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Renunciar al trabajo

Un momento de valentía, un momento de pensar en la felicidad antes que la comodidad, un momento de locura, un momento de descuido. Un momento que, sin importar qué otras consecuencias traiga, cambia la vida de las personas.
  

La decisión

  

Muchas
personas, luego de haber trabajado en la misma compañía por años, luego de
haber dedicado su mejor período de crecimiento profesional a un mismo trabajo y
luego de vivir momentos de satisfacción y de sacrificio, deciden renunciar a su
trabajo seguro y bien pago. Muchas veces esto se debe a que algo en su vida ha
cambiado, mayores responsabilidades, necesidad de más tiempo en el hogar y su
familia, hartazgo de tantos viajes por el trabajo o simplemente llegaron a un
punto en su vida en el que necesitan otra cosa, otras expectativas.

Este
tipo de situaciones se dan en miles de personas cada día. Todos deben tomar una
decisión difícil en un momento aún más difícil de la economía mundial, cuando
más y más empresas cierran o reducen su presupuesto. 

Las expectativas

Las
consultoras de trabajo aseguran que no resulta tan difícil encontrar un nuevo
empleo pero es casi imposible que el sueldo se mantenga en el mismo nivel que
el trabajo anterior, esto es debido a que las empresas ya no pagan los mismos
sueldos que hace tres o cuatro años. Los niveles de desempleo en casi todo el
mundo ha aumentado, lo que provoca una mayor demanda de puestos de trabajo y
una consecuente baja de salarios.

Otra
consecuencia de los bajos niveles de empleo y de los bajos salarios es que
muchas personas que se han quedado sin sus trabajos debido al cierre de
industrias no buscan otro trabajo formal de forma inmediata. Muchos esperan a
que el nivel de la economía suba y de esa forma conseguir mejores ofertas. La
mayoría cree que a lo sumo su espera se prolongará por un año.
 

Las preguntas

Aunque
los indicadores económicos desalientan a muchos, existen personas dispuestas a
renunciar a su trabajo porque simplemente no son felices allí. Una mañana se
levantan y deciden no ir a su trabajo sino quedarse en casa a buscar otras
soluciones. Son personas valientes pero no temerarias. Saben a qué se
enfrentan, en qué condiciones lo hacen y qué posibilidades tienen de triunfar.
Si usted quiere sumarse a este grupo lo primero que debe preguntarse es “¿soy
feliz en este trabajo?” o “¿este trabajo ayuda a que sea feliz o lo hace más
difícil?”.

Si
está seguro de la imposibilidad de ser feliz en el trabajo que tiene puede
hacerse la segunda pregunta “¿este es el mejor momento? ¿no estoy apresurando
las cosas?”.

Luego
plantearse un término medio “¿no hay forma de hacer el trabajo que tiene más a
su medida? ¿puede conseguir otro trabajo o cambiar de jefe en la misma
compañía?”.

Si
todas las respuestas que encuentra a estas preguntas son negativas comience a
averiguar posibles salidas pero aún no renuncie a su trabajo. Al comenzar la
búsqueda no acuda a aquellas empresas que son competencias directa de la
empresa para la que trabaja en la actualidad.
 

Debe recordar
que el trabajo es una gran parte de su vida pero no toda. En estos tiempos
difíciles debe considerar que un trabajo no es el encargado de hacer su
felicidad sino de ayudar a que usted pueda encontrarla. Sólo si es el trabajo
quien le impide hacer lo que quiere de su vida, considere renunciar. Es una
decisión muy difícil para la cual no todos están preparados. Si usted lo está,
le deseamos la mayor de las suertes.

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