Cómo sanar desde las emociones

¿Estás familiarizado con el término EAT (terapia de activación emocional)? Sigue leyendo y aprende a sanar tus emociones...
La terapia de activación emocional (EAT) utiliza las emociones como recursos valiosos para la superación de problemas. Este manual terapéutico integrador posibilita exponer problemas de regulación fundamentales en siete pasos y modificarlos de forma positiva. Se hace uso de los conocimientos actuales derivados de la investigación sobre la Atención y la Personificación como herramientas efectivas para el procedimiento terapéutico.

El trabajo con las emociones implica reconocer, en principio, que no existen “malas” o “buenas”, todas son necesarias “Cada una nos da una energía distinta. La tristeza nos hace quedar quietos, registrar -por ejemplo- que hay una pérdida; la alegría nos lleva hacia la acción; el enojo hacia la acción pero para establecer límites; el miedo nos aleja de una situación para protegernos, al igual que el asco, que por lo general nos pone a salvo de algo peligroso. La vergüenza también es necesaria: nos protege de exponernos a situaciones en las que podríamos ser dañados. No son las emociones sino su desregulación -por mucho o poco- lo que causa problemas: alguien que nunca entra en contacto con la vergüenza puede sobreexponerse en situaciones sociales. En el punto opuesto, si siente mucha vergüenza se inhibe y no puede interactuar”.

No siempre el que regula mal sus emociones es quien consulta. En el caso de la violencia o el enojo, es mucho más frecuente que lo hagan sus víctimas. ¿Cómo ponerse a salvo, por ejemplo, de un jefe maltratador? “Una persona puede venir a consultar porque las reacciones de ese jefe le producen síntomas físicos: contracturas, gastritis, taquicardia, dolor de cabeza -dice la psicóloga-. A partir de la descripción detallada de la escena conflictiva, podemos ayudarlo a centrar su atención en los aspectos más estresantes y observar qué le sucede en el cuerpo, qué respuesta visceral automática aparece mientras va relatando el suceso que incluye al jefe. Focalizamos en el cuerpo, porque el cuerpo expresa esas emociones emociones involucradas -aunque no reconocidas- en la situación conflictiva que se desea resolver. Esas emociones se ven en la forma de respirar, la postura corporal, la expresión facial de la persona. A veces son situaciones que se repiten sistemáticamente en la vida de alguien”.

A partir de ese nudo, el método permite guiar al paciente en un protocolo con ejercicios específicos respiratorios, posturales y de mímica, que se integran para profundizar el contacto con las distintas emociones que surgen. En este recorrido, la persona logra reconocer y diferenciar otras emociones asociadas a la escena conflictiva que inicialmente había traído a consulta.

La focalización se establece continuamente en el problema cognitivo-afectivo, en el estado del cliente en el momento y en la identificación de indicadores de los intereses emocionales presentes. Estos aspectos sirven de guía para la intervención.

En esta etapa se da el acuerdo acerca del tratamiento. Las metas se basan en la comprensión de las condiciones que generan los problemas del cliente. Ej., la baja autoestima tendría como objetivo llegar a ser más conscientes de ello y capaz de expresar con mayor claridad sus sentimientos y necesidades. Lo importante no son tanto las metas como el acuerdo con el cliente en las mismas.

Asesoró: Instituto Sincronía