el descanso, la circulación sanguínea mejora , así como el ritmo respiratorio, ayudando a la nutrición interna de la piel. Y externamente los productos cosméticos potencializan su poder nutriente, regenerativo, desfatigante, tensor, antioxidante, etc.


Aprovechando este beneficio natural podemos brindar distintos aportes, cambiando la formulación de los productos o rotándolos, para lograr efectos más intensos y efectivos.

Actualmente la industria cosmética , en constante crecimiento, nos brinda antioxidantes como la vitamina C, regeneradores como el Acido Hialurónico, la vitamina A, los AHA, y un sinnúmero de elementos que nos aportan luminocidad y dinamizan la piel.

Ya no es necesario dormir embadurnadas con productos grasos y pesados que más que alimentar la piel alimentan la almohada. Las nuevas formulaciones son livianas, de gran penetración y las hacen casi imperceptibles. Sólo se percibe la comodidad de sentir la piel elástica.



Los párpados son un tema aparte; su piel es mucho más fina, deben resistir todos los efectos de la gesticulación, por lo tanto la protección debe ser liviana para poder utilizarse debajo de maquillaje, y por la noche se deberán usar productos específicos para evitar hinchazón o bolsas.

Un truquito muy importante para esta zona es colocar el producto lejos de las pestañas, en forma circular, comenzando en el párpado superior y terminando cerca del lagrimal en el inferior, trabajando la crema al revés de la formación de las arruguitas, sin exceso de producto y un rato antes de acostarse.

Muchas mujeres se quejan de molestias que creen alérgicas y no es nada más que el exceso del producto cerca de las pestañas que con el calor de la almohada penetran en el ojo produciendo molestias de distinta intensidad.