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Creatividad a cualquier edad

Lo oímos con frecuencia de parte de científicos, escritores, periodistas, líderes comunitarios, y de la propia familia: la creatividad va descendiendo con los años. Sin embargo, nuevas investigaciones están demostrando lo contrario. Sepa de que se tratan las “cuatro fases de la creatividad”.
  

  

Las principales voces de nuestra cultura pueden sin dudas confundirnos sobre
nuestro potencial creativo
en la adultez, y no es por lo tanto sorprendente que
la mayoría de nosotros también lo subestimemos en nuestra vida diaria.


Pero… ¿por qué es tan importante la creatividad? Porque la creatividad, que es
definida como nuestra innata capacidad para enfrentar el crecimiento, nos da
muchas herramientas para lograr atravesarlo de manera exitosa.


Es, justamente, la energía que permite que tomemos caminos diferentes en
nuestros pensamientos, logrando que nos hagamos expresar de formas novedosas.
Nos permite también ver a la vida como una oportunidad para la exploración y el
descubrimiento, además de expandir nuestros sentidos… y todo ello no tiene
edad.


“La creatividad es solo para la poca gente dotada, aunque su gran talento se va
debilitando con la edad”. Otro gran mito, se mire por donde se lo mire. La
verdad es que la creatividad no es solo para los genios. Las consecuencias que
traen estos mitos, tanto para uno mismo como para la sociedad entera, es la
proliferación de la mediocridad y el conformismo.


Cuando hablamos de creatividad, no solo estamos hablando en términos de
productividad e invención, sino también de salud física, ya que puede ayudarnos
mucho en nuestro envejecimiento.

La expresión creativa fomenta sensaciones
positivas, las cuales incitan a una perspectiva optimista y a un sentido del
bienestar. Y, promoviendo emociones positivas, la creatividad también promueve
funciones de inmunidad positivas.

A
lo largo de los años, la investigación científica y la atención del público se
han dirigido a evaluar los primeros tres años en la vida de una persona, para
determinar el desarrollo del cerebro y el comportamiento; este modelo de
comprensión científica data de largo tiempo atrás. Esta focalización generó la
idea de que el potencial de nuestro cerebro, se determina en esta fase de la
niñez.

Sin embargo, no es tan así. Las nueva investigaciones sobre la capacidad
de aprendizaje y de un desarrollo creativo durante la mediana edad, han
demostrado que, cuando se desafía a la mente, el cerebro biológico responde de
maneras positivas, sin importar la edad.


 Cualquier persona que señale que usted "no puede enseñar a un viejo perro
nuevos trucos" no está actualizada sobre las nuevas investigaciones sobre el
cerebro.

Los viejos perros y las personas adultas pueden aprender, sin mayores
dificultades, a conducirse por nuevos caminos. En efecto, cuanto más pensamos y
hacemos, más contribuimos a la  vida activa de las células del cerebro.

El
cerebro responde a cuestiones físicas y químicas, y al contexto ambiental. Las
células del cerebro implicadas en el pensamiento y la memoria, se comunican la
una con la otra fundamentalmente de dos maneras.

Una es a través de
ramificaciones conocidas como dendritas. La otra, a través de “mensajeros”
químicos que circulan entre estas ramificaciones.

La ciencia ha demostrado que
los ambientes estimulantes, dan lugar a que cada una de las células del cerebro
tome el camino de nuevas ramificaciones dendríticas, y que se active una
creciente producción de acetilcolina, el mensajero químico del cerebro más
implicado en la memoria y las funciones del pensamiento.


Los estudios más recientes han revelado que las personas que tiene entre 50 y 70
años, experimentaron un aumento en la longitud y cantidad de de ramificaciones
dendríticas, que compensaron las pérdidas de células que el cerebro sufre en
esos años.

Se puede representar a los mensajeros químicos como ardillas ocupadas
en conseguir su alimento, y a dos células del cerebro como dos árboles
adyacentes. Si existen nuevas ramificaciones, será más fácil que las ardillas
salten de un árbol a otro.


Las fases de la creatividad


Una mirada al desarrollo nos lleva a otra parte del bosque. Aquí estamos
hablando de cambios en diferentes puntos del ciclo vital, cambios en como vemos
y experimentamos la vida, que se combinan con una diferente perspectiva
psicológica, emocional, e intelectual.


Así como no se le puede enseñar a un niño a leer antes de que tenga un
desarrollo que le permita estar listo para hacerlo, ciertas cualidades de la
mente en la edad adulta permiten hacer lo que no pudo ser realizado en otro
tiempo. Por ejemplo, la sabiduría no puede ser enseñada.

Es una mezcla del
desarrollo, gracias a la edad, del conocimiento, de la experiencia práctica de
la vida, y de las funciones del cerebro que permite que integremos todas esas
cuestiones para alcanzar nuevas metas, que luego se puedan aplicar a una
variedad de circunstancias en la vida.

Esa es la cuestión por la cual es,
usualmente, más fácil que una persona adulta resuelva problemas y defina
múltiples estrategias para ocuparse de ellos. En la edad adulta, podemos
aprovechar este ímpetu del desarrollo para energizar nuestra creatividad y
esforzarnos por explorar nuevas ideas o realizar cambios.


Las cuatro fases del desarrollo


Existen cuatro fases del desarrollo: la reevaluación, la liberación, la
incorporación de ideas y conceptos, y la repetición. Estas cuatro fases dan
forma al crecimiento de nuestra energía creativa, y a la manera en que nos
expresemos durante nuestros años de adultez.

Al igual que la condición humana,
los ritmos y la duración de estas fases son fluidos y discontinuos. Sus
secuencias, pueden contemplar variaciones muy significativas. Pueden necesitar
de cierto tiempo, por lo que podrían precisar de varios años para que esta
variación se haga tangible.


Todos tenemos el potencial de experimentar cada fase, pero no todas estas fases
pueden ser expresadas perceptiblemente. Por ejemplo, una poca actividad de
evaluación y una poca activación de la liberación, podrían ser compensadas con
una gran incorporación de conceptos e ideas. Cada fase se define por una
combinación en la que interviene nuestra edad cronológica, nuestra historia, y
nuestras circunstancias.

1. Fase de reevaluación


Esta fase, comienza a partir de los 50 años, ya que nuestra expresión creativa
es intensificada por un sentido de crisis o búsqueda. La "crisis de la mediana
edad" es un término que oímos muy a menudo, donde a pesar del sufrimiento la
mayoría de los adultos busca formas de hacer su vida y trabajo cuestiones más
gratificantes.

La fase de la reevaluación combina la capacidad de la reflexión
profunda, con un fuerte deseo de crear un nuevo significado a la vida.

2. Fase de liberación

Se
trata de una fase típica en un hombre de 60 o una mujer de 70 años, donde los
esfuerzos creativos se recargan con una nueva energía, proveniente de un nuevo
grado de libertad personal. Se puede encontrar mucho en el retiro o cuando
cambiamos completamente nuestra rutina de trabajo.

La gente tiende a sentirse
cómoda sobre sí misma en esta etapa, sabiendo que si incurre en alguna
equivocación, ello no implicará que cambie la imagen que los demás tienen de él
o ella, y, lo más importante, no implicará que cambie la imagen de sí mismo.

La
expresión creativa en esta fase incluye a menudo el pensamiento de “¿Si no es
ahora, cuando?”. Esto proporciona un nuevo contexto para la experimentación, lo
cual es muy liberador y le agrega mucha riqueza a nuestras vidas.

3. Incorporar conceptos e ideas

En
esta fase, que llega alrededor de los 60 o 70 años, sentimos un urgente deseo de
encontrar un significado más palpable a la historia de nuestras vidas, que se
representa en un proceso de mirar atrás, reflexionar, y pensar de cara al
futuro.

También comenzamos a vernos como "encargados de la cultura," y deseamos
contribuir con lo que hemos ganado en sabiduría y experiencia. La expresión
creativa en esta fase incluye a menudo una autobiografía y la transmisión de
historias vividas, la filantropía, el activismo en la comunidad, y la
colaboración como voluntarios.

4. Fase de repetición


Esta fase, comienza a partir de los 80 años, y refleja la energía de la edad
avanzada, en la cual la expresión creativa se forma por el deseo de contribuir a
un nivel personal o comunitario para afirmar vida, tomar el cuidado de un
negocio que todavía no ha terminado de hacerse, celebrar su lugar en la familia
o comunidad, y elevarse en el reino espiritual.


La creatividad no es solo para los artistas


Howard Gardner, un notable experto en desarrollo humano, describe dos tipos de
creatividad: Creatividad con "C" y creatividad con "c". Cuando Einstein
desarrolló la teoría de la relatividad, practicaba una creatividad con una "C" y
cambió un campo entero del pensamiento.

En cambio, la creatividad con "c" emerge
del entorno de la vida diaria, como por ejemplo cuando tratamos de que nuestras
compras se ajusten a nuestro presupuesto.


"Todas las personas cuentan con ciertas áreas en las cuales tienen un interés
especial", afirma Gardner. "Podría ser algo que hacen en el trabajo, como por
ejemplo la manera en que escriben sus notas, como hacen su trabajo artesanal en
una fábrica, o la forma en que dan una clase.

Después de trabajar durante un
cierto tiempo pueden conseguir ser bastante buenos, tan buenos como cualquiera a
quienes admiran en su profesión".