Cómo lidiar con el mal genio (propio o ajeno)

¿Cómo convivir con una persona cuyo estado de ánimo es siempre adverso? ¿Cómo aprender a dominarse mejor y lograr así respetar a los demás?

Hay personas a las que les cuesta controlar las situaciones ya que  tienen un bajo control a la frustración. “Estallan fácilmente por cualquier cosa y manifiestan una ira exagerada por nimiedades.

No tienen un buen control sobre los acontecimientos y pasan por encima de cualquiera no con argumentos conscientes sino con gritos y maltrato”, sostiene el psicólogo español Iván Rodríguez Armentano. 

Aprender a manejar el mal genio forma parte de un proceso de maduración que tarde o temprano se debe enfrentar si la idea es no quedarse aislado.

“Es muy complejo levantarse a la mañana y solamente advertir quejas, malos tratos y reflexiones negativas.

Estas condiciones no aptas para la convivencia aumentan cuando el mal genio debe ser tolerado por gente que no es del entorno más cercano y que no tiene por qué soportar las malas actitudes, las contestaciones adversas y la falta de respeto constantes”, reflexiona el profesional.

Algunas opciones para intentar evitar el mal humor:

1.- En el caso de los niños pequeños, “lo más acertado es conocer muy bien las situaciones que generan este mal genio.

Aunque lo más indicado es evitar esos momentos que pueden ocasionar malos tragos, hay que de a poco exponer a los niños para que vayan dominando el carácter y creando cierta tolerancia”, sostiene el especialista.

2.- Reflexionar antes de hablar. “Para este tipo de personalidades es difícil pensar antes de abrir la boca ya que el mal genio queda expuesto como un impulso que no se puede controlar debidamente.

Sin embargo, hay que hacer el ejercicio y esperar unos segundos antes de comentar algo. Es una estrategia que da muy buenos resultados y aunque requiere de cierta práctica, tarde o temprano se puede lograr con éxito el cometido”, expresa el psicólogo.

3.- Desplazar cualquier tipo de discusión.Es bueno en estos casos, aplazar cualquier tipo de discusión, sobre todo si se tiene el ánimo alterado.

Lo primero que hay que hacer antes de hablar es mantener la calma y para esto se necesita la colaboración de la otra persona o del entorno en general. La cooperación es importante”, aconseja Rodríguez Armentano.

4.-  El rol de la persona que tiene que padecer el mal genio es muy importante y su modo de manejar la situación es decisivo. “Aunque cueste, no hay que continuar una discusión si los ánimos van en aumento.

Lo más indicado es alejarse y regresar con el tema cuando la tormenta haya pasado. Hay personas que siempre están con mal genio y no es sencillo encontrar el momento indicado para hablar, pero es que tampoco es conveniente hacerlo cuando se está bajo una importante situación de tensión”, sostiene el experto.

5.- Hacer una autoreflexión. “Es importante que la persona tome conciencia de lo que está generando en su entorno y a él mismo. Las consecuencias deben ser un motivo más que suficiente para plantearse un cambio de actitud.

Lo más importante es poder encontrar la raíz del problema y determinar si hay situaciones específicas que provocan el mal genio.

Si esto es así, hay que erradicarlas de la vida cotidiana o solucionar los problemas que surjan a raíz de las circunstancias que provoquen la irritación.

Si el mal carácter se debe a la personalidad en sí, el esfuerzo será mucho mayor, pero en cualquier caso, debe existir un sincero cambio de actitud para poder encontrar la mejoría”, finaliza diciendo el psicólogo español.

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