Cómo evitar quejarse constantemente

La queja permanente produce mucho malestar tanto para quien la expresa como para aquel que la escucha. ¿Existe otra manera de exteriorizar lo que se siente y encontrar un camino alternativo al lamento permanente?

 

Las personas que se quejan todo el tiempo trasladan el mal genio a todo aquel que esté escuchando. “Son capaces de alterar el estado de ánimo y hacer que todo se vea de modo exagerado.

Aunque no es adecuado aislar a nadie de nuestra vida, lo más conveniente es mantener distancia para no dejarse influenciar negativamente.

Si quien se queja constantemente es una persona del entorno familiar y afectivo, resultará más complejo llevar a cabo esta maniobra por lo que hay que procurar hacer oídos sordos y en la medida de lo posible hacer que se comprenda lo triste y negativo que resulta el lamento permanente”, opina la coach personal, especialista en temas de pareja y familia, la uruguaya Maite Vega.

Consejos para evitar la queja constante

1.- Ante la queja, hay que intentar barajar diferentes alternativas que sirvan de solución. “Lamentarse por el sólo hecho de hacerlo, no tiene sentido.

Es una pérdida de energía y no lleva a nada. Si existe la queja es porque al no estar a gusto, es necesario hallar una salida positiva que la disipe”, aconseja la especialista.

2.- Explicar que hay diferentes maneras de solucionar los problemas sin tener por qué darle protagonismo a la queja.

“Lamentarse es un modo de desahogarse, y no es peligroso cuando esta sensación se trata de un momento pasajero. Sin embargo, hay quienes hacen de la queja un estilo de vida que termina aburriendo a quienes están alrededor”, explica la profesional.

3.- No hay por qué tolerar el pesimismo las veinticuatro horas del día. “Es difícil la convivencia cuando ésta se encuentra rodeada de pesimismo y frustración a la hora de saltar obstáculos.

No hay que renunciar al derecho de querer estar en soledad un tiempo o de salir del ambiente de tristeza.

Es altamente necesario poder liberarse y realizar actividades gratificantes para no permitir que las malas emociones se instalen y se fusionen con las ya existentes en su entorno”, sugiere Vega.

4.- Instalar un hábito positivo. “Nuestras acciones tienen que ver con la costumbre. Hay que hacer el esfuerzo para cambiar aquello que ocasione sufrimiento no solamente a uno sino a quienes nos rodean.

La ayuda de la familia y los amigos es sumamente importante ya que hay que apoyarse en personas que puedan servir de modelo y espejo.

Una de las maneras de comenzar con un cambio de actitud es sintiéndose a gusto con lo que somos y lo que hacemos. Para ver la vida con ojos alegres y positivos solamente basta con hacer lo que nos causa placer.

Realizar alguna actividad recreativa, superarse en el trabajo, tener una buena relación con los hijos o pareja. Los pequeños logros son fundamentales y son quienes se encargan de conseguir el cambio”, recomienda Vega.

5.- Hacer una reflexión sincera. “Cada vez que la crítica aparezca en la mente, respirar de modo profundo y pensar acerca de la responsabilidad que tenemos para que la queja aflore.

Establecer nuestro grado de responsabilidad es muy valioso para disminuir la cantidad de episodios adversos que pueden aparecer en nuestra vida y que se pueden evitar con un poco de trabajo personal”, finaliza diciendo la coach personal.

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