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Cómo ayudar a nuestros hijos

¿Cómo ayudar a resolver un caso de injusticia con un profesor?

En ocasiones, algunos adolescentes llegan angustiados a sus hogares, no sabiendo como tratar un caso de injusticia con sus profesores. Llegan al extremo de querer dejar la clase, pero si lo hacen no pasarán al año siguiente. ¿Qué podemos hacer los padres?

En este caso, lo primero que deben hacer los padres es analizar la situación y ver si lo que le está pasando a su hijo se trata realmente de un caso de injusticia o si es alguna orden o tarea contra la que él se rebela o no puede realizar.

Esta evaluación es fundamental para encontrar la mejor manera de ayudar a nuestros hijos, ya sea en caso que se trate verdaderamente de un caso de injusticia, para tratar de resolverlo, o si está equivocado para tratar de orientarlo.

En ocasiones se perciben como “injusticias” ciertos aspectos que tienen que ver más con la personalidad, ciertos deberes o tareas que son recibidos como “órdenes” a realizar o mayores exigencias que son percibidas como “falta de reconocimiento” a la tarea realizada.



Otras veces suelen tomar como injusto el pedido de tareas que no les gusta realizar, como explicarle a un compañero lo realizado en clase, o realizar una “clase especial” para el día siguiente con carácter personal, o rever ciertos trabajos ya realizados, agregándoles más material.

Aunque también es cierto que existen profesores que no saben tratar con estudiantes o que son injustos con un alumno sin darse cuenta, y por lo tanto, es necesario hacérselos notar.

La mejor forma de ayudar a su hijo en estos casos es pidiéndole ejemplos de situaciones donde el profesor haya actuado injustamente. Sabemos que si no lo ayudamos a resolver este inconveniente, puede llegar a un caso extremo de desear dejar la materia, lo que perjudicará a su promoción para el año siguiente y trabará su carrera.

Intente obtener tres o cuatro ejemplos. Por más que el primero sea muy convincente y claro para usted, pídale que le cuente otras situaciones para tener un panorama más general. No se base en comentarios externos, necesita de situaciones concretas para actuar a partir de ellas.

A veces los adolescentes suelen comentar: no puedo saber lo que quiere el profesor, “primero dice una cosa y luego cambia de idea, sin reconocer que había dicho lo contrario o no lo había mencionado antes.”

Esos no son detalles específicos para usted, pregúntele cuáles son las cosas que había dicho para hacer y que luego cambió. Anote los ejemplos.

En caso que haya verificado la injusticia a través de los distintos hechos y considere que es necesario actuar, pregúntele primero a su hijo cómo quiere que usted lo ayude.

Si le gustaría que hable usted con su profesor, si prefiere que hablen los tres juntos, siempre explicándole que se debe actuar con prudencia y tratar de resolver el inconveniente de la manera más diplomática, o hacer lo posible para hacerlo.

Es el alumno el que podrá tener una mejor idea de cómo tratar con el profesor, ya que lo conoce y sabe sus posibles reacciones.

La mejor forma de encarar el problema con el docente es no acercarse de manera desafiante, inquisidora, o acusadora.

Es preferible no comenzar la charla enfrentando al profesor con frases demasiado directas como: “mi hijo cree que usted lo trata en forma injusta”.

 Es mejor utilizar palabras más suaves, de modo de exhibir de entrada el deseo por llegar a un acuerdo en forma positiva para las dos partes y sobre todo, su deseo de ayudar.


Diga mejor: “tenemos un problema que nos gustaría solucionar. Mi hijo está angustiado por no poder cumplir con sus expectativas o entenderlas. ¿Qué podríamos hacer para ayudarlo?

En general, los profesores no buscan ser injustos, y por lo tanto, se mostrarán predispuestos a solucionar el inconveniente de manera de poder entenderse mutuamente, cuando su intención primera es enseñar y que el alumno aprenda. Sin embargo, si decide acercarse al maestro, hágalo en privado.

No intente convocar a más padres para ir en forma conjunta a realizar un planteamiento más profundo del problema, cuando podría solucionarse en un primer acercamiento individual.

Una vez que usted haya mantenido una charla con el profesor y si determina que no han llegado a ningún acuerdo y que siguen sin entenderse, no mostrando el profesor voluntad para solucionarlo, pida una reunión con un tutor, coordinador o con el director.

En el caso en que el profesor continúe tratando en forma injusta a su hijo, y que no haya posibilidades de solucionarlo, considere la opción de cambiarlo de clase, siempre consultándolo antes con el director u otro responsable superior.

El aprendizaje es un procedimiento de entendimiento mutuo y si el adolescente no se encuentra receptivo, es muy difícil que pueda aprender. Ayúdelo a conciencia.

 

Mario Casale

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