Consejos para gastar menos en comida

Los gastos en comida pueden tener una incidencia considerable en un presupuesto, pero hay maneras de evitarlo sin afectar la calidad de nuestra alimentación. Descubra cómo lograrlo.
  
  

1 – Planifique las comidas de la semana en forma adelantada


Esto le ayudará a
ahorrar dinero, ya que tendrá una idea exacta de cuales
son los ingredientes que no se pueden dejar de adquirir.

Si se compra diariamente, uno
debe concurrir al supermercado de forma continua, y se tienta más con artículos
para nada necesarios, pero sí bastante irresistibles, como los chocolates o las
gaseosas. Además, las listas pueden ser comparadas semanalmente, y saber la
causa de las variaciones en los gastos en las mismas.


2 – Trate de comprar comidas en envases grandes que, proporcionalmente, son más
baratos que los pequeños.


Por supuesto, estos envases abiertos deberán poder guardarse en el freezer, o sólo estará tirando comida y dinero.

Al guardar el alimento en un
congelador, divídalo en porciones individuales. Esto le evitará tener que
descongelarlo por completo, cuando tenga que preparar una comida para sólo algunos miembros de la familia, o
para sola una persona (recuerde que las comidas que se
descongelan no se pueden volver a congelar).

También le sería útil comprar
envases de almacenamiento apropiados para las comidas que se guardan en el freezer,
para cuando las compre en grandes cantidades.


3 – Haga siempre una lista de compras antes de dirigirse al supermercado.


Esto es así porque las compras por impulso pueden destruir cualquier
presupuesto. Realice una lista en donde otros miembros de la familia pueden
agregar los artículos que necesiten especialmente (por ejemplo, alguien que hace
dieta podría pedirle pan de centeno).

Esto eliminará la posibilidad de que ambos compren las mismas
cosas. Si los productos frecuentemente consumidos están en oferta, y se pueden
guardar fácilmente, considere comprar varios a menor precio. De esta manera
probablemente podrá almacenar el producto hasta que vuelva a estar en oferta.


4 – Nunca crea que un producto es una ganga, sólo por que aparece en las
ofertas semanales.


Muchos precios no son verdaderas ofertas, pero los supermercados los ponen en
los mismos folletos con los artículos que realmente están más bajos, por lo que mucha
gente cae en la confusión de evaluar todo con la misma vara. Compare entre
diferentes cadenas de supermercados, para cerciorarse de la conveniencia de las
ofertas.


5 – Use cupones de descuento.


Esos pequeños pedazos de papel que vienen con los diarios o revistas de los
fines de semana, valen como verdadero dinero, y pueden reducir perceptiblemente
el costo total de la cuenta del supermercado, en más de un 25 por ciento.

Aprenda a seleccionar y ordenar los cupones, para poderlos combinarlos con
artículos que ya están en oferta, para lograr aún más ahorro. Las compras con
cupones
permiten también que las familias compren productos de mayor calidad y precio,
al precio de productos de menor categoría.


6 – De ser posible, vaya de compras sin los niños, y en horas en que los
supermercados no estén atestados de gente.


Esto le ayudará a eliminar las compras realizadas por “facilismo” (un dulce
para su goloso e insistente hijo, o un producto caro pero que no se encuentra en
un pasillo lleno de gente). Por estas mismas razones, nunca haga compras cuando
se encuentre con hambre.


7 – Si encuentra una gran oferta, pero que viene en un paquete muy grande,
busque un amigo con el que pueda compartirla.

En caso
contrario, habrá conseguido el mejor precio pero parte del producto irá a parar a la
basura.


8 – Deje la lealtad para su pareja, no para el supermercado.


Haga sus compras en el lugar donde pueda encontrar los mejores precios, para los
productos que usted necesite. Viajar un poco más lejos o dirigirse a más de una
tienda no perjudicará en nada a su alimentación.

Ningún supermercado tiene todos
sus productos en oferta al mismo tiempo: cuando el supermercado A tiene los
menores precios en carne, el supermercado B puede tener las mejores ofertas en
alimentos envasados u algunos otros artículos. Realizar todas las compras en un
mismo supermercado, podría costarle más de lo que usted piensa.


9 – Trate de minimizar las compras de alimentos pre-cocinados


Las pizzas “listas para hornear” o las papas fritas “listas para freír”, pueden
ser muy prácticas, pero sin dudas mucho más costosas. Si bien es cierto que
puede llegar a tomarle más tiempo preparar los alimentos por sí misma, estos
serán mucho más económicos, y también más sanos.

Compre muchas frutas frescas y
verduras para sus comidas diarias, las cuales son también muy sanas y baratas.
Intente hacer sus propios jugos de fruta más a menudo, como alternativa a los
jugos en polvo concentrados o a los refrescos. En el largo plazo, estas opciones
podrán ahorrarle muchos billetes de su presupuesto.


10 – Asegúrese de controlar siempre su ticket en las cajas registradoras, antes
de salir del supermercado, o en la playa de estacionamiento.


Los cajeros incurren a menudo en equivocaciones no deseadas, que pueden llegar a
costarle un buen dinero (incluso, muchas veces sucede que le cobren el precio
normal por un artículo anunciado en oferta).

Si encuentra que le han cobrado de más por un producto,
es mucho más probable que le devuelvan la diferencia (y más probable que haga
los trámite para recibirla) si todavía se encuentra en el supermercado.


11- Tenga en cuenta las compras comunitarias.


Arregle con amigos, familiares, o vecinos, para dirigirse a tiendas mayoristas,
y comprar los productos en “bulto cerrado”. De esta forma, se ahorrará pagar
el costo de los intermediarios, que pueden elevar el costo del producto hasta
en un 40 por ciento. Túrnese con ellos para que cada uno se encargue de las
compras de una determinada semana.

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