Solucionando problemas

Ejercicios de autoayuda para encontrar esa solución que se nos escapa, pero que quizás tenemos al alcance de la mano…

Imaginemos que la vida es
una partida de ajedrez.

 

Sobre el tablero, cada
movimiento del adversario requiere una respuesta de nuestra parte, y cada
movimiento nuestro, a su vez, genera una variedad de nuevas situaciones a
resolver para ambos.

 

Sin embargo, para quienes
nos enfrentamos a problemas de índole personal, las cosas parecen distintas.

 

Muchas veces no sabemos por
dónde empezar, nos sentimos abrumados, las ideas aparecen en forma desordenada y
no aportan mucho y no podemos evaluar correctamente la situación ni, mucho
menos, dar los pasos necesarios que nos lleven a la solución del conflicto, a
diferencia del jugador , que tiene ante sí el tablero, las piezas y reglas del
juego y las jugadas de su oponente.

 

Podríamos decir que el
ajedrecista “ ve el problema”.

 

Ambas situaciones, sin
embargo, tienen algo en común : Los medios de que nos valemos para resolver
cuestiones de cualquier orden, son nuestro ingenio y creatividad.

 

Veamos cómo, cuando se trata
de un conflicto personal, lograr una visión completa y generar soluciones, no es
tan difícil.

 

El primer paso es despejar
el nudo del problema del resto, y para ello, lápiz y papel.

 

Empezaremos por escribir en
una hoja en blanco, una frase que sintetice el conflicto, luego, anotaremos cómo
creemos que se generó y también, qué factores influyen y toda la información
que tengamos sobre el asunto, incluyendo los detalles menores.

 

El objetivo de este primer
paso es sacar el problema fuera de nuestro interior y plasmarlo en una suerte de
“mapa” o representación gráfica del mismo.

 

Luego, anotaremos cómo se
ramifica o en qué deriva el conflicto, sin duda hallaremos puntos de contacto
entre los diferentes aspectos de la situación, completando así nuestra
perspectiva.

 

Una vez que definimos el
punto central de la cuestión, debemos encontrar la solución ,que siempre, es una
idea.

 

Para ello es fundamental
tomar distancia del problema, por ejemplo, pensando en él como si le estuviera
ocurriendo a otra persona y no a nosotros.

 

En este punto, identificarse
con personas conocidas, amigos , compañeros de trabajo, incluso personajes
históricos, nos ayudará a sacar el conflicto del área personal y trasladarlo a
otro ámbito (¿Qué hubiera hecho tal o cual persona en esta situación?).

 

Al alejarlo de este modo de
nosotros ,se hace más liviano el peso de las emociones que nos produce, y nos
veremos entonces, en condiciones de generar ideas. Y generar gran cantidad de
ideas es lo que sigue.

 

Cuando estamos frente a un
problema para el que todavía no tenemos una respuesta, nuestro conciente lo
percibe como una pintura incompleta y mecánicamente realiza el trabajo de
búsqueda para completarla con la parte faltante : la solución.

 

El paso siguiente estimulará
a nuestro conciente a cumplir con su tarea.

Sin perder de vista el
punto central, escribiremos soluciones posibles. Es muy importante que las ideas
fluyan libremente, anotando todo lo que se nos ocurra, por disparatado que
parezca. No censure lo que piensa y escríbalo.

 

Es muy común , que luego de
anotar las primeras ideas, sintamos que no se nos ocurre nada más, que nuestra
fuente está agotada. Hay que seguir trabajando y no desistir hasta lograr, por
lo menos, anotar un número de 20 soluciones.

 

También es importante tener
en cuenta que las ideas más lúcidas ,requieren para emerger, trabajo previo y
más tiempo y concentración.

 

Para terminar, imagine una
solución ideal al conflicto, vuelva al comienzo y ponga por escrito los pasos
necesarios para alcanzar esa salida.

 

Recordemos ,que siempre, las
soluciones a los problemas o desafíos que la vida nos pone por delante
diariamente, están en nosotros.

 

Sólo necesitamos un momento
tranquilo para pensar.

 

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