Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Aprendiendo a decir “No”

Son muchas las personas a las que les crea muchos problemas el no saber decir “no”. Aprenda cuándo y cómo decir que no
  
  

Tal vez sea parte
de aquellas personas que constantemente se arrepienten de decir “sí” a todo,
pero una y otra vez vuelven a caer en el error de aceptar todo tipo de
indicación, cuando el interlocutor aplica una leve presión.

En efecto, es
posible que sepa muy bien que será muy inconveniente, para usted y/o para la
otra persona(s) el hecho de que se haga cargo de determinadas cuestiones, pero
igualmente se encuentre a sí mismo siendo siempre flexible, sea desde un primer
momento o bien luego de un intento de convencimiento por parte del otro; en
otras palabras, haciendo todo lo que desearía no haber hecho.

Lo que sucede en
estos casos, es que uno, además de encargarse de cuestiones que no les son
satisfactorias (y que no tienen ninguna obligación de hacer) casi nunca tiene
tiempo para dedicarse a hacer las cosas que le importan realmente, justamente
por hacer otras tareas para otros.

Por cierto, estas
personas adoran auxiliar a otra gente, pero hacer de todo para todos los lleva
a perder oportunidades personales. Por eso, es muy necesario que se cambie esta
negativa conducta, lo que se puede hacer empezando por darse algún tiempo de
calidad a uno mismo.

La pregunta sin
embargo, continúa, pues ¿Cómo hacer, después de tanto tiempo, para decirle a la
familia y los amigos que no puede hacer todo lo que ellos le piden? De hecho,
estas personas odian decir no. Por eso, es fundamental empezar a aprender cómo
decir “no”, con el fin de tener tiempo para uno mismo.

Comenzando a decir NO

La primera
cuestión, será darse cuenta del hecho que decir “no”, no es en realidad una
cosa tan terrible. No es que no se quiera ayudar a otras personas ni dejar de
estar allí para ellos, sino que simplemente se necesita poner algunos límites,
para otorgarse sus propios tiempos. Es menester darse cuenta que no se puede
estar allí para todos siempre, y hacer todo lo que todos quieren que haga, sin
resignar un tiempo muy necesario para uno mismo. Esta cuestión es fundamental
de entender cuando se tenga que empezar a practicar a decir la palabra no.

Cierto es que la
palabra “no” se utiliza para expresar rechazo. Por eso es tan duro para algunos
de nosotros decir que no, pues a casi nadie le gusta rechazar a nadie. Pero
este tipo de “no”, se debe ver no como un rechazo, sino como una sincera
expresión de deseo, en donde se ponga de manifiesto que no se pueden hacer las
cosas bien, en ese mismo momento en que los demás necesitan de la ayuda. Cuando
una persona se reconoce por estar siempre allí, y ser capaz de hacer de todo
para todos, llega a ser un hábito que todos les pidan una constante ayuda. Y lo
que se debe hacer, justamente, es romper ese hábito.

Nunca se debe
permitir ser el único disponible para dar una mano o para tratar de complacer,
si primero uno no se complace a sí mismo. Si es verdaderamente inconveniente
para usted hacer algo, y es claro que no se trata de una urgencia, simplemente
diga no. Debe dejar a un lado el sentimiento de culpa al relacionarse con los
demás. Esto es lo que lo hace decir siempre sí, cuando en más de una
oportunidad desearía estar diciendo no.

De cualquier
forma, decirle “no” a alguien, no tiene por que no ser hecho de una manera
agradable, más allá de que se sea firme. Para saber en qué momento hacerlo,
simplemente debe pensar claramente de qué grado de voluntad y compromiso
dispone para hacer frente a la tarea. ¿Se trata de algo que quiere hacer, sea por
gusto o por un real sentimiento de ayuda, y tiene tiempo para hacerlo? Si sabe
que la respuesta a esa pregunta es no, no debe tener miedo de decirles esta
palabra a todas las personas que le pidan ayuda.

No permita que los
demás lo fuercen a hacer algo que realmente no quiere hacer. Diciendo no, uno
tampoco se forzará a estar en una situación en la que realmente no quiere
estar. Después de que se entienda que una persona siempre está dispuesta a
ayudar, pero poniendo en primer lugar sus propios límites, o dejando en claro
que no siempre se estará disponible para hacer de todo para todos, se podrá ver
como los demás no pedirán automáticamente que se haga cosas por ellos.

Por cierto,
comenzar el hábito de decir que no puede ser bastante difícil. Pero una vez que
se aprende cómo y cuándo decir “no”, se empezará a llevar una vida más fácil.
Incluso, podría sentir que, a veces, junto con la palabra “no”, se necesitará
dar una explicación. Pues bien, adelante, explíqueles el por qué de la
negativa, siempre permitiendo que los demás sepan que usted no tiene
inconvenientes en hacerles favores en algunas oportunidades, pero que tiene
también una vida propia que le requiere tiempo y esfuerzo. Necesita tiempo para
usted mismo, por lo que no podrá, de ahora en más, estar disponible para ellos
todo el tiempo. Podrá ver cómo una palabra sencilla, como el “no”, realmente
podrá cambiar su vida.