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Cómo ser un buen profesor

¿Qué tipo de instrucción estamos llevando a la sociedad? ¿Somos sólo máquinas o tenemos algo que aportar?
  
  


Se habla de clientes, de negocio, de inversión, de alumnos, de programas de
estudio, de contenidos temáticos, pero ¿Qué decimos de las necesidades de los
participantes?

Ya sea alumnos escolares, participantes de empresas a un curso,
de asistentes a una conferencia de negocios, pocas veces tomamos en cuenta que
estamos ahí para aportar algo a su vida.

Cada proyecto concretado es un autorretrato de la persona que lo hizo.


Anónimo

¿Qué se sabe de esas personas que
comparten con nosotros un día, un semestre o un año?

Tenemos que trascender la función del
ojo que sirve solamente para transferir imágenes y convertirnos en cerebro que
es quien la ve, la procesa, la cataloga, la almacena, y la combina de millones
de formas diferentes creando, sí haciendo creación.

El aprendizaje es un viaje
maravilloso, cuando se comprende que el único vehículo del que disponemos para
hacerlo es poderoso, y que además es capaz de crear sus propios caminos, de
formar su propia realidad y ese vehículo el cerebro.

Formado por más de un billón de
células el cerebro humano, es un gran almacén de información, que después de
recibirla, la clasifica, la relaciona y la multiplica.

Cada célula del cerebro, se asocia
con otra y con otra y así de manera impresionante, manteniendo al cuerpo humano
funcionando, interactuando y aprendiendo siempre nuevas cosas.

Se sabe que cada célula se conecta
unas veinte mil veces a través de mensajes químicos y eléctricos, convirtiendo
al cerebro humano en la más poderosa computadora que jamás haya existido, y esa
computadora capaz de lograr prodigios como los de Miguel Ángel, Leonardo,
Einstein, Mozart o Edison, está cada día enfrente de nosotros esperando, sin
saberlo nosotros, la inspiración que le permita volar.

Cualidades de un buen profesor

Entonces surge la pregunta, ¿Por qué
entonces tanta definición? Calidad, servicio, liderazgo, amor, actitud, todo se
reduce una definición, y vuelvo a preguntar ¿Cuándo dejamos viajar a los
participantes? ¿Cuándo crean? ¿Cuándo prueban esa maravilla llamada cerebro?


“La fuerza más poderosa en la tierra es el alma en llamas”.


Ferdinand Foch

A veces se olvida lo maravilloso que
puede ser una persona en toda su creación, en lo que la hace ser lo que es, ¿Qué
nos hace ser humano?

¿La conciencia? ¿Qué es la
conciencia? Probablemente el fantasma tras la maquina, tal vez la trascendencia
tras lo efímero.

Existen cinco funciones exclusivas
para los seres humanos y qué son:

  1. El dedo pulgar opuesto al índice
  2. Caminar erguido
  3. La capacidad de hablar
  4. La capacidad de leer
  5. La capacidad de escribir

Que curioso, todas estas
características son las que tienen que ver con la labor del profesor,
instructor, o facilitador, y que como tantas cosas que se dan por hechas y no se
les da importancia.

Hablar, leer, escribir, cuantas
combinaciones se pueden hacer con solo 29 letras, por ejemplo el idioma inglés
pose 26 letras y la posibilidad de palabras que se pueden hacer con ellas son
550 000

Es impresionante darse cuenta de lo
que puede hacer el cerebro humano, ¿Qué está haciendo usted y su organización
con eso?

Al nacer cada ser humano tiene un potencial de inteligencia mayor que
el de Leonardo da Vinci, la maravilla que se pone en las manos de cada profesor
o instructor es un verdadero regalo de la naturaleza, con sólo once elementos el
cerebro humano es capaz de producir, 39. 916, 800 combinaciones.

Es doloroso estar en un aula donde
una persona no es capaz de encontrar seis asociaciones para la palabra
amor, y
comprobar que es el sistema tan fragmentado de ideas que aun se usa, el
responsable de estas carencias, así como a la forma tan limitada para “enseñar”
que aun se practica.

Si uno no está preparado para manejar
eso, se está mutilando la capacidad de un genio por surgir, porque un ciego
estará guiando a otro ciego, y así como en el mito de la caverna, los hombres
estarán condenados a vivir en un mundo de sombras.

¿Acaso el sólo enseñar una materia de
manera técnica no es un desperdicio? ¿Cuál es el objetivo? ¿Cómo lo aplica a su
vida? Ese es el secreto a descubrir.

El aprendizaje en la actualidad
parece estar desvinculado de la vida diaria, sin embargo ¿Qué es el
trabajo?
¿Una fuente de ingresos solamente?

¿Entonces porque tanta gente frustrada por un
trabajo que no desean? El trabajo, las relaciones, la familia y la
espiritualidad son cartas de un mismo mazo y no pueden estar desvinculadas.

Pregúntese por qué un mal trabajo
frustra, enferma y hasta llega a terminar con la vida de las personas, la
respuesta es obvia, entran en juego las emociones, eso mensajeros químicos que
nos recuerdan cosas relevantes, y que en algunos casos nos predisponen a pelear
o huir, nos generan estrés, y su abuso prolongado nos debilita, nos enferma y
normalmente nos bloquea la claridad en las ideas.

Esta historia tiene su contraparte,
un conocimiento vinculado, amable, emotivo, puede generar otro tipo de
emociones, contribuir a una vida de mejor calidad, plena, de crecimiento y
desarrollo continuos.


Un amigo le dice a otro que estudiaba en la Universidad:


“¿Para que acudes al Maestro? ¿Va a ayudarte él a ganarte la vida’”


“No, pero gracias a él sabré lo que he de hacer con la vida cuando me la gane”,
fue su respuesta.

¿De qué le sirve al vendedor aprender
las mejores técnicas sino sabe que hacer con ellas?

¿De que le sirve al estudiante de
inglés aprender el idioma sino sabe que hará con el cuando lo hable?

¿Cuántas personas hablan el idioma
inglés y sólo lo hablan?

En la antigüedad hablar idiomas abría
las puertas del comercio, del saber, de crecimiento, no era el conocimiento un
mero instrumento, permitía ir más lejos, cuando uno revisa la vida de Alejandro
Magno, comprende porque llegó tan lejos, por qué inspiró a su gente, y por qué
fue grande, fue un hombre muy instruido para su época, en contraste de tantos
reyes europeos, que ni leer sabían, sin citar a tantos políticos que tienen el
conocimiento, pero no la sabiduría.

Cuando se revisa el origen de la
escritura y la razón que tuvo para surgir, se comprende que el hombre en la
medida que reconoce una necesidad, corta la manzana del árbol de la sabiduría
que habita en su mente, brota el genio, y desarrolla las respuestas.

Hay vinculación, necesidad,
aprendizaje, creación y logro.

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