Roberto Matta

Ser un extraño es otro modo de ser.

Matta nació en Santiago de Chile en 1912, estudió arquitectura en la Universidad Católica de Santiago y dibujo en la Academia de Bellas Artes con el artista Hernán Gazmuri.

Habiendo salido de Chile en la década de los 30 para París, Matta trabajó un tiempo en la Oficina de arquitectura de Le Corbusier, antes de decidir convertirse en pintor y establecer su lugar en el mundo artístico.

 Mantiene una actitud independiente acerca del arte por lo cual todavía tiene que ser reconocido dentro de la historia del arte, por el alcance total de sus logros. Matta se caracteriza a si mismo: “Soy un extraño identificado con lo extraño, he pasado toda mi vida diciendo adiós y no diciendo adiós…

De manera, que ves un extraño es otro modo de ser…no sé si soy chileno, no se como ser chileno, pero para serlo uno no tiene que estar ahí. Ser un extraño significa ser libre para seleccionar los elementos de los alrededores de uno desde un amplio espectro de las culturas”.

 De sus orígenes latinos, tomo la inspiración del poeta español Federico García Lorca y de los poetas chilenos Pablo Neruda y Gabriela Mistral, mantiene la influencia de ello en sus puntos de vista políticos referentes a la injusticia y en la imaginería de sus pinturas. A través de estar en contacto con Salvador Dalí y André Bretón, la figura fundamental del surrealismo y Matta se unió a los surrealistas en 1937.

 Bretón acreditó a Matta con la revolución del espacio pictórico y el uso del color en la pintura, resultante en nuevas maneras de ver el mundo compatible con los últimos descubrimientos en la ciencia.

Apreció los usos innovadores del color por Matta para propósitos simbólicos y sus atrevidos experimentos con una amplia gama de sombras poco usuales del color.

Durante el reinado de Hitler en Europa, Matta estuvo en el exilio en Nueva Cork desde 1937 hasta 1948, en esta ciudad fue bien recibido por artistas más jóvenes como Robert Motherwell, Jackson Pollock y Arshile Gorky.

Los artistas más jóvenes de América Latina, algunos de los cuales se encontraron por primera vez con Matta en sus visitas a Cuba, Chile y otros países de América Latina.

Como los otros surrealistas, el no  utilizó un extremo conocimiento de la historia del arte. El rechazo anterior de las tradiciones pasadas en el arte iniciado por los dadaístas y los surrealistas.

El mismo percibió que los jóvenes estadounidenses con quienes entro en contacto en Nueva Cork estaban mejor informados y más concentrados acerca de la historia del arte de lo que estaban él y su circulo de surrealistas.

 Matta regreso a Europa en 1948, tras su enemistad con los surrealistas, quienes desconfiaban de su creciente interés en la Ciencia y las preocupaciones humanísticas, como con los expresionistas abstractos, quienes rechazaban el surrealismo en pos de los problemas del formalismo en el arte.

 La tarea de Matta consistió en descubrir la sabiduría y la creatividad ocultas del inconsciente interior, y en relacionar estos descubrimientos con el mundo exterior.

Para Matta las apariencias del mundo externo no son tan valiosas como una fuente de conocimiento y primero se volvió hacia adentro en su búsqueda de la verdad.

No aceptó las limitaciones de los modos racionales y lógicos del pensamiento, insistiendo más bien en la libertad para extender el alcance de la experiencia  para incluir las emociones y cualesquiera otras características que puedan residir en el inconsciente irracional. La falta de precedentes significativos para las  obras de Matta en la historia del arte tradicional presta apoyo a su proclamación  de haber inventado un lenguaje visual único.

(……)”Estás en la casa de la mirada, los espejos han escondido todos sus espectros, no hay nadie ni hay nada que ver, las cosas han abandonado sus cuerpos, nada que ver, las cosas han abandonado sus cuerpos, no son cosas, no son ideas, son disparos verdes, rojos, amarillos, azules, enjambres que giran y giran, espirales de legiones desencarnadas, torbellinos de las formas que todavía no alcanzan su forma, tu mirada es la hélice que impulsa y revuelve las muchedumbres incorpóreas, tu mirada es la idea fija que taladra el tiempo, la estatua inmóvil en la plaza insomnio, tu mirada teje y desteje los hilos de la trama del espacio, tu mirada frota una idea con otra y enciende una lámpara en la iglesia de tu cráneo.

Pasaje de la enunciación  a la anunciación, de la concepción a la asunción, el ojo es una mano, la mano tiene cinco ojos, la mirada tiene dos manos, estamos en la casa de la mirada y no hay nada que ver, hay que poblar otra vez la casa del ojo, hay que poblar el mundo con ojos, hay que ser fieles a la vista, hay que CREAR PARA VER (…..)”

 “La Casa de la Mirada”- a Roberto Matta
                                (Octavio Paz)