¿Cuál es el perro que no ladra?

El ladrido es quizás la característica más distintiva de los perros. Salvo para este


Se trata del perro cantante de Nueva Guinea: se llevó al zoológico de la ciudad de Sidney desde las tierras altas meridionales de Papúa Nueva Guinea en la isla de Oceanía. 

Es una raza no domesticada, se ha podido adaptar al hombre por ser muy inteligentes y amigables, son poco conocidos en occidente y han tomado mucha popularidad por su característica forma de comunicarse.

Cuando son introducidos a la manada familiar imitan el ladrido del perro (canis familiaris) pero de una forma gutural, es pariente del dingo, lo llaman basenjis (Canis hallstromi).

No obstante, el científico Lehr Brisbin, experto en esta raza, asegura basado en un extenso estudio genético, que los perros cantores de Nueva Guinea no son ni perros ni lobos, sino que se trata de un estado intermedio entre ambos

Gracias al aislamiento de la región, la raza ha permanecido inmutable y puede considerarse un fósil viviente. Han vivido aislados del hombre durante unos 6.000 años.

Organizaciones como el United Kennel Club los reconoce como una raza de perro, clasificándolos como perros paria. Los perros paria son razas de perro que viven en estado salvaje y hasta muy tarde fueron domesticados por el hombre.

La función del canto es para la reproducción, viven en manadas, curiosamente para marcar esos territorios cantan de un modo especial con trinos y estructura similar a los cantos de los pájaros, muy distinta a la de un perro domestico.

Y ya que estamos…

¿Por qué aúllan los perros domésticos?

Los perros se comunican básicamente con el ladrido, pero también aúllan, como los lobos, aunque mucho menos.

El motivo es el significado de ese sonido, idéntico en ambos casos: su función es sincronizar y reunir a la manada para la acción. Los perros domésticos no tienen esa necesidad: llevan una vida tranquila, encuentran comida, protección, y compañía sin el menor esfuerzo.

El perro doméstico le pasa algo parecido cuando es separado a la fuerza de su manada de origen; en ese caso lanzan el “aullido de soledad” con idéntica función que el “aullido del grupo”, también gimen por dolor o miedo.

Lo mismo sucede con el gemido que utilizan los cachorros para reclamar la atención de su madre, y comunicarse con su dueño.


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