El juego de la seducción para principiantes

¿Cuáles son las etapas del juego de la seducción? ¿Cómo comenzar a jugar?
  
  


Los seres
humanos tenemos nuestra forma natural de
seducción, por ejemplo si a ti te
gustaba un hombre o una mujer:

¿Cómo se
lo hacías saber?:

1.     
¿Vestías ropa sexy para atraer su atención?

2.     
¿Capturabas su mirada y le dabas una sonrisa
sensual?

3.     
¿Le preguntaste para ir almorzar?

4.     
¿Te involucraste con esa persona en una conversación amistosa?


Cualquiera que sea tu respuesta esa es tu manera natural y estilo propio y único
de seducción, sin embargo la seducción y la capacidad que este juego tiene para
atraer y mantener el amor de pareja en el tiempo es toda una aventura que un ser
humano debería querer aprender  o practicar todo el tiempo. En este artículo
recordaremos cuáles son las etapas de la seducción como el juego más potenciador
que tiene el ser humano:

Jugar
para atraer:

Creo que
casi todas las mujeres en alguna etapa de nuestras vidas hemos jugado este
juego, nos maquillamos, o vestimos de alguna manera
sexy y atractiva, y los
hombres instintivamente reaccionan a esas señales, no importa la edad que
tengas.

Viste por ejemplo una blusa sexy y acércate a conversar con un hombre y
verás cómo él tiene dificultad en apartar la mirada de tu busto, hasta el punto
que tendrás que decirle, disculpa podrías mirarme a los ojos, gracias.

Los
hombres igualmente tienen ese mismo poder natural, basta que un hombre esté bien
arreglado, afeitado, vestido, peinado y con un perfume varonilmente sensual y se
nos acerque para que nosotras comencemos a tartamudear, reírnos de manera
nerviosa o no podamos pensar con claridad ¿Cierto?

Jugar
para amar:

El juego
fundamental del amor son las relaciones sexuales que todos deberíamos querer
jugar o estar en el proceso.

El sexo como potenciador de un ser humano tiene el
poder de transmutar a hombres y mujeres sin importar la edad, nacionalidad o
creencia.

Pero para
tener relaciones sexuales con sentido debemos contestarnos algunas preguntas:
¿Cuál es tu estilo sexual para amar? ¿Dónde quieres estar: arriba o abajo? ¿Cómo
respondes sexualmente?

¿Qué te afecta emocionalmente para tener sexo con tu
pareja? ¿Te excitas y respondes al sexo no importa lo que haya sucedido durante
todo el día? 

¿Podría la depresión estar causándote impotencia? ¿Qué factores de
la edad están cambiando? ¿Qué estás haciendo para cambiar mentalmente también?


Cualquiera que sea tu estilo sexual para amar, sin amor los hombres y las
mujeres pueden tornarse frígidos o no dar respuesta, no importa la técnica
eficiente que puedas utilizar.

Lo mejor es recuperar nuestra forma natural de
seducción y aplicarla, si no hay respuesta no intentes cambiar a tu pareja,
mejor es que tu cambies o regreses al punto de partida de tu forma natural en
que la o lo sedujiste inicialmente.

Jugando
de nuevo:

El sexo
es un juego también de sensaciones, cuando no hay sexo podría ser una señal de
que esas sensaciones se han perdido por algunos problemas diarios de la vida que
todos tenemos, para poder recuperar el camino y jugar nuevamente te recomiendo
hacer cualquiera de estos simples pero seductores ejercicios. Invita a tu pareja
a:

·
Detener todas sus actividades y quedarse mirando el uno al otro.

· No
hablen el que habla pierde.

·
Luego toca y siente no hables el que habla pierde.

·
Invita por lo menos una vez al mes a tu pareja a salir y hacer una actividad
juntos.

·
Conversen de sus necesidades sexuales y de los cambios que van sintiendo con el
tiempo. Todo no puede ser trabajo y responsabilidades o noches fugaces de sexo,
también uno debe sentarse y hablar de cómo quiere ser sexualmente amado.

En
cualquier etapa de tu vida sentimental que te encuentres, recuerda si
renuncias,  olvidas, relegas o minimizas tu vida amorosa y sexual, te podrías
estar perdiendo una de los poderes más transformadores del ser humano,  la vida
sexual plena y la chispa natural podría  desaparecer o  ser reemplazada por
nuevas personas, actividades, o cosas que nos hagan sentir la emoción de jugar
nuevamente.


Por Teresa Ruiz Pedersen
Directora de

www.matrimoniosinfronteras.com