Cuide sus rosas durante todo el año

Todos saben que las rosas deben ser podadas en primavera. Pero lo que muchos no saben, es que el cuidado de las mismas debe extenderse durante todo el año, mediante puntuales acciones que aquí le contamos.
  
  

Puede que piense que el
único momento en que es necesario ocuparse de las rosas, es cuando estas están
floreciendo en primavera, pero lo cierto es que hay también un montón de
cuestiones por ser realizadas durante todo el año, especialmente en el invierno.

Así, sabiendo como cortar y cuidar las flores en ese momento, podrá mantenerlas
sanas durante toda la primavera, sin mayores esfuerzos.

 Se sabe que para mantener
cuidadas las rosas florecidas, es necesario podarlas en primavera y verano, pero
la situación es muy diferente cuando se trata de mantenerlas en buen estado al
momento en que los días se hacen más cortos, las noches más frías, y cuando sus
hojas empiezan a caer… 

Durante el otoño, las
rosas jamás deben ser podadas. Es cierto que en ese momento los brotes se
marchitan y el decaimiento que experimentan puede darles un aspecto muy poco
atractivo, pero, manteniéndolas en esas condiciones, las rosas permitirán que
sus raíces se preparen para el invierno.

Este proceso, en el que las rosas son
dejadas crecer con una mínima intervención "humana", también permite alertar a
las rosas para parar de florecer, y conservar su energía durante el largo
invierno, para utilizarla al momento de florecer en primavera.


 Si, por el contrario, se
poda la rosa y está comienza a florecer antes de la llegada del invierno, sus
brotes podrían podarse con el mismo viento del invierno, lo que les dará un
aspecto más irregular y desprolijo durante todo el año.

Por lo tanto, no
necesita preocuparse de cortar nudos, brotes marchitos, etc., sino que alcanzará
con muy pequeños arreglos, que deben ser realizados en el tope de las mismas,
solo para prevenir que éstos sean rotos por los vientos del invierno.

 Además en el invierno las
rosas necesitarán un poco más cuidado para mantener su “buena salud”. El primer
paso será preservar el suelo de las rosas. Esto consiste en encontrar un buen
abono vegetal de jardín y esparcirlo alrededor de la base de sus rosas, para
luego cubrir todo con una base de paja.

 Utilice una pequeña pala
y lance algunas cucharadas de abono alrededor del lugar  donde cada una de las
flores está creciendo, para luego esparcir paja sobre estas áreas. No tiene por
que cubrir a la planta entera, pero la base sí debe ser bien aislada del frío.
El punto será proteger a la base y la raíz de la rosa del frío clima.

 Todo esto debería
mantener a las rosas lo más resguardadas posibles durante los meses del
invierno. Si ve que se produjeron daños o resquebraduras a causa del viento, el
hielo o el frío extremo, como ya le habíamos dicho no debería cortar esas partes
de la planta.

Desafortunadamente, necesitará dejar que la planta se pode sola y
esperar que se mejore, o caso contrarío comenzará a florecer antes de tiempo. La
mayoría de las plantas se recompondrán cuando haya el correcto tiempo para
florecer, pero necesitan para esto también de sus partes dañada.

Tan pronto como el
invierno haya terminado, y los días empiecen a ser más largos y cálidos, se
podrá empezar a quitar la paja de cobertura.

Generalmente, alcanzará con tirar
apenas de alguna punta, y toda la paja junta se podrá levantar de la base. Jamás
debe olvidarse de esto, ya que dejar la base cubierta con paja podría causar
sofocación y descomponer a la rosa, cuando ya haya llegado la primavera.

 Este también sería un
buen momento para comenzar la poda de las rosas. Escoja los mejores tallos y
córtelos totalmente, reduciendo la planta a solo cuatro o cinco de estos tallos.
La rosa, en este punto, parecerá una palma de mano dada vuelta hacia arriba, con
los dedos señalando también para arriba. A partir de allí, el crecimiento será
óptimo.