Anímese a practicar remo y estar pleno físicamente

Para quienes eligen el deporte del remo como forma de ejercitarse, mantenerse físicamente saludables y disfrutar de los beneficios que suele otorgar el deporte a través de la recreación visual y el aire libre, algunas recomendaciones...

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El remo es una actividad que depende mucho de la técnica para cumplir con su misión y llenar por completo los objetivos buscados. Se ponen en movimiento brazos, abdomen, espalda e incluso piernas, y cualquier persona en condiciones físicas favorables (sin importar la edad), puede practicarlo.

Obviamente, el primer paso es saber si uno está en condiciones físicas favorables (y para ello no sería mala idea consultar a su médico…).

Se trabaja el tren superior, por el movimiento de pecho y hombros, y el inferior, por la utilización en el desplazamiento del movimiento de las piernas y la inercia que proporciona el balanceo del cuerpo.

Porque, aunque los pies se sujetan a los pedalines de la embarcación, el esfuerzo de los cuadriceps, proporciona el empuje necesario para completar el movimiento.

Las dos fases del ejercicio son:

Fase acuática

Recorrido de la pala por debajo del agua. Movimiento con el que se consigue la fuerza propulsora de la embarcación.

Fase aérea

Recorrido de la pala por fuera del agua en la que la embarcación aprovecha la velocidad obtenida en la fase anterior.

 

 

Si bien los beneficios de practicar remo, son muchos, no es tan fácil obtenerlos. SE deben seguir ciertos detalles técnicos, que una vez aprendidos pasan a ser parte de la rutina:

-Al extender los brazos se ponen en funcionamiento los hombros, espalda e incluso la zona lumbar, y genera cierto esfuerzo de piernas y abdomen.

-Al zambullir el remo en el agua, el peso del cuerpo, hace que los músculos más importantes de la espalda se pongan a trabajar.

-Cuando el remo está en el aire, el hombro y el pecho intervienen de manera decisiva, además de que el cuerpo se desplaza hacia delante. En ese momento debe prestarse especial atención al estiramiento total de los brazos y a la rotación de los remos (que no sufran la resistencia del viento) para no perder la coordinación del movimiento.

-La respiración: debe ser controlada, profunda y regular

Luego de tener controlados esos detalles, lo que queda es disfrutar del paisaje, del aire libre y sentirse como pez en el agua…


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