Cómo empacar para un viaje

Una de las situaciones engorrosas que tienen los viajes, es el armado de las valijas. Si la tarea se te vuelve pesada y siempre cargas con el doble de cosas de las que usas, algunos consejos para amenizar y efectivizar el trámite.

Lo primero es elegir adecuadamente la valija. Compacta, si no te gusta despachar el equipaje; una mochila si preferís enrollar la ropa en vez de doblarla; una valija con ruedas si no podés cargar mucho peso en tus hombros.

Nunca hay que poner la ropa directamente en las valijas. Primero, hay que colocar sobre la cama todo lo que se quiere llevar y luego, hacer una exhaustiva selección de aquello que realmente vamos a necesitar.

El equipo básico son dos conjuntos; luego se puede seguir agregando prendas. El truco es llevar siempre cosas que se puedan combinar entre sí. Llevá prendas de tonos similares.

No elijas ropa de tela que se arrugue demasiado, como el lino o el algodón grueso. Es útil llevar un vaporizador para sacar las arrugas.


El armado. Cada vez que vayas a la tintorería guardá las bolsas plásticas que te servirán para guardar la ropa que llevarás de viaje; el polietileno ayuda a mantener las prendas sin arrugas.

Colgá todas las cosas que puedas en dos perchas de alambre (los pantalones, las faldas), cubrilas con las bolsas, doblá todo por la mitad y guardalo.

Encima colocá las camisetas y camisas y, por último, guardá una campera.

La ropa interior, traje de baño y medias también van en bolsas. De esta manera es súper fácil desarmar el equipaje cuando se llega al hotel: se sacan las bolsas y se las pone en los cajones. Lo mismo se hace con las perchas.

Si llevas zapatos o un bolso, rellénalos con medias o bijouterie que no pueda romperse; esto impide que las cosas llegan deformadas después de un largo viaje.

Un principio para tener siempre en cuenta: cuánto menos lleves más cómodo será el viaje. Y siempre queda la opción de comprar algunas prendas en el lugar de veraneo…