Cómo afrontar esos deseos sexuales difíciles de complacer

Estoy casado hace seis años y hay algunas cosas sexuales que me gustaría probar con mi pareja, como que ella me haga sexo oral, o practicar el sexo anal o incluso me gustaría probar con juguetes como esposas, pero ella no quiere saber nada. ¿Cómo puedo convencerla?




Nuestras necesidades se originan en aprendizajes que hicimos en diferentes momentos de la vida y cada integrante de la pareja trae consigo una historia, experiencias que hacen que sea quien es hoy.

La sexualidad es el espacio en el cual se manifiesta, con más crudeza y verdad, quiénes somos. En la cama, actuamos como lo hacemos en la vida cotidiana, pero se nota más.

Podemos coincidir con quien nos resulte compatible, o por el contrario, nos encontrarnos con alguien con necesidades y deseos muy distintos a los propios.

Ambos miembros de la pareja deben querer algo en común para que ésta funcione, una relación estimulada y arrastrada sólo por uno de los dos está prácticamente destinada al fracaso, o al menos, a una gran frustración.

A menos que la otra persona quiera algo en una relación, es muy poco probable que puedas hacer algo para cambiar esto, pero es posible comunicarse para comprender qué hay debajo de los sentimientos de ambos. Sólo con las propias ganas (sin las del otro) es difícil un vínculo satisfactorio para ambos.

Diferencia entre lo que es y lo que me gustaría que fuera

El sufrimiento se produce por la diferencia entre lo que esperamos y lo que ocurre en la realidad. El amor, entre otras cosas, se trata de aceptar sin forzar, de expresar necesidades (desde la verdad más profunda) y escuchar con atención, sin juicios ni prejuicios, lo que el otro trae.

La intimidad puede realmente producirse cuando ambas personas pueden expresarse con confianza y libertad, sabiendo que el otro no hará nada dañino con esa información.

En las relaciones de pareja, muchas veces estamos enamorados o amamos –o creemos amar– no a la persona con quien estamos, sino la imagen de quien creemos que tenemos enfrente, que no es la imagen perfecta del amante que yo quiero.

El sexo que nos contaron

Traemos, de experiencias y aprendizajes que tuvimos, creencias, condicionamientos, fantasías, deseos, miedos que nos impulsan a, o nos impiden actuar de una determinada manera.

¿De qué manera estas actitudes enriquecen o empobrecen la relación? Hoy somos, como seres sexuales, según los mensajes que recibimos de nuestros padres, de los medios de comunicación, de nuestros maestros; pero si reflexionamos profundamente nos daremos cuenta de que no son nuestra plena esencia.

Creamos lo que creemos