Perros en departamento

Las ciudades se construyen mas y más en sentido vertical. Los edificios de departamentos reemplazan a las casas y las propiedades horizontales. Y los perros no se encuentran especialmente cómodos en ellos, pero para todo hay solución…
  
  

Hay
algo que parece posible afirmar hasta sin tener demasiado conocimiento del tema
mascotas: un departamento no es el lugar ideal para tener un perro. Ni por él,
ni por nosotros mismos y nuestra salud mental (por no nombrar a los muebles y
las cortinas).

Pero
esto no quiere decir que no se pueda tener un perro si uno vive en un quinto
piso. No es necesario abandonar al amigo de toda la vida sólo porque uno se
muda.

Por
otro lado, una vez dicho esto, la pregunta se traslada a qué tipo de perro es
mejor para un departamento. Y en esto hay muchas opiniones. Pero no hay un
método científico que nos permita saber quién tiene la razón. En definitiva, no
hay una respuesta cierta e indiscutible.

En
general, podemos afirmar que no importa demasiado el tipo de perro del que estemos
hablando. Cualquier perro, sin importar tamaño o raza, estará igual de cómodo o
incómodo en un departamento. Es, como en toda situación, el dueño el que en
realidad marca la diferencia y determina si ese animal en particular puede vivir
en un lugar pequeño como tienden a ser los departamentos.

Un
buen dueño, dedicado, activo, inteligente para el trato, que preste atención y
tome los recaudos necesarios; hará que cualquier tipo de perro sea el ideal
para vivir con él. 

Ejercicio 

Todos
los perros necesitan ejercicio. Esto es una verdad absoluta e indiscutible. Y aún si no viviésemos en un departamento, sino en una casa, lo seguro es que no
querríamos que el perro ejercitase dentro del edificio.

Todo
perro necesita salir, estar al aire libre, caminar. Correr por dentro de cuatro
paredes y un techo es contraproducente. Debemos sacar a caminar a nuestro
perro, y no hay una segunda opinión aceptable en este caso. 

Comportamiento 

Todo
perro debe, además de ejercitarse regularmente, estar entrenado, ser obediente,
con comprensión de ciertas reglas de comportamiento básicas, que le permitan
ser un buen “vecino”.

Un
perro que ladra constantemente, salta dentro y fuera, y se comporta mal todo el
tiempo es malo en una casa, pero es aún peor en un edificio de departamentos,
en donde el contacto con los vecinos es constante e imposible de evitar. Este
mismo contacto con los vecinos será el disparador de muchas malas conductas. 

Por
lo tanto, si bien un perro siempre debe ser un perro y actuar como un perro (no
podemos forzarlo a dejar totalmente de lado sus actitudes naturales), debemos
entrenarlo para que se comporte correctamente y sea la menor molestia posible,
tanto para nosotros como para los vecinos. Si no, es casi inevitable que
tengamos problemas con ellos. 

Investigación 

Si
queremos un perro en nuestro departamento, tendremos que hacer
nuestra propia investigación para saber qué tipo de perro queremos, necesitamos
y podemos permitirnos.

En
realidad, lo que tenemos que preguntarnos es si el perro se ajusta a nuestro
estilo de vida, no sí se ajusta a nuestro departamento.

Si
somos personas activas, que podemos darle el ejercicio que necesita, que nos
preocuparemos por atenderlo, que le daremos atención, que lo educaremos y
estaremos presentes cuando necesite algo o para corregir eventuales problemas de conducta,
entonces cualquier perro puede ser el ideal para nosotros.

En
cambio, si somos personas poco activas, que tendremos problemas para llevarlo a
ejercitar o a caminar la cantidad de veces por día que sean necesarias, lo
cierto es que deberíamos pensar en conseguir una raza de perro que no sea
especialmente activa.

Pero
mantengamos en nuestra cabeza la verdad absoluta de la que hablábamos antes:
todo perro necesita ejercicio. Hay grados, algunos necesitan más y otros menos,
pero todos necesitan ejercicio. 

Tamaño 

Finalmente,
hay que considerar el tema del tamaño. Si bien todos los perros pueden vivir en
departamentos en la misma medida, dependiendo de sus dueños, lo cierto es que
si vivimos en un departamento muy chico (como uno de un sólo ambiente, por
ejemplo), un perro muy grande (como un San Bernardo o un Gran Danés) será mas
bien una molestia innecesaria. Y, además, él tampoco estará cómodo. 

En
definitiva, debemos elegir con cuidado, teniendo en cuenta todos los aspectos
de nuestro estilo de vida y de las posibilidades de las que disponemos. Nuestra
mascota debe adaptarse a lo que le podemos ofrecer, pero además debe estar
cómoda y poder vivir bien, ya que, después de todo, no nos olvidemos de que
estamos hablando de un ser vivo.

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