MANUAL DEL GUERRERO DE LA LUZ, PAULO COELHO
> Por: SAHARA*
> 13:15 Hs, Sábado, 10 de Junio 2006
BUEN DÍA. Un guerrero de la luz practica un penoso ejercicio de crecimiento interior: concede atención a cosas que se realizan automáticamente, como respirar, guiñar los ojos o reparar en los objetos que lo rodean. Hace esto cuando se siente confuso. Así se libera de sus tensiones y deja a su intuición trabajar con más libertad, sin interferencia de sus miedos o deseos. Ciertos problemas que parecían insolubles terminan siendo resueltos, ciertos dolores que juzgaba insuperables se disipan sin esfuerzo. Cuando tiene que afrontar una situación difícil, usa esa técnica. El guerrero de la luz escucha comentarios tales como “yo no quiero contar ciertas cosas porque la gente es envidiosa”. Al oír esto, el guerrero ríe. “La envidia no puede causar ningún daño, si no es aceptada. La envidia forma parte de la vida, y todos necesitan aprender a tratar con ella”. Sin embargo, él rara vez comenta sus planes, por lo que a veces los demás piensan que tiene miedo de la envidia. Pero él sabe que cada vez que habla de un sueño, usa un poco de la energía de ese sueño para expresarse. Y de tanto hablar, corre el riesgo de gastar toda la energía necesaria para actuar. Un guerrero de la luz conoce el poder de las palabras. El guerrero de la luz conoce el valor de la persistencia y del coraje. Muchas veces, durante el combate, él recibe golpes que no esperaba. Y comprende que, durante la guerra, el enemigo vencerá algunas batallas. Cuando esto sucede, él llora sus penas y descansa para recuperar un poco las energías. Pero inmediatamente después vuelve a luchar por sus sueños. Porque cuanto más tiempo permanezca alejado, mayores son las posibilidades de sentirse débil, miedoso, intimidado. Cuando un jinete cae del caballo y no vuelve a montarlo al minuto siguiente, jamás tendrá el valor de hacerlo nuevamente. El guerrero de la luz sabe lo que merece la pena. Él decide sus acciones usando la inspiración y la fe. No obstante, a veces encuentra personas que lo llaman para actuar en luchas que no son suyas, en campos de batalla que él no conoce – o que no le interesan -. Esas personas quieren implicar al guerrero de la luz en desafíos que son importantes para ellas, pero no para él. Muchas veces son personas próximas, que aprecian al guerrero, confían en su fuerza y, como están ansiosas, quieren su ayuda de cualquier manera. En estos momentos, él sonríe y demuestra su amor, pero no acepta la provocación. Un verdadero guerrero de la luz siempre elige su campo de batalla. El guerrero de la luz sabe perder. Él no trata a la derrota como algo indiferente, usando frases tales como “Bien, esto no era tan importante” o “A decir verdad, yo no quería realmente esto”. Acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria. Amarga el dolor de las heridas, la indiferencia de los amigos, la soledad de la pérdida. En estos momentos se dice a sí mismo: “Luché por algo y no lo conseguí. Perdí mi primera batalla”. Esta frase le da nuevas fuerzas. Él sabe que nadie gana siempre, y sabe distinguir sus aciertos de sus errores. Sahara.



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