El circulo inmóvil

“El circulo inmóvil” hará época. En sus orillas amanece el trueno y la eternidad (de la presentación inédita de Cesar Tiempo).

Querido Simon Kargieman:

Su tocayo Simón el Mago, uno de los fundadores de la filosofía gnóstica, quiso comprarle a San Pedro el poder de hacer milagros. Usted no tiene necesidad de imitarlo. Su poesía obra milagros, participa del sueno y de la taumaturgia, del Apocalipsis y del deslumbramiento.

Cesar Tiempo, 2 de diciembre de 1969

El círculo inmóvil

Caos: Danzan herraduras de arena en el vértice gris de la sombra iluminada. Los huesos del agua duermen sobre la piel de un río asombrado su destino de orilla creciente hacia el olvido.

Un abismo, brusco nacimiento del vértigo. Turbulentas entrañas en el horizonte del ruido.

Caravanas de silencio como un eco infinito crean la forma caliente de la sangre

Un pájaro se ahoga en el aire.

El amor, círculo perpetuo que nutre los ojos del sueño. Su sombra, pestaña secreta de los límites del ser.

Arde un árbol: se abrazará a la tierra hasta su muerte.

Un trueno, letra inicial de la voz, se derrama en los dedos entreabiertos del diluvio.

Despierta el párpado azul de la montaña.

En sus redes, estalla la eternidad. Nace la palabra de¡

Tiempo: Rumbo del trazo inmutable. Origen del volcán. Aluvión.

Sus racimos crecen en la densidad de la lágrima.

Corceles inanimados.

Fruto terrestre surgido de un sueño de la luz.

Un libro cae sobre la superficie, de las olas.

Un fósforo, hoguera de las tumbas abiertas, se arrastra en las raíces de la memoria, ilumina el sonido clavado en los pájaros rotos, cabalga en las márgenes desiertas de¡ Ojo.

Sus ramas me ciñen las pestañas. Ah la sílaba que devora los mares.

Desciende el crujido de la risa. Sus patas arrancan la corteza de¡ ruido.

Súbita lentitud del

Espacio: Sacrilegio de la ternura del viento.

Barco de mármol en el rostro de cada poro del átomo.

La máquina ortodoxa fabrica dioses para la mente lúcida de los lactantes.

Una lombriz. Sus ojos están llenos de tierra. Quiere gritar contra las botas que se avecinan en mis uñas.

Soy un trueno en la vorágine del miedo.

¿Quién me oye?

Bártok baja por las dulces uvas en un oboe amarrado a mis venas.

El mar. Se hará gárgaras con las almas en serie.

Ah la flor extraña que agoniza en mis cabellos.

¿Quién vendrá?

No.

Tomaremos una copa de vino.

Lloverán piedras de

Aire- Orificio en las agujas del silencio. Inocente esqueleto de dios,

Su espacio, caverna suspendida en las paredes del viento…