Una ley que alcanza a todos: lo que hagas volverá a ti

No hay nada más cierto que aquello de “cosecharás tu siembra...”

José Raúl estaba de mal humor, pero lo disimuló muy bien. Era consecuencia de lo que llamaba “rutina del trabajo”. Diez años había laborado para aquella empresa constructora.

Como Ingeniero Civil había supervisado la construcción de decenas de casas. Y esto se había vuelto rutinario y tedioso. Lo mismo que escuchar siempre las recomendaciones de Don Rodrigo, aquel hombre que como Presidente de la empresa, recomendaba y recomendaba.

¿Por qué siempre se empeñaba en que todo estuviera bien hecho? ¿Por qué si las casas se vendían de todos modos? ¡Daba tanta guerra como si él mismo fuera a vivir en todas ellas!
           

Aquella tarde, mientras escuchaba a Don Rodrigo darle las consabidas recomendaciones. Fingió estar interesado. “Quiero, le dijo, que esta casa modelo sea la mejor que hayamos construido”. Y añadió: “No escatime esfuerzos para una construcción de primera”.

La casa se inició. Y la apatía del joven ingeniero se manifestó de inmediato. Las revisiones diarias del trabajo, fueron tan superficiales que los errores se multiplicaron y fueron arreglados sobre la marcha. Sabía que con el tiempo habría problemas con el drenaje pero para que el propietario lo descubriera, pasarían cuando menos dos años.

La madera del techo no estaba bien curada y era posible que el temible comején hiciera de las suyas. Etc., etc.
 

Llegó el día de la inauguración del proyecto. Accionistas de la empresa, autoridades, amigos, empleados, todos fueron invitados a la reunión en la “casa modelo”. Don Rodrigo tomó la palabra y habló como siempre de lealtad y amor al trabajo, Se refirió a José Raúl como al Ingeniero dedicado que había trabajado por diez años ya con la empresa.

“En reconocimiento a toda esta labor”, dijo entonces, “hoy la empresa le obsequia esta casa que con tanto esmero y cuidado ha construido”, y le entregó las llaves y la escritura. José Raúl, pálido,  comprendió entonces la ley natural que indica que aquello que sembramos, tarde o temprano, cosecharemos. Como padres, como empleados, como estudiantes, como empresarios, siempre esa ley nos alcanzará. 
           

LO NEGATIVO: Creer erróneamente que los perjudicados de nuestros actos, serán los demás.

LO POSITIVO: Reconocer que siempre acabaremos cosechando el resultado de lo que hagamos. Que ésta es una ley que nos alcanza a todos.   

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