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Cómo cultivar y combatir las plagas de los ficus

Consejos prácticos para mantener tus ficus siempre saludables y bellos
  
  


Cultivo y enfermedades de los ficus


Cualquier tipo de tierra de jardín puede ir bien para el cultivo de los ficus,
siempre que tenga un buen drenaje. Es conveniente fertilizar los ficus cada 2
semanas mientras se
encuentren en época de crecimiento. S

e puede aplicar un
fertilizante líquido
especifico, que resulta rico en calcio, magnesio y boro. En época fría conviene
espaciar el abonado cada 40 días, aproximadamente.

Con ejemplares adultos
bastará con cambiar unos centímetros de la capa superficial. Con los ejemplares
recientemente trasplantados no hará falta abonarlos de inmediato, porque durante
un mes o mes y medio pueden alimentarse adecuadamente con el nuevo suelo.

Resulta interesante replantar los ficus cuando se encuentren demasiado
apelmazados en la maceta, lo que generalmente ocurre cuando la planta es joven y
tiene un crecimiento muy rápido.

Para ello, se buscará un recipiente que tenga
una medida superior a la primitiva y esta tarea se realizará fundamentalmente
durante la primavera o el verano, cuando los ejemplares se encuentren en periodo
de crecimiento vegetativo.


Entre las enfermedades principales de los ficus podemos mencionar la roya
(manchas de carácter circular causadas por hongos y debido principalmente al
exceso de humedad), que se combate eliminando las hojas afectadas, aumentando la
ventilación y aplicando un fungicida específico.

Otra afección común es la
cochinilla algodonosa, que se manifiesta en forma de costras en los tallos y en
los troncos, con la aparición de una sustancia pegajosa. Se produce en épocas de
mucho calor y pocas lluvias.

Finalmente, los pulgones también pueden afectar a
los ficus, desarrollándose en los brotes verdes más recientes; como resultado de
la aparición de los pulgones, las hojas pierden su lozanía y se enrollan.

Al
mismo tiempo, estos bichos segregan un líquido pegajoso que es aprovechado por
los hongos para invadir la planta.

Frente a esto, conviene eliminar las hojas
afectadas y pulverizar con un insecticida. Una solución casera, si la infección
no está muy avanzada, consiste en limpiar las hojas con agua jabonosa.


Las hojas: indicadores de enfermedades


*Hojas blanquecinas: pueden producirse por carencia de nutrientes, por lo
que hará falta incrementar el abonado o bien por una exposición demasiado
soleada, que provoca que la planta presente un aspecto deslavado.


*Hojas marchitas y caídas: pueden producirse porque la planta está
demasiado seca, por lo que hará falta recuperarla con un riego más abundante. A
veces, el marchitamiento también puede producirse por un brusco descenso de las
temperaturas, por lo que se debe colocar a la planta en un lugar más cálido.   


*Pérdida de hojas:  se produce cuando la planta es sometida a una
excesiva sequía o cuando se expone a ambientes demasiado calientes y resecos por
la presencia de mucha calefacción.


*Manchas marrones en las hojas:  en general son producidas por situar a
la planta en contacto con una exposición solar demasiado fuerte.

Para que
mejore, deberá colocarse fuera del alcance directo del
sol. También la
exposición al frío puede producir el mismo fenómeno y si las manchas son
pequeñas y tienen relieve, se puede sospechar que se trata del ataque de
insectos.     

Anterior: Cómo cuidar los ficus


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