Tatuajes sin edad

El tatuaje conquista cada vez más adeptos entre los mayores de 40. En esta nota, conozca la historia de esta milenaria práctica, y los pasos necesarios para incursionar en ella

Desde unos años a esta parte, el tatuaje ha dejado de ser un elemento marginal para incorporarse en la vida de muchas personas, tanto pobres como ricas, tanto jóvenes como adultas. Por eso, no sería raro que aquellos mayores que tiempo atrás miraban con distancia a las personas que los portaban, hoy en día sientan una creciente tentación de incorporarlos a su propio cuerpo.

 Es la historia de un amor…

 En realidad, aunque sean comúnmente asociados a rockeros o hippies rebeldes, los tatuajes son una práctica milenaria que datan desde tiempos anteriores a Cristo, donde se utilizaban para testimoniar cierto aspecto sagrado o bien religioso. El primero de los que se conocen, pertenecía a la momia Similaun.

 Tiempo después, el tatuaje comenzó a utilizarse por muchos fieles perseguidos, para quienes las inscripciones que llevaban en sus pieles, -las cuales realizaban mediante rituales muy dolorosos, con martillos de puntas que perforaban la epidermis-, representaban su resistencia al régimen que los perseguía.

 Ya durante la modernidad, estos tatuajes empezaron a ser utilizados para identificarse como partes de grupos, por ejemplo en el caso de los marineros o los piratas, quienes se tatuaban en sus brazos los viajes realizados y lo que allí habían logrado.

 Esta tendencia continúo durante el siglo veinte, por ejemplo en el caso de los presos, quienes mediante puntos, calaveras, rayas o cruces, dan a entender el tiempo que llevan entre rejas, su “estatus” dentro de la cárcel, los tipos de delitos cometido, o lo que desean realizar en el futuro, entre otros aspectos, o en el caso de los jóvenes seguidores de algún grupo musical, como por ejemplo la célebre lengüita de los Rolling Stones.

 El tatuaje comienza a expandirse

Pero ya bien entrado el siglo veintiuno, este antiquísimo recurso gráfico de expresión personal, también comenzó a ser adoptados por aquellas personas que, al contrario de sus antecesores, deseaban marcar su propia personalidad, singularidad, e individualidad, con lo que no quedaron ausentes aquellos hombres y mujeres que tiempo atrás los rechazaban, como por ejemplo los pertenecientes a una clase social alta o los mayores de cuarenta.

 Según los especialistas en conducta humana, esta nueva moda tiene una relación directa con las crisis de identidad de la posmodernidad. Y es que si antes había partidos políticos, agrupaciones sindicales, trabajos estables, profesiones reconocidas, o cualquier otro tipo de instituciones sólidas, hoy en día todas estas organizaciones están en crisis, por lo que las personas necesitaron de otra “marca” que reafirme sus valores e identidades.

 Lo cierto es que esta nueva “marca” social, que puede también tener que ver con sellar cierta actitud frente a la vida, o bien simplemente tener un toque de frivolidad incorporada, dejó de ser lo que significaba quince años atrás, es decir un símbolo de orgullo por la marginalidad o por la rebeldía, y hoy en día no es nada raro ni extraño que la gente adulta concurra a tatuarse cada vez con mayor frecuencia.

 Significados y zonas

 Luego de tomar la decisión de realizarse el tatuaje, será necesario elegir un modelo y un lugar dentro del cuerpo para tatuarse; para esto no sería mala idea conocer cuales son las modas:

 En cuanto a los diseños, los tatuadores afirman que los más populares entre las mujeres son las flores, especialmente la rosa, la Luna, el Sol, los hipocampos, las mariposas, las iniciales, los ojos, y lo corazones

 En tanto, los hombres optan principalmente por las pistolas, las cruces, las calaveras, los nombres, las anclas, los símbolos tribales, y los rostros.

 El significado de los tatuajes

 Pero la elección de estos y otros elementos muy pocas veces ingenua. De hecho, las personas tienen para elegir entre un gran número de de diseños y colores, que pueden combinar a su antojo para lograr la apariencia estética buscada, pero lo más común es que los elijan en relación a una tipología conectada con algún significado.

 Así las personas suelen optar por formas tradicionales, es decir las anclas, calaveras, y temas marineros, los religiosos, las flores, nombres, caras, etc. y por los tipos tribales, japoneses y celtas:

 En el caso de los tribales, -uno de los más populares en Latinoamérica-, se trata de dibujos característicos de las diferentes tribus de América, en su gran mayoría indígenas, cuyos diseños evocan los símbolos que se utilizaban para representar el Sol, el Fuego o el Agua, entre otros elementos sagrados.

 También se pueden resaltar los tatuajes japoneses, (especialmente los motivos de dragones, samurais y espadas) los cuales tienen mucha referencia al estilo ornamental, con líneas muy gruesas y fondos con tonos oscuros.

 En tercer término, se encuentran los tatuajes célticos (especialmente las figuras de animales), unos motivos abstractos constituidos por nudos y lazos, con un alto balance y equilibrio basado en las formas simétricas y geométricas. 

Mientras tanto, las zonas del cuerpo más elegidas por las mujeres suelen ser el vientre, los tobillos, el omóplato y el cuello, en ese orden, mientras que los hombres eligen los brazos, el pecho, la espalda y/o las piernas. Y en ambos casos, lo menos usual es optar por las uñas, las orejas y los genitales.

 Realizándose el tatuaje

Uno de los mayores conflictos que tiene la gente a la hora de decidir aplicarse un tatuaje, es el miedo al dolor que se podría experimentar en su aplicación. Por eso, sería bueno conocer a fondo el proceso:

 La técnica del tatuaje profesional, que es indeleble, consiste en penetrar una aguja (que debe estar sí o sí esterilizada y ser descartable, para evitar el contagio de enfermedades, entre las que se cuenta el sida) por lo menos a una profundidad de dos milímetros en la piel, donde luego dejará partículas de pigmento con tinta vegetal o bien mineral, bajo la epidermis.

 La reacción que luego tendrá el cuerpo, consistirá en que sus células de defensa absorban las partículas coloridas para defender el organismo, con lo que. al encapsularlas, quedarán teñidas por siempre.

 Con todo, los especialistas afirman que sólo el 0,2 por ciento de los tatuados se somete a este tipo de tatuaje, muy caro y doloroso, y que de hecho la mayoría prefiere los tatuajes temporarios, que reemplazan a la aguja por el pincel y a la tinta mineral o vegetal por una exclusivamente en base a henna (también vegetal), la cual se diluye con el tiempo, por lo que suele desaparecer en 20 días. 

 Una vez realizado el tatuaje…

 El proceso de fijación del tatuaje no termina cuando el tatuador saca su máquina, sino que es necesario cumplir una serie de medidas de higiene con el fin de evitar posibles infecciones en la piel, o simplemente, la pérdida de calidad o nitidez en el dibujo.

 Por eso en primer lugar, es necesario no mojar ni quitar durante las primeras dos horas la venda que ha sido colocada sobre la zona en que se realizó el dibujo.

 Asimismo, durante el primer día, será necesario secar, de forma muy suave y delicada, la zona en que se realizó el dibujo, utilizando toallitas de papel tissue, para colocar, al día siguiente, una capa de vaselina cada cuatro o cinco horas.

 Otra de los pasos a tener en cuenta, será resistirse a la tentación de quitar la cascarita dura que se suele formar por encima del tatuaje, ya que en caso de hacerlo podría llegara a quedar una marca sobre la piel o bien descolarse algunas zonas del tatuaje.

 Por último, será necesario que durante los primeros quince días no se entre, bajo ningún punto de vista, en el mar, la pileta, y no se tomen en la bañadera baños de inmersión, así como tampoco exponer el tatuaje a un vapor excesivo. 

Eliminándose el tatuaje

 La decisión de realizarse un tatuaje debe ser una decisión responsable, madura, y tomada con tiempo. Esto es así por que el tatuaje profesional es permanente, y aunque existan métodos para eliminarlo, los mismos suelen ser dolorosos, caros y a veces fallan. Aquí se los describimos:

 En primer lugar, se encuentra el más doloroso y caro (entre cincuenta y quinientos dólares) paro también el más efectivo y popular: el laser, que no deja ningún tipo de rastros.

 Luego, se encuentra el método por dermoabrasión, que consiste en rociar el tatuaje con una solución congelante para luego descamar la piel mediante un instrumento rotatorio y abrasivo. Su costo es de aproximadamente 100 dólares.

 Otra opción es la técnica de escisión, una modalidad mediante la cual, luego de una anestesia local, se realizan dos tajos en los bordes del tatuaje para luego levantar la piel que se encuentra entre el tatuaje y el exterior, y luego, generalmente, implantar otra parte de piel. Esta técnica cuesta más de cien dólares. 

Finalmente se puede optar por la salabrasión, en la cual, también previo uso de anestesia local, se aplica agua con sal, y también con instrumentos rotatorios y abrasivos, se frota el tatuaje entre tres y cuatro veces, hasta que, en cada una de estas ocasiones, se llegue a un tono rojo, que debe ser lo más intenso posible. Suele ser muy doloroso y uno de los menos efectivos, pero también el más económico, ya que su costos suele rondar los cuarenta dólares.