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Cómo desarrollar la inteligencia emocional infantil

La habilidad para comprenden los sentimientos y la capacidad para asimilarlos forman parte de la inteligencia que se puede adquirir si existe el estímulo apropiado. Cómo estimularla en tus hijos

Las emociones se expresan desde el momento del nacimiento. “Cualquier niño está en condiciones de poder aprender a relacionarse desde el sentimiento y comprender a los otros mediante el desarrollo de la inteligencia.

Es cuestión de ejercitar de modo natural determinados aspectos de la condición humana”, sostiene la psicopedagoga infantil, la española Carmina Ballús Turienzo.

Cada etapa de la vida es importante para afianzar y potenciar la inteligencia emocional.

“La mejor manera para que un niño despliegue sus emociones de un modo sano es brindándole en primer lugar mucho afecto ya que el cariño durante los primeros meses de vida hasta los dos primeros años es sinónimo de seguridad.

Es preciso mostrarles un mundo de caricias, sonrisas y sensaciones relacionadas con el tacto que de a poco irán incorporando como naturales y como parte de un aprendizaje.

Los padres juegan un rol decisivo en el desarrollo de la inteligencia emocional ya que no se aprende ni en las guarderías ni posteriormente en las escuelas”, comenta la profesional.

Pasos para estimular la inteligencia emocional en niños:

1.- Aprender a nombrar los sentimientos. “Si se siente enojo, cólera, furia, frustración alegría, tristeza o decepción, hay que saber distinguirlos y definirlos sin problemas ni tapujos.

Una buena manera de acercar los sentimientos a los más pequeños es a través de los cuentos y los personajes que interpretan esas emociones”, sostiene la experta.

2.- Enseñarles a ponerse en el lugar del otro. “Cuando una persona se ríe, se enoja o llora, es el instante adecuado para introducir la generosidad y solidaridad.

Por más pequeño que sea el niño, al ver a una persona que experimenta una emoción, se le puede preguntar qué podría estar pasándole, cómo se sentiría el niño en lugar de ese individuo y cuál sería una posible solución al problema.

De este modo, el pequeño irá desarrollando la empatía y tendrá en cuenta siempre los sentimientos ajenos al llevar a cabo una acción que involucra a mucha gente”, reflexiona la psicopedagoga.

3.- Enseñarles a enfrentar las emociones: “Una vez que los niños han aprendido a identificar todo aquello que sienten, hay que enseñarles a afrontar ese sentimiento.

Si todos los padres hicieran este ejercicio con sus hijos, muchos de los problemas o enfermedades que surgen en la adolescencia o edad adulta se evitarían.

A los niños hay que guiarlos y comentarles por ejemplo que cuando se siente enojo no se deben autolesionar o lastimar a otros, animarlo a respirar hondo antes de reaccionar de modo agresivo, incentivarlos  a compartir la alegría con su familia y amigos y sobre todo, es importante que se les eduque sobre la necesidad de expresar y exteriorizar todo aquello que sienten”, aconseja la profesional.

Mediante la inteligencia emocional es posible entender las sensaciones propias y ajenas, controlarlas, potenciarlas y remediarlas cuando éstas son adversas.