Home > Tiempo libre > Taller literario

Poemas y cuentos

El gocho que no sabía nadar

La mañana estaba calurosa, el sol en toda su potencia lanzaba sus rayos sobre la ciudad sin clemencia y las personas sentían sus efectos. La brisa mañanera en esta época del año no hacia su presencia todavía. 

         En el malecón los marullos llegaban hasta la pared y se estrellaban contra esta para replegarse y volver con nueva furia, con nuevos bríos a estrellarse de nuevo. Ni una sola embarcación había amarrada esa mañana en el muelle cinco. Sólo dos personas estaban sentadas, una al lado de la otra, mirando hacia el agua y con los pies guindando en el muelle. 

         Se miraban uno al otro como examinando sus desgracias y en sus mentes manejaban las situaciones ideales para salir de la pelazón que los estaba agobiando. Estaban unidos por un mismo destino, el de la fatalidad y la desgracia. Uno de ellos, parecía más astuto que el otro, después de leer un aviso que estaba colocado en un poste de alumbrado eléctrico muy cerca de ellos, como a diez metros, le dijo al otro: 

-Mira gochito ¿Vos sabéis nadar? 

-Alas maracucho, ¡como se le ocurre! Que voy a saber nadar yo, si allá en Los Andes, de donde yo soy, no existen lagos, ni ríos profundos, ni mucho menos piscinas y tinas en el baño no podíamos tener por que la casa era muy pequeña. 

-Es que se me acaba de ocurrir una idea que nos puede sacar un poco de esta pelazón que estamos padeciendo. 

-Si la idea es suya, seguro que es peligrosa maracucho. Es más ni me la mencione siquiera por que puede estar contaminada- acotó el gochito. 

-No gochito, la idea es genial, es espectacular. Fíjate en aquel aviso que esta allá en aquel poste: “50.000 bolívares de recompensa a quien  logre rescatar a una persona que se esté ahogando en el Lago. Alcaldía de Maracaibo”. Entonces, esto es lo que vamos a hacer, te dejáis caer al lago y empezáis a pedir auxilio, pero eso si, bien desaforao para que parezca de verdad la cosa, luego me tiro yo y te rescato, de allí nos vamos a la Alcaldía y cobramos la recompensa, luego mitad y mitad, partimos la cochina ¿Qué te parece? –le explicó el plan el  maracucho. 

-Alas maracucho y no será eso muy peligroso. –contestó el gochito al que le parecía bueno el plan pero no su implementación y menos siendo él el conejillo de indias. 

-No chico, eso no tiene nada de peligroso. 

-Alas maracucho ¿Y ud. sabe nadar? 

-¡Claro que se nadar!! ¡Si yo soy un pez en el agua!!! Para tu entendimiento, yo toda la vida la he vivido a orillas del lago, es más a mi me llaman el tiburón del Milagro por la facilidad que tengo para desplazarme en el agua. Como te quedo el ojo. 

-Alas maracucho es que no se que pensar, todo esto así de improviso, no se ,pero..¿Ud. está seguro que no me va a pasar nada malo? 

-Pero que te puede pasar mijo lindo, si estas en buenas manos –le dijo el maracucho enérgicamente- ¡Vai tírate pues, no perdamos más tiempo que se hace tarde! 

         El gochito a regañadientes se levantó de donde estaba, miró al agua y miro al maracucho y pensó en su situación, se quitó los zapatos y los colocó a un lado de donde estaba y cerrando los ojos y tomando una inhalación profunda se dejó caer en el lago de pie. Enseguida se fue al fondo y desapareció de la superficie, para salir con gran fuerza  con los ojos desorbitados y con las manos en alto: 

-¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Sálvenme que me ahogo! 

         Se hundió de nuevo para volver a salir con gran fuerza: 

-¡Auxilio! ¡Socorro, maracucho me ahogo! 

         El maracucho lo miraba desde la orilla pero no daba muestras de querer lanzarse, estaba tranquilo, sereno no se movía para nada. 

-¡Auxilio, glub! ¡ Auxilio maracucho, auxilio! 

         Aquí el maracucho se decidió a hacer algo. Se colocó ambas manos alrededor de su boca como para formar un megáfono y que su voz se escuchara lejos, y le gritó al gochito: 

-¡Gocho quédate allí un rato más. Encontré otro aviso que dice que se le darán 100.000 bolívares al que saque un ahogado del lago!!

Si quieres agregar más sonrisas a tu vida, descarga ahora nuestro libro gratis de Humor judío haciendo clic aquí.
O inscríbete gratis en nuestro Taller de la Risa, haciendo clic aquí.

 

Nelson Marcano Urribarri

Recomendar a un amigo:

 

COMENTARIOS:

 

El gocho

Por NICOAUDI


Mas notas del autor:

Nelson Marcano Urribarri

Las vainas del seguro social

Las  vainas  del  seguro  social

Pequeño relato para arrancar una sonrisa

Todo ha subido

Todo ha subido

Relatos para arrancar una sonrisa

Videos

Las más leídas
enplenitud

Suscríbete gratis:

Comunidad:

Síguenos: