Consideraciones básicas sobre las adicciones

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¿Qué lleva a una persona a caer en una adicción?
  
  

Hablar
de adicciones, no es referirse solamente al abuso de
sustancias químicas
como el alcohol, las anfetaminas, los tranquilizantes, o las drogas en general,
sino también a comportamientos o conductas
adictivas.

Dentro
de las conductas adictivas, podemos considerar la afición por el juego, por la
comida, por las compras, la promiscuidad sexual, la adicción al trabajo, a la
televisión,  etc.

Las adicciones provocan un estado de euforia, con pérdida de control témporo-espacial,
y un estado de dependencia psico-física que limita la vida del individuo y de
los seres que los rodean.

Ciertas conductas normales deben considerarse como adictivas, cuando provocan
interferencias en la vida cotidiana  del sujeto, en sus relaciones
sociales, familiares, y laborales.

Las adicciones deben ser consideradas como trastornos mentales, dado que
implican:
· Perdida de control o de autocrítica.
· Dependencia psicológica.
· Interferencia en la vida de social, familiar y de relación del individuo.


Otros factores para entender las adicciones:

-pérdida
de interés por cualquier otro tipo de actividad.
-conducta adictiva, que es la búsqueda del placer que produce, y sinónimo de
la angustia que evita.

-sensación
de displacer y el malestar psíquico que se evita a través de acciones
compulsivas.
-no cumplir con una conducta ritual, es el desencadenante de las crisis de
angustia.
-una conducta adictiva es el intento de evitar la angustia.

Lo
que nos da la pauta que una conducta se ha transformado en adictiva es el tipo
de vínculo reiterado que el individuo establece con ella.
La gratificación inmediata (huir de la angustia) se vuelve un fin imperativo,
mientras que las consecuencias socialmente negativas y de largo plazo van
perdiendo trascendencia.

Es
decir que para el paciente, la realidad global se desdibuja en función de la
gratificación inmediata.

Al
hablar del individuo como paciente, es porque contamos con la posibilidad de
actuar frente al problema en calidad de médicos, uniendo la psiquiatría y la
Psicología, a través de las motivaciones del paciente y del apoyo de su
entorno (familiares, pareja, hijos).

Desde
un punto de vista medico, tenemos que detectar la existencia de factores
obsesivo-compulsivos, epilépticos, de irritación cerebral, etc., mediante
estudios específicos sobre la corteza cerebral, la transmisión neuronal, los
neurotransmisores, el estado de la masa encefálica, estudios que, gracias a los
avances de la ciencia moderna, carecen de complejidad, no son cruentos para el
paciente, y  pueden darnos la pauta del empleo de una medicación adecuada
y beneficiosa para el alivio de la sintomatología.

Por otra parte, los elementos que nos aportan las distintas terapias psicológicas
son de un beneficio invalorable, ya que permiten la descarga verbal del
individuo, con su consecuente alivio, y el dialogo con su entorno, facilitando
el manejo de la situación a través del empleo de  pautas fijas que
marquen los objetivos y los pasos a seguir.