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El hombre a partir de los 40

¿Qué nos pasa a los hombres a los 40?
  
  

Respecto a las edades del hombre se dice que los
hombres alcanzan su máxima capacidad sexual hacia los 25 años de edad, para
después iniciar un lento descenso cuya graduación y variabilidad dependiendo de
cada individuo. 

También se piensa que los hombres mayores (a partir de los 40
años), presentan en su proceso de envejecimiento un fenómeno  similar a la de la mujer premenopáusica.
Proceso que se denominó como el climaterio masculino, término que
levantó ampollas y originó acaloradas discusiones. Para hacer una aproximación
al tema del envejecimiento sexual, es necesario atender el proceso de
envejecimiento en general.

El envejecimiento
es un etapa opuesta de la adolescencia, que es la etapa de la vida que marca
los cambios evolutivos más importantes-físicos y psíquicos- en el paso de la
niñez a la adultez. 

El envejecimiento marca una etapa que abarca todo el
proceso de la involución de las personas que hacen su tránsito en la maduración
a la vejez. Por lo que se ha denominado también el envejecimiento como la
segunda adolescencia. 

En el envejecimiento la persona también tiene una
crisis de identidad,
en el sentido que ahora no quiere dejar de ser ni dejar
hacer, como pareciera que la sociedad se lo tratara de imponer.

El
envejecimiento está caracterizado por una serie de cambios que suelen
operarse durante una larga etapa que por convencionalismo se iniciaría a los 40
años para asentar estos cambios en forma definida entre los 60 y 65 años. 

Los cambios
que se operan en los diversos aparatos y sistemas del cuerpo humanos son
paulatinos e intermitentes y dependen de diversos factores como son: genéticos
y hereditarios de una parte y género de vida por el otro. Dentro de estos
influyen factores como los psicógenos, laborales, sociales y familiares.

Cuando el
hombre comienza asomarse a los cincuenta, se encuentra con una serie de
modificaciones y cambios que alteran en forma importante el género y estilo de
vida que hasta el momento ha llevado; deja de ser padre para volverse abuelo,
deja de ser jefe de familia para pasar al retiro, deja de ser trabajador activo
para pasar a la pensión, deja en fin, muchas cosas que le significan en general
una pérdida de poder, que se inicia precisamente, cuando ha estado en la
cúspide de él.

Cuando se
operan los cambios genitales y sexuales, se experimenta también en la realidad
o en la posibilidad, la sensación de la pérdida de poder o la inminencia
de producirse. 

Así, a partir de los 50 años, los cambios en la respuesta sexual
(deseo, excitación, orgasmo) pueden ser lentos o relativamente bruscos. El
deseo sexual puede disminuir lentamente o conservarse incólume. Y he allí uno
de sus problemas: que el resto de la respuesta sexual (erecciones, orgasmos)
disminuyen en mayor proporción. 

Tal como dijo Freud “una de las tragedias
del hombre es que su deseo sexual persiste mucho más allá del momento en que
terminan sus erecciones”. En todos estos cambios hay variantes individuales
y cada persona constituye un modelos aparte. 

Los factores de riesgo para que
estas modificaciones se presenten, son evidentes luego de los 50 años; la edad
está señalada por algunos estudios, como el primer factor, al cual siguen
otros.

Por ello
cada hombre deberá adaptarse a todas estas circunstancias o sucumbir entre
ellas. El estilo y tipo a partir de los 40 dependerá de todo este síndrome de
adaptación.

Todo esto
puede llevar al retraimiento, el aislamiento y la depresión (años grises) o a
entender el proceso, captarlo, aceptarlo y vivirlo de manera adecuada y
adaptarse a las circunstancias físicas, psicológicas, laborales, familiares y
sociales que se presentan (años dorados).

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