Tres historias y una lección de vida

Sobre las cosas realmente importantes de la vida y nuestra relación con los demás

Utopía

Un niño leía un libro y encontró una palabra que no entendía. Se acercó a su papá y le preguntó:

¿Me puedes decir qué es utopía?

Después de meditar por un instante el papá le respondió:

Utopía es algo parecido a un arco iris. Es hermoso pero inalcanzable.

Caminas hacia él un metro y se aleja un metro de ti; caminas otros cien metros y se aleja cien metros más; caminas kilómetros y se aleja kilómetros.

Entonces la utopía no sirve para nada -le dijo el niño con tono de decepción.

Por el contrario -le contestó el papá -. Sirve para caminar.

Un minuto para mirar el cielo

Estaba el Rabí Najman de Braslov junto a la ventana mirando la calle.

Vio a Jaikl, que corría desalentado a sus negocios.

Lo llamó.

-Estoy apurado, Rabí, los negocios…las preocupaciones…

-Ven Jaikl, tranquilízate. Dime: hoy alcanzaste a mirar el cielo?

-No maestro, es que yo…

-Ven, colócate aquí junto a mi, frente a la ventana. Qué ves?
-Veo carros, caballos, hombres que van y vienen.

-Pero yo no estaré, tampoco tú estarás, Jaikl. ¿Por qué tanto apuro, Jaikl?

-Negocios, maestro…

-¿Negocios? Qué mal negocio estás haciendo con tu vida, Jaikl, si no tienes un minuto libre para mirar el cielo.

Un ciego con luz

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.

En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. 

Entonces, le dice:  ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves.. 

A lo que el ciego responde: – Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…

No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.