Coleccionando los libros de nuestra infancia

¿Que habrá pasado con aquellos libros de cuentos que te leían antes de dormir? Muchos de ellos, podrían encontrarse a la venta, en negocios de libros usados. En esta nota, las claves para empezar a coleccionarlos.
  
  

 

Coleccionar libros de
niños antiguos, es una manera de mantener vivo al chico que cada uno de nosotros
llevamos dentro.

Sus hermosas
ilustraciones, las historias que contienen y nos retrotraen a las memorias de
nuestra propia niñez, o incluso la de nuestros padres y abuelos, se pueden
capturar entre sus páginas.

El estado de un libro
variará enormemente, dependiendo de su antigüedad y el trato que haya recibido.

Lo ideal, sería que el
lomo esté en buenas condiciones, con todas sus páginas intactas. Es muy feo
toparse con un libro especial que uno ha buscado durante mucho tiempo, sólo para
descubrir que tienen su lomo desecho, por lo que le faltan muchas páginas.

Sin embargo, esta
situación es una de las más comunes entre los coleccionistas de libros para
niños, puesto que muchos de esto volúmenes han sido muy vapuleados por los más
chiquitos, sufriendo así el lógico desgaste.

Antes de comprar un libro
para coleccionar, debería tener en cuenta algunos aspectos, que pueden hacer que
dicho volumen tenga un valor sideral, o bien que no sea conveniente de comprar
ni siquiera por unos pocos centavos.

Si un libro vino
originalmente con una cubierta de papel, ésta debería acompañar al libro que se
pretenda coleccionar.

También puede sucederle
que, en su reverso, las cubiertas o las mismas páginas estén dibujadas o
mamarrachadas, por lo que debe revisarlo detalladamente.

Otro punto a tener en
cuenta, es que el libro haya sido guardado correctamente: no es lo mismo un
volumen que está envuelto en celofán, que otro que anda desparramado en una
tabla de saldos.

Si el libro tenía
características especiales, como por ejemplo dibujos troquelados en relieve,
estos deberían estar en buenas condiciones.

El papel, por su parte,
no debe tener evidencias de suciedades, manchas, bacterias, o insectos, como así
tampoco partes dobladas, rasgadas o rotas, salvo que estas no afecten mayormente
al libro en su conjunto.

Por último, debe fijarse
atentamente el copyright (que el libro sea una edición original de una
editorial, y no una casera), y su edición.

Los libros tienen a
menudo muchas ediciones, y si los colecciona también como objetos de valor, debe
saber que las primeras ediciones son las que más valor poseen, (en algunos
casos, sus cifras son altísimas).

Recuerde, sin embargo,
que siempre hay excepciones a las reglas. Por ejemplo, una segunda impresión
puede tener nuevas ilustraciones de un artista muy reconocido, lo que la hará
incluso más valorada que las primeras.

En todo caso, es
importante que sepa bien lo que está comprando, aunque, como con todas las
antigüedades y colecciones, si el objeto adquirido le ha gustado mucho, estas
compras nunca serán un error.

Otro ítem muy buscado a
menudo por los coleccionistas de libros, es la firma del autor o del ilustrador,
especialmente si éstas se pueden documentar como verdaderas.

Los libros de niños se
pueden separar en varias categorías, las cuales incluyen los libros de cuentos,
los libros troquelados, los libros de lectura, y los libros para colorear. Entre
estas categorías generales, se encuentran otras más detalladas, como por ejemplo
de editores, autores, ilustradores, o títulos específicos.

Un famoso libro que entra
dentro de las categorías de título y autor famoso, por lo cual es uno de los más
buscados por todos los coleccionistas, es “El cuento del conejo Pedro” (The Tale
of Peter Rabbit’s, en su versión en inglés) de Beatrix Potter. Escrito en 1893,
este libro era originalmente la historia de un joven muchacho al que el autor
conocía personalmente, y fue publicado en 1902.

El Conejo Pedro también
apareció en “El cuento del conejito Benjamín” (The Tale of the Benjamin Bunny),
“El cuento de los conejitos Flopsie” (The Tale of the Flopsie Bunnies) y “El
cuento del Sr. Tod” (The Tale of Mr Tod). Si llega a encontrar estos cuatro
cuentos, probablemente será uno de los coleccionistas de libros de niños más
reconocidos.

Pero cada país tiene sus
propios autores y editoriales, por lo que sería imposible hacer una certera
clasificación global de los libros más buscados. En todo caso, usted debe ser el
mejor juez de su colección, utilizando como parámetro… sus propias emociones y
significaciones.