En este ensayo voy a estudiar tres emociones que interfieren en nuestra experiencia de estar enamorados y que nos produce la sensación de estar atados, pero haciendo particular énfasis en la codicia, que considero es la que nos mantiene atados, unidos patológicamente al ser que amamos.
Las tres emociones son:
• Envidia
• Celos
• Codicia.
Estas tres emociones están incluidas dentro de los “apetitos de posesión”, pero no son las únicas.
Como se darán cuenta, aquí no estoy tomando en cuenta otras hipótesis quizá ya conocidas por ustedes, como por ejemplo que el sujeto enamorado no se sabe valorar adecuadamente, que tiene una autoestima muy baja, que tiene una pobre imagen de sí mismo, que no es capaz de confiar en el futuro etc., En éstas hipótesis, el acento recae en el sujeto, específicamente, digamos que en el “yo” del sujeto. En lo que pasaré a describir en cambio no recae en el yo del sujeto, no se hace énfasis en su capacidad de amar, ni en la introyección de normas sociales; más bien recae en otras emociones que están profundamente escondidas para el mismo sujeto,… a veces.
NO ES LO MISMO TENER QUE POSEER.
Para entender la dinámica del enamoramiento “pegajoso” o del enamoramiento con ataduras, es necesario darnos cuenta que no es lo mismo “tener” que “poseer”.
Poseer.
Cuando tú piensas y sientes que posees algo te estás enfrentando a un grave conflicto psicológico, sin que tú lo sepas, “lo que tú posees, te posee a ti”. En el momento en que posees “algo”, lo poseído te posee a ti. Es decir no puedes prescindir de él. Cuando llegas a perder lo que tu posees, te desmoronas, sientes un gran perdida, la sensación de perdida inunda tu yo, la sensación de perdida te desborda.
Cuando obtienes algo mediante el deseo de poseer, ostentas lo poseído, y cuando lo pierdes sientes una gran carencia y necesidad de volverlo a poseer.
Tener.
No sucede lo mismo cuando tú tienes algo. Cuando tú tienes algo, no existe sobre -valoración de lo que posees, sabes que puedes prescindir de él, aunque te duela, por esa razón no te desborda la emoción de pérdida. Cundo tienes algo, lo puedes soltar sin que te produzca la sensación desbordante de pérdida o de necesidad.
Por ejemplo no es lo mismo cuando tienes la sensación de poseer un carro que tener un carro. Al tener la sensación de poseer, eso que posees, pasa a formar parte de ti, de tu imagen, de tu identidad y hasta de tu funcionalidad: ¡yo sin mi carro no podría vivir! El carro ya te posee a ti. Éstas empezando a adorar a tu carro, y te estás empezando a adorar a ti por poseer ese carro.
Cuando tienes un carro, el carro que tanto te gustaba por fin lo tienes. Es tan solo eso, tienes algo, pero no forma parte de ti, realmente no existe una hiper-valoración de ese objeto en relación contigo mismo, por lo tanto puedes prescindir de él. Obvio que puede incrementar tu imagen por el esfuerzo que hiciste para conseguirlo, pero en ese caso tu imagen aumenta no por el objeto en sí mismo, sino por tu capacidad de logro, por la confianza en ti mismo, y entonces tu confianza ha crecido no por un objeto exterior, sino por una acción interior.
Vamos a decir que: tu “yo” crece no por el objeto exterior sino por las acciones que ahora sabes que puedes realizar. Llegas a perder ese auto, y por lo tanto tu imagen no recae o no se apoya en poseer el auto, tu imagen no se desmorona, tu confianza está depositada en si mismo no en un objeto.
Cuando posees algo, lo disfrutas, pero sufriendo o haciendo sufrir, cuando tienes algo lo disfrutas y gozas sin sufrir y sin hacer sufrir.
“En verdad que difícil es tu vida si lo que tú eres esta basado en lo que posees y no en lo que tienes, y sobre todo en lo que eres”. Tal vez ahora puedas comprender que muchas personas que han perdido lo que poseen incluso han llegado al suicidio, porque su imagen esta destruida.
Cuando no puedes recrearte y alegrarte con lo que tienes o lo que tienes no te da felicidad, estás justo en la brecha para que brote la envidia y la codicia.
¿Es complicado lo que estoy diciendo?
Entonces creo, va a ser mas complicado aclarar que no es lo mismo sentir, pensar y decir: ya “tengo” novio (a), que ya “poseo” novio (a).
Muchas de las veces aunque se “diga ya tengo novio (a)”, la sensación es de “poseer un novio o novia”, según sea el caso. Malo el cuento… dice la frase.
Aquí incluyo mi frase completa:
“Socialmente eres lo que haces, pero psicológicamente y espiritualmente eres lo que sientes y piensas”
Veamos como utiliza Jesús las palabras poseer y tener.
En Mateo 19-21 Jesús le responde a un joven rico que le pregunta
¿Qué es bueno para obtener la vida eterna?
Jesús le dijo:
“Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres, para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme”.
Cuando el joven oyó esta respuesta, se marcho triste, porque era un terrateniente.
Biblia
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