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Cómo lavar el rostro con acné

Te contamos los secretos del cuidado de la piel para que el acné no se produzca, o desaparezca
  
  


El acné es básicamente una condición interna desencadenada por varios factores
subyacentes. Sin embargo, hay factores externos
adicionales que pueden favorecer la aparición de acné o interferir con el
proceso de curación de un acné ya existente.

Si no se tienen en cuenta y controlan esos
factores externos, será muy difícil verse libres de acné, sobre todo cuando el
acné es está en evolución.

Los poros agrandados o con puntos negros, la
piel grasa o muy seca, y la mala higiene de la piel no causan pero sí impiden
que el proceso de curación de la piel y la hacen más susceptible a sufrir de
acné.

Cuidar la piel diariamente siguiendo algunos
pasos muy sencillos y fáciles de cumplir no sólo ayudará a la
curación del acné,
sino que también equilibrará el pH de la piel, haciéndola más suave y
tonificada, y volviéndola radiante y de aspecto saludable.

Si bien hay varios tipos de productos
disponibles para diferentes propósitos (exfoliación, limpiar, medicar), lavar tu
rostro dos veces por día con un jabón antiséptico y antibacteriano que sea 100%
natural –como el jabón de aceite de  árbol del té (tea tree)-
es lo mejor para disminuir la inflamación y mejorar significativamente la
apariencia global de la piel sin la irritación, sequedad y hasta reacciones
alérgicas que pueden provocar algunos productos de venta sin receta –como el
peróxido de benzoilo-.

Cómo lavarse para que el
acné no aparezca


Este lavado debe estar siempre precedido por una rutina de cinco minutos de
aplicación de vapor, y luego estos tres sencillos pasos:

1. Usar agua tibia para humedecer el jabón

2. Aplicar el jabón en el
rostro con las puntas de los dedos, en movimientos
circulares

3. Enjuagar con suavidad, y secar dando
palmaditas con una toalla de algodón.

Si la piel está muy grasa, no hay que usar
astringentes ni productos con alcohol, sino algún jabón de control de grasitud
de la piel (existen varios en el mercado) o, aún mejor, aplicar una mascarilla
natural hecha con bentonita o claras de
huevos.

Una piel muy seca, por su parte, se
beneficiará de la aplicación de grandes cantidades de humectantes de buena
calidad, como el gel de aloe vera al 99%.

Pero atención: un lavado excesivo de la cara
puede provocar irritación leve a moderada y provocar inflamación, lo que
resultaría francamente contraproducente.

Y si tienes piel sensible, lo mejor es
probar cada producto antes de usarlo, aplicando una cantidad muy pequeña en la
mejilla (y, claro, consultando al dermatólogo ante cualquier duda).

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