FELIZ DÍA A TODOS Y UN ABRAZO FUERTE.
91
El guerrero de la luz se cuida de las personas que piensan conocer el camino.
Están siempre tan confiados en su capacidad de decisión que no perciben la ironía con que el destino escribe la vida de cada uno; y siempre se quejan cuando lo inevitable golpea en su puerta.
El guerrero de la luz tiene sueños. Sus sueños lo llevan hacia adelante. Pero él jamás comete el error de pensar que el Universo funciona como funciona la alquimia: solve et coagula, decían los maestros. “Concentra y dispersa tus energías de acuerdo con la situación”.
Existen momentos para actuar y momentos para aceptar. El guerrero sabe hacer la distinción.
92
El guerrero de la luz, cuando aprende a manejar su espada, descubre que su equipo necesita completarse, y esto incluye una armadura.
Él sale en busca de su armadura y escucha las propuestas de varios vendedores.
“Usa la coraza de la soledad”, dice uno.
“Usa el escudo del cinismo”, responde otro.
“La mejor armadura es no enredarse en nada”, afirma un tercero.
El guerrero, sin embargo, no les hace caso. Con serenidad, va hasta su lugar sagrado y viste el manto indestructible de la fe.
La fe detiene todos los golpes. La fe transforma el veneno en agua cristalina.
93
“Vivo creyendo en todo lo que los demás me dicen y siempre me decepciono”, acostumbran a decir los compañeros.
Es importante confiar en las personas, un guerrero de la luz no teme a las decepciones porque conoce el poder de su espada y la fuerza de su amor.
No obstante, él consigue imponer sus límites: una cosa es aceptar las señales de Dios, y entender que los ángeles usan la boca de nuestro prójimo para aconsejarnos. Otra cosa es ser incapaz de tomar decisiones y estar siempre buscando la manera de dejar que los otros nos digan lo que debemos hacer.
Un guerrero confía en los otros porque, en primer lugar, confía en sí mismo.
94
El guerrero de la luz contempla la vida con dulzura y firmeza.
Está ante un misterio, cuya respuesta encontrará un día. De vez en cuando se dice a sí mismo: “Pero esta vida parece una locura”.
Tiene razón. Entregado al milagro de lo cotidiano, nota que no siempre es capaz de prever las consecuencias de sus actos. A veces actúa sin saber que está actuando, salva sin saber que está salvando, sufre sin saber por qué está triste.
Sí, esta vida es una locura. Pero la gran sabiduría del guerrero de la luz consiste en elegir bien su locura.
95
El guerrero de la luz contempla las dos columnas que están al lado de la puerta que quiere abrir.
Una se llama Miedo, la otra se llama Deseo. El guerrero contempla la columna del Miedo y allí está escrito: “Vas a entrar en un mundo desconocido y peligroso, donde todo lo que aprendiste hasta ahora no servirá para nada”.
El guerrero mira la columna del Deseo, y allí está escrito: “Vas a salir de un mundo conocido, donde están guardadas las cosas que siempre quisiste, y por las cuales luchaste tanto”.
El guerrero sonríe, porque no existe nada que lo asuste ni nada que lo retenga. Con la seguridad de quien sabe lo que quiere, él abre la puerta.
Sahara.
|