Cómo llevarse bien con un tacaño

No se trata de despilfarrar el dinero, pero tampoco mantener una conducta obsesiva con respecto a cada gasto que se tenga que afrontar. ¿De qué modo llegar a un acuerdo sin rozar los ásperos límites del desequilibrio?

Uno de los problemas que suele surgir en la pareja es el tema del manejo del dinero y el uso que se le otorga. “El dinero es poder, es una energía que hay que saber utilizar siempre a favor.

Cuando en torno a él se originan discusiones y malos entendidos, hay que intentar parar, reflexionar y reinventar una nueva manera de relacionarse con él ya que el perjuicio puede ser enorme si no se tienen en cuenta las transformaciones que se van ocasionando en cada integrante de la pareja
”, explica la psicóloga española Anais Camino Sánchez.

Hay que saber distinguir cuáles son los motivos por los cuales se origina el problema en relación al dinero.

“Es imprescindible saber distinguir entre cuidar la economía de la familia o pareja y otra cosa muy distinta es negarse por avaricia a realizar un gasto necesario.

Hay maridos que son considerados tacaños, pero también es cierto que hay mujeres que son caprichosas y que si nos ponemos a analizar cada pareja podemos advertir que hay dos versiones que hay que entender y poder conciliar”, sostiene la profesional.

Pelearse por dinero es uno de los inconvenientes que más pueden resentir un vínculo amoroso. “Sobre todo si es uno solamente el que trabaja.

La desigualdad es muy grande y el conflicto se irá asentando a medida que esta situación se prolongue.

Cuando las apreciaciones con respecto a los gastos son muy dispares, lo ideal es que los dos integrantes de la pareja trabajen.

De este modo, se asumirán gastos comunes y se podrá establecer un pequeño fondo individual para que cada uno lo pueda invertir en lo que desea o lo ahorre”,
aconseja la especialista.

Lo cierto es que cada uno puede hacer lo que desea con su dinero. “Cuando se está en pareja hay que buscar la conciliación.

Lo que no se puede admitir es el privarse de productos indispensables por no querer gastar, mucho más si se tiene el dinero.


Así como existe una adicción compulsiva a gastar, también está aquella que se encarga de acumular cada vez más dinero o lo que sea.



Es preciso estar atento ante esta posibilidad y no permitir que se expanda ya que es una conducta tóxica. Siempre hay que reflexionar y preguntarse qué está pasando.

¿Es que mi pareja es responsable y quiere mantener un ahorro o está teniendo un comportamiento enfermizo?”,
señala y advierte la profesional.

La comunicación es clave. “Es importante hacer un esfuerzo e intentar conocer a quien se tiene al lado. Su historia, su familia, la profesión que tiene, todo hasta el más mínimo detalle hablan de su personalidad y definen sus comportamientos.

A veces, comprender al otro hace que se tenga una mirada más compasiva y se pueda ayudar a ese individuo desde otro lugar al que no siempre podemos llegar justamente porque no nos permitimos profundizar en la vida del otro.

Hay que ser paciente, tolerante y siempre pensar que existe una razón por la que una persona se comporta de una determinada manera y no de otra”,
finaliza diciendo la experta.

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