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Claves para que tu pareja dure con calidad

Tener una buena pareja es posible. Sólo es cuestión de poner ambos el hombro y reconstruir todos los días un vínculo que debe renacer para no morirse…
  
  


Caminan de la mano. Se dan un beso en la boca al encontrarse o despedirse.
Andrés tiene 78 años, Dora 73 y hace 53 que están juntos. Hay en sus ojos una
mirada cómplice (a veces también discuten).

Y uno no puede dejar de preguntarse:
¿cómo lo hacen? ¿Cómo logran que su pareja haya sobrevivido sana después de
tantos años?

En una investigación sobre parejas bien avenidas de larga duración (como los
discos de antaño; ¿serán también relaciones “de antaño”?) un equipo profesional
que trabaja temas de sexualidad y pareja quiso averiguar las claves para este
suceso casi extraño en nuestros días.

Cómo una pareja se las arregla para
funcionar satisfactoriamente después de muchos años de convivencia y no terminar
odiándose el uno a la otra y viceversa.

Se utilizaron las historias de vida, una herramienta de las ciencias sociales a
través de la cual mediante entrevistas en profundidad a personas de cuya
experiencia pueden inferirse conclusiones por la información en común que
ofrecen.

¿Existen datos que se repiten? ¿Hay claves o factores que se puedan
“emular” que de una u otra forma “garanticen” el éxito de una relación? Parece
que sí.

Cinco parejas ofrecieron sus historias. El factor común entre todas es que
llevan más de 20 años juntos y que, al menos en lo visible, “no se llevan a las
patadas”. Se cuidan, se respetan, ¡se hablan!



Somos mucho más que dos

Teresa viene de una familia muy religiosa y José, no tanto. Sus mundos y
características individuales pueden ser muy distintos; es un desafío hacerlos
compatibles para que la relación sea satisfactoria para ambos.

Diferentes factores forman parte de una relación de pareja, cuyo cuidado y
atención puede determinar que una pareja sea “exitosa”. ¿Éxito en este contexto?

Sí, significa por ejemplo, que los integrantes de la pareja se sientan
satisfechos, que puedan cubrir gran parte de sus necesidades respecto a la vida
en pareja, “lograr los objetivos” para los cuales decidieron vivir juntos.

Una
pareja es un ser nuevo, distinto a las individualidades que lo conforman, al que
hay que regar y podar como a una planta, para que no se marchite.



Conocerse, cuidarse, respetarse con responsabilidad



Se trabajó con 10 variables, cuyas características se reflejaron en las
respuestas de los entrevistados. El conocimiento, el cuidado, el respeto, la
responsabilidad, la intimidad, la pasión, el compromiso, la comunicación, la
(buena) comunicación referida a la sexualidad y el manejo de las crisis,
manifestados en conductas concretas en lo cotidiano parecen ser las claves para
enfrentar hábilmente la vida real y cotidiana y hacer que la pareja funcione.

Los entrevistados dijeron cosas como éstas:

“Nos fuimos ajustando en distintas áreas, como dos rompecabezas que en realidad
son uno, sub-divisible.”

(Los proyectos) “no siempre se toman en la pareja, tenemos distintos ‘tempos’,
yo soy ‘decida, luego piense’ y él, al revés. Pero los resultados son, en
general, bastante compartidos.”

“Aunque paradójicamente, el cuidado de uno hacia el otro en esos momentos
difíciles (sobre todo frente a graves problemas de salud) hicieron que
posteriormente nos acercáramos más. El amor se vio fortalecido por el cuidado
mutuo.”

La mayoría de los protagonistas de estas historias reconoce la importancia de
“respetarnos en nuestras necesidades (aunque a veces haya cosas del otro que no
nos gusten)”.



Resolver las crisis



Los momentos más difíciles de cualquier relación de pareja son las crisis por
las cuales se pasa casi “obligatoriamente”. El adecuado manejo de estas crisis
es uno de los factores más importantes que parecen ayudar a preservar el
vínculo.

Aunque en algunas de los casos (casi todos) hubo quiebres, separaciones
transitorias, en la mayoría es el compromiso lo que mantiene la relación de
pareja y el dolor que en la separación da cuenta de la importancia para ambos de
reconstruir el vínculo.

“El compromiso que teníamos para con nuestros hijos fue lo que en principio
salvó el matrimonio. Pasó bastante tiempo para que pudiéramos elaborar la rabia
de la desconfianza.”

“Cada una de las crisis se resolvió a través de sentirnos
apoyados el uno en el otro y con la plena y total seguridad del compromiso del
otro en el apoyo y ayuda para seguir adelante.”

En cuanto a la resolución de conflictos o crisis los entrevistados señalaron la
utilidad de respetar los tiempos propios y del otro. “Aceptar que estar bien
juntos no significa estar siempre de acuerdo.

El respeto por la posición de cada
uno es un elemento que cuida la confianza básica y el saber que no
necesariamente tenemos que responder siempre a las expectativas del otro”. Para
ello, señalan, es indispensable hablar, mantener un buen nivel de comunicación y
no dar las cosas por sentado.



Comunicación e intimidad



La comunicación, el ser amigos y compinches compartiendo un espacio de intimidad
parece ser también uno de los factores más importantes a la hora de mantener
sana una pareja. Hay diferencias, que hay que aprender a respetar y a
sobrellevar. “Yo soy más abierta y más expresiva.

Él se guarda más sus
sentimientos aunque cuando hay situaciones de emergencia o límite, él sale a
buscar lo que necesita hasta que lo consigue.” Se trata también de construir
códigos compartidos, establecer un espacio de complicidad que no debe perderse:
“para dar y recibir lo que cada uno necesita.”

“Compartir, no necesariamente con palabras. Caricias, carcajadas, discusiones,
amores, experiencias, inquietudes, proyectos…” La intimidad se vislumbra como
la construcción de proyectos en común y un espacio compartido a lo largo de la
vida, “aunque cada uno deja para sí mismo un rinconcito sagrado e impenetrable.”

Afortunadamente, las buenas parejas aún parecen ser posibles. Sólo es
cuestión de poner ambos el hombro y reconstruir todos los días un
vínculo que debe renacer para no morirse.

Claves para una relación de pareja exitosa

Haciendo un resumen de la experiencia satisfactoria de estas parejas,
encontramos las siguientes claves, que parece ser posible seguir y a las que hay
que prestar atención constante, si queremos construir y mantener un buen amor.
No es fácil, pero parece ser posible:


Mantener la individualidad.


Respetar los espacios propios y los del otro.


Compartir, ser amigos, reírse, divertirse juntos, sentir la presencia y la
ausencia del otro, saber que se puede contar con el otro, no sentirse
propietario del otro, besarse y abrazarse, acariciarse, tener proyectos de vida
en común, tener relaciones sexuales y hacer el amor.


Evitar hacerse daño mutuamente.


Respetarse a sí mismo y al otro.


Alegrarse por los respectivos triunfos y acompañarse en los momentos difíciles.


Evitar el egoísmo. Aprender a aceptar las necesidades del otro y ayudarlo a
satisfacerlas.


Que siempre haya una dosis de humor, jugársela uno por el otro, sentir cariño,
admiración, respeto por lo que para el otro es importante.


Antes de formalizar la pareja hacer una lista de la situaciones que
eventualmente pudieran generar desavenencias y hacer acuerdos explícitos sobre
cómo comportarse en esas circunstancias.


Cuando hay un conflicto, darse tiempo para reflexionar y luego sentarse a
conversar en calma para subsanar la dificultad.


Cuidarse mutuamente, respetarse en las respectivas necesidades (aunque a veces
haya cosas de uno que no gusten al otro), conversar mucho.


Tolerarse, aceptarse (a sí mismo y al otro).


No darse por vencido ante el primer cambio de opiniones.


Disfrutar cada cosa de la vida con alegría y compartirla.


Procurar trascender la rutina.


Recrear la sexualidad disfrutando de todos los momentos de intimidad con los
cambios que se vayan sucediendo.


Consultarse mutuamente para la toma de decisiones y tomarlas en consenso.


Comunicación y diálogo fluidos.


“Ser amigos”, como otra faceta de la pareja, además de ser amantes, compañeros y
esposos.


Mantener el buen humor como forma de hacer más agradable la convivencia y lograr
la armonía.


Construir proyectos de vida en común.


Darse cuenta que una pareja es más que la suma de dos personas.



Por

Lic. Verónica Kenigstein


Sexóloga holística – Corporalista


Consultas personales y a distancia


Tantra (individuos, parejas y grupos)



http://www.senderosdelplacer.com.ar


Buenos Aires, Argentina • (011) 4586-1070


Próximamente también en Venezuela (consultar)

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