Volviendo a ser parte de la Dinastía

La familia de Dinastía nos dejó hace ya varios años, pero seguramente mantienes la nostalgia por esa particular familia. En esta nota, la oportunidad de volver a visitarla

La larga historia de Dinastía comenzó cuando Richard y Esther Shapiro, la pareja que creó la serie, fue comisionada por la cadena de televisión norteamericana ABC para crear una tira que pudiese competir con la hasta ese momento insuperable Dallas, el programa de la cadena CBS que desde varios años atrás se había convertido en el más visto de todo Estados Unidos.

En efecto, para principios de la década del 80 Dallas ya se había logrado afirmar largamente en el gusto popular, y lejos de saturar a los televidentes luego de sus varios capítulos, estaba marcando todo tipo de records, como por ejemplo durante el capitulo en que se develaba quien le había disparado a “JR” Swing, en el cual se marcó el rating más alto de todo el año 1980.

En un principio, los Shapiro pensaron en llamar a la serie “Oil”, es decir petróleo en inglés, pues allí se exhibiría las reñidas luchas de poder que mantenían muchos petroleros con sus respectivas familias, una temática muy similar al ya probado exitoso guión de Dallas, y que además había quedado en boca de todo el mundo luego de interiorizarse sobre este tipo de industria, a causa de la gran crisis petrolera de 1973.

En efecto, existió inclusive una miniserie de tres capítulos que llevo este nombre, con la cual se pensó testear el gusto del público. La respuesta fue inmediata, y fue así como la ABC comenzó a diseñar la serie Dinastía, que mantendría la historia del millonario empresario petrolero de Denver, Blake Carrington, interpretado por John Forsythe, con toda su familia.

En esta miniserie se contaba como Blake se casaba con su secretaria Krystle Jennings, interpretada por Linda Evans, y el gran problema que significaba que su familia acepte a una persona sin tradición en el campo petrolero y sin fortuna. Como la historia prendió rápidamente, nada en ella fue cambiado, excepto el nombre (de Petróleo a Dinastía) para diferencia la serie de la miniserie.

Comienza la dinastía de Dinastía

De esta forma, el 12 de Enero de 1981 se emitió por primera vez la serie Dinastía, aunque en medio de fuertes acusaciones de plagio de parte de los críticos hacía los productores, a quienes acusaban de realizar una copia de Dallas. Sin embargo, Dinastía no fue la única que apelo al probado éxito de Dallas, pues también se podrían citar, más adelante a Knots Landing y Falcon Crest, lo cual es una evidencia de que en televisión todo producto exitoso tiene sus clones.

Pero lo cierto fue que los primeros capítulos de la serie tampoco tuvieron demasiada repercusión, sino que la leyenda del programa recién comenzó durante la segunda temporada, momento en que los productores decidieron sumar a la popular Joan Collins a la tira.

Collins no sólo agregó toda su particular personalidad al programa, sino que además propinó que los productores comenzaran a ver lo atractivo que resultaba el costado oculto de las personas, por lo que se fueron incorporando temáticas como el incesto, la homosexualidad, la ilegalidad, la corrupción, etc. 

Collins ingresó interpretando a Alexis Carrington, quien había sido la ex-esposa de Blake. Según narraba la tira, Carrington había sido quien había roto la pareja con Blake cuando este último descubrió un escondido romance con Roger Grimes.

Pero luego de abandonar Denver, a su esposo y a sus hijos durante años, Alexis regresaba como una testigo sorpresa que testificaría en un juicio por asesinato que se le había hincado a Blake, a casa de la muerte del amante de su hijo.

De esta forma, Blake no sólo debía lidiar con su familia para que esta aceptara a Krystle, sino que además debía enfrentar los problemas que le causaría Carrington. Por su parte, Krystie estaba decidida a defender a su esposo, algo que sumado a los celos de Alexis, generó una lucha que mantendría en vilo durante varios capítulos a los televidentes.

De hecho, Alexis no sólo estaba celosa de su ex marido, sino que además, comandando la competidora empresa petrolera Colbyco, deseaba destruir a Blake, para lo cual no ahorró métodos despiadados para quedarse también con la compañía de la familia Blake.

La incorporación a la serie de Joan Collins y de sus historias produjo que Dinastía, según la popular agencia de raitings norteamericana Nielsen, comenzase a subir desde el puesto 20 en la segunda temporada hasta la el quinto en su tercer años, para luego llegar a tercero en la cuarta temporada y, finalmente, al añorado primer lugar durante su quinto año, donde por fin consiguió también superar a Dallas.

Es para remarcar que si bien Dinastía sólo pudo superar a Dallas durante esta quinta temporada, en 1985, en casi todos los países de Latinoamérica sí logró hacerlo durante casi todas sus emisiones.

Pero de todas formas, los productores ya se habían dado cuenta que de que habían logrado definitivamente enganchar al público. Y es que todo el glamour que destilaba la serie al mostrar la lucha de poderosos, con sus respectivas cenas con caviar y champagne, y hombres y mujeres a la última moda con ropa, peinados, pieles, joyas, que marcaban tendencias, era algo que fascinaba al espectador medio no acostumbrado a semejante derroche de lujo.

Con el tiempo, la lucha de poder y el lujo fue dando lugar también a temáticas más originales y a veces comprometidas como el incesto, la homosexualidad, la corrupción, y otra gran cantidad de temas que no eran común de ver en la televisión a principios de la década del 80. 

Hijos por todas partes

Un capitulo aparte merecerían los hijos de Blake, que comenzaron siendo sólo Fallon y Stephen, interpretados por Pamela Sue Martin y Al Corley respectivamente en un principio, y por Emma Samms y Jack Coleman luego. Ambos hijos eran muy particulares, pues en el primer caso se trataba de una chica muy promiscua, que mantenía relaciones con todo tipo de hombres, (incluyendo el equipo completo de fútbol de su padre), y en el segundo, de un chico bisexual que Blake no aceptaba.

Pero luego, también comenzaron a aparecer dos hermanos de estos últimos hijos. Uno de ellos era Adam, interpretado por Gordon Thompson, el hijo perdido de Blake y Alexis, y, posteriormente Amanda, interpretada por Catherine Oxenberg, que era la hija que Alexis le había escondido de Blake.

Como Catherine Oxenberg pertenecía en la vida real a la realeza, pues era hija de la Princesa Elizabeth de Yugoslavia, su personaje Amanda fue inspirado en ella, con lo cual la misma parecía en la ficción de la serie manteniendo un romance con el príncipe de Moldavia, algo que agrego un toque de realeza a la serie, y llevo a presentar a los Carrington como parte de una Familia Real.

Hudson y Locklear se suman a la serie

A mediados de la década, dos apariciones mantuvieron la renovación de la tira. La primera de ellas se trataba del popular actor Rock Hudson, quien interpretaba a Daniel, un amante de Krystle. El segundo caso fue el de Heather Locklear, que a diferencia de Hudson era hasta entonces desconocida y comenzó interpretando un papel secundario, pero que con el correr de los capítulos comenzó a adquirir mucha importancia y finalmente se convirtió en una verdadera estrella, protagonizando más tarde series como “Hooker”, “Melrose Place”, y “Spin City”.

Respecto a Hudson, un párrafo aparte merece el episodio en el que su personaje Daniel y Krystle se besaban, pues cuando se conoció que el actor tenía SIDA (fue uno de los primero enfermos de la epidemia), aún no se sabía bien la forma de contagio de esta enfermedad, por lo que el público se preguntó si tal vez Linda Evans se había contagiado mediante ese beso, algo que hoy se sabe es totalmente imposible. Lo positivo de todo esto, fue que muchas personas comenzaron a conocer mejor la enfermedad y sus formas de contagio.

El ocaso de la dinastía

El mismo método que se aplicó para el testeo del inicio de la serie (la miniserie con el nombre Petróleo) se utilizo para crear otra serie, Los Colbys, que comenzó llamándose Dinastía II en sus cuatro primeros episodios. Sin embargo, los Colbys sólo permanecieron dos temporadas, hasta 1987, pues nuevamente se volvía a repetir la fórmula de Dallas, algo de lo que el público ya comenzaba a cansarse.

En efecto, tanto los Colby como Dinastía ya carecían de originalidad en sus guiones, y los intentos de agregarle humor o historias surrealistas además de ridiculizar el programa no lograban superar los lugares reiterativos, por lo que la serie fue dejada de emitir en Latinoamérica y sólo se mantuvo en los Estados Unidos.

Sin embargo, tampoco allí duró mucho tiempo más, y de hecho al finalizar la octava temporada en 1989), una de los caracteres centrales, Linda Evans dejo la serie. Por su parte, Joan Collins, ya muy encasillada tonel personaje, señaló que finalizar la próxima temporada, es decir la novena, también dejaría la tira.

El programa ya tenía sus “capítulos” contados, por lo que el 11 de mayo de 1989, se emitió lo que todos preveían: el último episodio de la legendaria serie. De todas, formas, los productores y guionistas se enteraron de la decisión de ABC de terminar la serie demasiado tarde por lo que ese último episodio no concluía en rigor la historia.

En efecto, en ese capítulo Alexis caía de forma accidental, junto con su ex-marido, Dex y su hijo Adam desde un balcón, mientras que en la mansión Blake, un policía secuestraba a Fallon y a la bebé Krystina e hirió de un disparo a Blake cuando este quería salvarlas; la historia, había quedado abierta.

Fue sólo recién en 1991 cuando se pudo observar el verdadero final, durante una miniserie que contaba con los cuatro episodios finales. Allí, los miles de seguidores de esta popular serie tuvieron el final feliz y concluso que se merecían.